Daria Herasymchuk ha convertido el retorno de los niños ucranianos deportados por Rusia en una de sus principales batallas diplomáticas. Asesora y comisionada del presidente Volodimir Zelenski para los Derechos del Niño y la Rehabilitación Infantil, ha viajado a España para participar en una jornada en el Senado sobre los menores trasladados por la fuerza a Rusia y a territorios ocupados. Durante su visita, LA RAZÓN ha podido hablar con ella sobre las dificultades para localizarlos y la necesidad de aumentar la presión internacional sobre Moscú, entre otros aspectos.. ¿Qué objetivo persigue Rusia con la deportación, rusificación y militarización de niños ucranianos?. Los rusos tienen un objetivo muy concreto: el genocidio del pueblo ucraniano, y lo hacen a través de los niños ucranianos, eliminando a los menores ucranianos en el territorio ucraniano o en el territorio ruso. Lo podemos ver en las cifras y estadísticas. A día de hoy, los rusos han matado al menos a 700 niños ucranianos, y 2.050 niños han sido gravemente heridos. También lo que hace Rusia es secuestrar a los niños, para convertirlos en nuevos ciudadanos rusos. Hablamos de la militarización de estos niños, y lo hacen en esta escala para aumentar el número de efectivos en el ejército.. ¿Qué métodos utiliza Rusia para llevarse a los menores ucranianos?. Analizando las historias de más de 2.000 niños hemos concluido que los rusos tienen seis formas de actuar. El primer método consiste en matar a los padres de estos niños y después secuestrarlos. La segunda forma, que se da normalmente en los territorios que están bajo la ocupación rusa, es que tratan de hacer todo lo posible y presionar para que las familias biológicas los rechacen, y entonces llevárselos. El tercer escenario es separar a los niños de los padres durante el proceso de filtración. Inventan razones para detener a los padres y así secuestran a los niños. También en los territorios temporalmente ocupados hay orfanatos y simplemente recogen a los niños de allí, ya que no dejan abrir corredores humanitarios. Otra cosa que los rusos suelen hacer es que, cuando los niños van al médico, inventan enfermedades y los trasladan a centros médicos en territorio ruso o bajo ocupación. El último escenario es muy popular y consiste en llevar a los niños a «campamentos» durante semanas, pero estos luego no regresan.. ¿Quiénes están detrás de los campamentos y de la red que retiene a estos niños?. No puedo facilitar información concreta, pero hay una persona responsable. Ahora bien, no podemos atribuir todo simplemente a esa persona. Hay miles de personas trabajando bajo estos mismos métodos, como si siguieran un manual. Cuando hablamos con los niños que hemos tenido la suerte de traer de vuelta a territorio ucraniano, vemos que, independientemente del lugar o las circunstancias en las que fueron secuestrados por Rusia, el patrón se repite: las autoridades rusas actuaron con ellos de la misma manera, de forma sistemática. La mayor y más grave propaganda de toda esta historia consiste en decirles a estos niños ucranianos que no tienen familia. Por eso sabemos que Rusia se estaba preparando para todo esto.. ¿Con qué herramientas cuenta Ucrania para recuperarlos?. Por desgracia, ningún mecanismo internacional ha funcionado. El derecho internacional establece que la parte secuestradora tiene que cooperar con la otra parte, y Rusia no lo hace. Por eso, nuestro presidente, Volodimir Zelenski, impulsó un programa llamado Bring Kids Back. El objetivo de este programa es crear una coalición de países para encontrar posibles mecanismos: cómo podemos devolver a esos niños, qué podemos hacer conjuntamente y cómo evitar que algo así vuelva a repetirse en el futuro. A día de hoy, hemos tenido la suerte de devolver a 2.120 niños ucranianos a territorio ucraniano gracias a la cooperación de distintos países, de organismos y organizaciones internacionales y gubernamentales, y también gracias a los mediadores