Corría el año 1961, cuando, un grupo de padres y madres con hijos con discapacidad intelectual decidieron crear la asociación APSA. En 2026, es decir, coincidiendo con su 65 aniversario, la ONG es un referente nacional en la atención a personas con diferentes capacidades, a las que acompañan a lo largo del principio hasta el final de sus días para mejorar al máximo su calidad de vida.. ¿Por qué? Porque atienden y ayudan a ciudadanos que no pueden llevar una vida autónoma. Y ellos y sus familiares tienen, de hecho, en APSA un soporte, un gran apoyo en lo tangible, sus servicios, e intangible, es decir, lo emocional.. De ámbito provincial, APSA tiene ahora 350 personas en plantilla, de las que el 50 por ciento tienen alguna discapacidad. Su inserción laboral es una prueba fehaciente de que, con el asesoramiento y formación necesaria, las personas a las que atiende APSA son perfectamente capaces de trabajar. «Uno de nuestros cometidos es la detección precoz de cualquier tipo de alteración o riesgo en el desarrollo infantil y, por eso, tenemos unidades de atención temprana en el Hospital Doctor Balmis de Alicante y en el Hospital Provincial», explica Isabel Manero -conocida como Nito Manero-, presidenta de APSA. Algunas de esas alteraciones pueden afectar al desarrollo motor de los bebés o manifestarse en forma de Síndrome de Down.. En total, APSA cuenta con siete centros de atención temprana para personas con edades comprendidas entre los cero y los 16 años, edad a la que «legalmente ya se puede trabajar, pero con una discapacidad intelectual es difícil que eso ocurra», agrega Nito Manero. APSA atiende a 900 niños, y tras los 16 años, les sigue llevando de la mano. El número de personas que reciben su asistencia es de 2.000. «En la primera etapa de atención, trabajamos también el acompañamiento a familiares para ayudarles en la gestión emocional y para que puedan trasladar a casa la intervención que los bebés reciben en APSA; hay que tener en cuenta que los padres y las madres deben elaborar el duelo de las expectativas sobre su maternidad y paternidad; es un proceso difícil y duro», añade.. APSA se nutre de fondos de todas las administraciones, incluyendo entre sus fuentes de ingresos ayudas europeas, así como donaciones de particulares y de empresas; también dispone de recursos económicos gracias a las aportaciones de las obras sociales de entidades financieras.. «El asesoramiento por parte continúa durante la etapa juvenil», agrega Manero para añadir que «en la asociación somos una gran familia». Es precisamente el grado de compromiso e implicación de los profesionales que trabajan en APSA una de sus señas de identidad.. «Las alegrías y las penas de las personas y familias a las que acompañamos son también las nuestras; a veces lamentablemente sufrimos pérdidas y es muy, muy duro», explica el gerente de APSA, Francisco Giménez. Para evitar la cosificación y luchar contra los estigmas y los mitos, la asociación define a las personas con discapacidad como aquellas que requieren apoyos para el desarrollo de su vida normal. A partir de los 16 años, continúa el acompañamiento para que realicen un trabajo convencional u otra actividad diaria en un centro ocupacional.. «Contamos con la Cátedra de la Universidad Miguel Hernández de Elche de Discapacidad y Empleabilidad y el 60 por ciento de personas que han pasado por ella salen con trabajo. Se forman por ejemplo en trabajos relacionados con la logística o como auxiliares de oficina», añade Giménez. Otro de los proyectos de inserción laboral y social de APSA es «For and from», un programa desarrollado junto al grupo Inditex; la plantilla de la tienda de complementos de ese nombre -con productos de otras temporadas- está formada íntegramente por personas con discapacidad. «Es un claro ejemplo de que la inclusión es posible; uno de los establecimientos ‘For and from’ está en San Vicente del Raspeig, en Alicante, y está gestionado por APSA», agrega Giménez.. Entre las grandes novedades de la asociación, Giménez explica que se ha incorporado la atención en la etapa denominada sénior; una iniciativa para mayores de 65 años para evitar que estén solos en sus casas y lograr que, con el ejercicio físico y la compañía, sigan teniendo calidad de vida.. Sin duda, lo más gratificante para el equipo humano de APSA es ofrecer oportunidades de mejora y transformar las vidas de muchas personas, y de sus familias; y lo más duro, el coste emocional que les supone hacer que la sociedad sea cada día un poco mejor y la dificultad de obtener recursos para sus proyectos.
APSA, Premio a la Inclusión Social, «las alegrías y las penas de las personas a las que acompañamos son nuestras»
Corría el año 1961, cuando, un grupo de padres y madres con hijos con discapacidad intelectual decidieron crear la asociación APSA. En 2026, es decir, coincidiendo con su 65 aniversario, la ONG es un referente nacional en la atención a personas con diferentes capacidades, a las que acompañan a lo largo del principio hasta el final de sus días para mejorar al máximo su calidad de vida.. ¿Por qué? Porque atienden y ayudan a ciudadanos que no pueden llevar una vida autónoma. Y ellos y sus familiares tienen, de hecho, en APSA un soporte, un gran apoyo en lo tangible, sus servicios, e intangible, es decir, lo emocional.. De ámbito provincial, APSA tiene ahora 350 personas en plantilla, de las que el 50 por ciento tienen alguna discapacidad. Su inserción laboral es una prueba fehaciente de que, con el asesoramiento y formación necesaria, las personas a las que atiende APSA son perfectamente capaces de trabajar. «Uno de nuestros cometidos es la detección precoz de cualquier tipo de alteración o riesgo en el desarrollo infantil y, por eso, tenemos unidades de atención temprana en el Hospital Doctor Balmis de Alicante y en el Hospital Provincial», explica Isabel Manero -conocida como Nito Manero-, presidenta de APSA. Algunas de esas alteraciones pueden afectar al desarrollo motor de los bebés o manifestarse en forma de Síndrome de Down.. En total, APSA cuenta con siete centros de atención temprana para personas con edades comprendidas entre los cero y los 16 años, edad a la que «legalmente ya se puede trabajar, pero con una discapacidad intelectual es difícil que eso ocurra», agrega Nito Manero. APSA atiende a 900 niños, y tras los 16 años, les sigue llevando de la mano. El número de personas que reciben su asistencia es de 2.000. «En la primera etapa de atención, trabajamos también el acompañamiento a familiares para ayudarles en la gestión emocional y para que puedan trasladar a casa la intervención que los bebés reciben en APSA; hay que tener en cuenta que los padres y las madres deben elaborar el duelo de las expectativas sobre su maternidad y paternidad; es un proceso difícil y duro», añade.. APSA se nutre de fondos de todas las administraciones, incluyendo entre sus fuentes de ingresos ayudas europeas, así como donaciones de particulares y de empresas; también dispone de recursos económicos gracias a las aportaciones de las obras sociales de entidades financieras.. «El asesoramiento por parte continúa durante la etapa juvenil», agrega Manero para añadir que «en la asociación somos una gran familia». Es precisamente el grado de compromiso e implicación de los profesionales que trabajan en APSA una de sus señas de identidad.. «Las alegrías y las penas de las personas y familias a las que acompañamos son también las nuestras; a veces lamentablemente sufrimos pérdidas y es muy, muy duro», explica el gerente de APSA, Francisco Giménez. Para evitar la cosificación y luchar contra los estigmas y los mitos, la asociación define a las personas con discapacidad como aquellas que requieren apoyos para el desarrollo de su vida normal. A partir de los 16 años, continúa el acompañamiento para que realicen un trabajo convencional u otra actividad diaria en un centro ocupacional.. «Contamos con la Cátedra de la Universidad Miguel Hernández de Elche de Discapacidad y Empleabilidad y el 60 por ciento de personas que han pasado por ella salen con trabajo. Se forman por ejemplo en trabajos relacionados con la logística o como auxiliares de oficina», añade Giménez. Otro de los proyectos de inserción laboral y social de APSA es «For and from», un programa desarrollado junto al grupo Inditex; la plantilla de la tienda de complementos de ese nombre -con productos de otras temporadas- está formada íntegramente por personas con discapacidad. «Es un claro ejemplo de que la inclusión es posible; uno de los establecimientos ‘For and from’ está en San Vicente del Raspeig, en Alicante, y está gestionado por APSA», agrega Giménez.. Entre las grandes novedades de la asociación, Giménez explica que se ha incorporado la atención en la etapa denominada sénior; una iniciativa para mayores de 65 años para evitar que estén solos en sus casas y lograr que, con el ejercicio físico y la compañía, sigan teniendo calidad de vida.. Sin duda, lo más gratificante para el equipo humano de APSA es ofrecer oportunidades de mejora y transformar las vidas de muchas personas, y de sus familias; y lo más duro, el coste emocional que les supone hacer que la sociedad sea cada día un poco mejor y la dificultad de obtener recursos para sus proyectos.
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