que trabajan entre unas organizaciones y otras. Pero no podemos decir que sea una cantidad muy grande. Todavía tenemos que seguir trabajando por los miles de niños que permanecen en territorio ruso.. ¿Por qué es tan difícil localizar y devolver a los niños ucranianos trasladados a Rusia, y qué ocurre cuando finalmente logran regresar?. La cuestión más grave de toda esta situación es que no sabemos exactamente dónde están estos niños en Rusia. Solo cuando conocemos el lugar exacto en el que se encuentra un menor tenemos la posibilidad de devolverlo. Y, una vez que regresa, empieza un proceso muy concreto de atención y acompañamiento. Es un momento muy importante, porque cada niño tiene una historia única, ha vivido experiencias distintas y tiene necesidades diferentes. Para saber qué programa necesita cada uno, primero tenemos que conocer su estado de salud, qué educación ha perdido durante el tiempo que estuvo en Rusia y qué apoyo psicológico, humanitario o social requiere. Es decir, diseñamos un mecanismo concreto para cada niño. También podemos decir que es un desafío muy difícil, porque necesitamos muchos recursos para hacerlo. Por eso necesitamos ayuda.. ¿Qué papel debe ocupar el retorno de los niños ucranianos en las negociaciones con Rusia?. Los niños no son política. Los niños son lo más importante para cualquier pueblo y no pueden convertirse en objeto de negociación. Ahora mismo, Rusia se comporta como un secuestrador. Imagínese a alguien que ha secuestrado a un niño y dice: «Ahora este niño va a vivir conmigo». ¿De verdad cree que, si le pedimos por favor que lo devuelva, lo va a hacer? No lo va a hacer si sigue viviendo su vida con normalidad, si tiene luz en casa, calefacción, comida y vecinos que le saludan. Por eso, si hablamos de negociaciones y simplemente pedimos a Rusia que nos devuelva a esos niños, no lo va a hacer. Todo el mundo tiene que implicarse y exigir a Rusia que deje de cometer este crimen. En las negociaciones de Estambul intentamos comprobar si Rusia estaba dispuesta a devolver a niños concretos. Compartimos con ellos una pequeña parte de los datos de menores secuestrados por Rusia: algo más de un centenar de nombres. Por desgracia, Rusia no ha devuelto a esos niños. Si la comunidad internacional no presiona a Rusia con sanciones, no van a devolver a nuestros niños.. Cuando escucha que parte del mundo está cansado de la guerra en Ucrania, ¿qué le gustaría responder desde su experiencia personal y profesional?. Es una pregunta bastante íntima. Mi marido es militar. Lleva 25 años en las Fuerzas Armadas de Ucrania y ahora mismo está defendiendo el cielo ucraniano. Mi hija tiene 17 años y medio. Es una persona con discapacidad: no oye desde que nació. Ahora está en Kiev, la capital de Ucrania. Mis padres, que ya son mayores, también viven en Ucrania. Todas mis mañanas empiezan con los datos de la Policía Nacional sobre cada niño o niña que ha sido herido o asesinado. Cada día veo sus fotos. Mi trabajo debería consistir en defender el derecho de los niños a la educación, a la salud y a sentirse felices. Por supuesto que quiero que esta guerra acabe. Quiero que mi hija pueda decir por primera vez que se siente a salvo. Su infancia ya nadie se la puede devolver, pero quiero muchísimo que mi marido regrese. Quiero dejar de ver cada mañana las imágenes de niños que ya están muertos. Cada vez que escucho a alguien en el mundo decir que está cansado de la guerra en Ucrania, pienso: yo también estoy muy cansada de la guerra. Pero cuando escucho la historia de un niño concreto que ha perdido una pierna, que ha sido herido gravemente o que ha muerto, no puedo permitirme decir que estoy cansada. Los niños ucranianos son muy fuertes, y los adultos en Ucrania no podemos abandonar ni dejar de hacer todo lo posible. No podemos permitirnos dejar de creer que esta guerra acabará. Cada uno de nosotros no solo quiere que la guerra termine, sino que trabaja cada día para que termine. Por eso pedimos a todo el mundo, a cada persona, que haga todo lo posible para ayudar. Puede ser participando en un acto sobre los niños, apoyando a Ucrania, donando o simplemente contando la historia de un niño.
Daria Herasymchuk ha convertido el retorno de los niños ucranianos deportados por Rusia en una de sus principales batallas diplomáticas. Asesora y comisionada del presidente Volodimir Zelenski para los Derechos del Niño y la Rehabilitación Infantil, ha viajado a España para participar en una jornada en el Senado sobre los menores trasladados por la fuerza a Rusia y a territorios ocupados. Durante su visita, LA RAZÓN ha podido hablar con ella sobre las dificultades para localizarlos y la necesidad de aumentar la presión internacional sobre Moscú, entre otros aspectos.. ¿Qué objetivo persigue Rusia con la deportación, rusificación y militarización de niños ucranianos?. Los rusos tienen un objetivo muy concreto: el genocidio del pueblo ucraniano, y lo hacen a través de los niños ucranianos, eliminando a los menores ucranianos en el territorio ucraniano o en el territorio ruso. Lo podemos ver en las cifras y estadísticas. A día de hoy, los rusos han matado al menos a 700 niños ucranianos, y 2.050 niños han sido gravemente heridos. También lo que hace Rusia es secuestrar a los niños, para convertirlos en nuevos ciudadanos rusos. Hablamos de la militarización de estos niños, y lo hacen en esta escala para aumentar el número de efectivos en el ejército.. ¿Qué métodos utiliza Rusia para llevarse a los menores ucranianos?. Analizando las historias de más de 2.000 niños hemos concluido que los rusos tienen seis formas de actuar. El primer método consiste en matar a los padres de estos niños y después secuestrarlos. La segunda forma, que se da normalmente en los territorios que están bajo la ocupación rusa, es que tratan de hacer todo lo posible y presionar para que las familias biológicas los rechacen, y entonces llevárselos. El tercer escenario es separar a los niños de los padres durante el proceso de filtración. Inventan razones para detener a los padres y así secuestran a los niños. También en los territorios temporalmente ocupados hay orfanatos y simplemente recogen a los niños de allí, ya que no dejan abrir corredores humanitarios. Otra cosa que los rusos suelen hacer es que, cuando los niños van al médico, inventan enfermedades y los trasladan a centros médicos en territorio ruso o bajo ocupación. El último escenario es muy popular y consiste en llevar a los niños a «campamentos» durante semanas, pero estos luego no regresan.. ¿Quiénes están detrás de los campamentos y de la red que retiene a estos niños?. No puedo facilitar información concreta, pero hay una persona responsable. Ahora bien, no podemos atribuir todo simplemente a esa persona. Hay miles de personas trabajando bajo estos mismos métodos, como si siguieran un manual. Cuando hablamos con los niños que hemos tenido la suerte de traer de vuelta a territorio ucraniano, vemos que, independientemente del lugar o las circunstancias en las que fueron secuestrados por Rusia, el patrón se repite: las autoridades rusas actuaron con ellos de la misma manera, de forma sistemática. La mayor y más grave propaganda de toda esta historia consiste en decirles a estos niños ucranianos que no tienen familia. Por eso sabemos que Rusia se estaba preparando para todo esto.. ¿Con qué herramientas cuenta Ucrania para recuperarlos?. Por desgracia, ningún mecanismo internacional ha funcionado. El derecho internacional establece que la parte secuestradora tiene que cooperar con la otra parte, y Rusia no lo hace. Por eso, nuestro presidente, Volodimir Zelenski, impulsó un programa llamado Bring Kids Back. El objetivo de este programa es crear una coalición de países para encontrar posibles mecanismos: cómo podemos devolver a esos niños, qué podemos hacer conjuntamente y cómo evitar que algo así vuelva a repetirse en el futuro. A día de hoy, hemos tenido la suerte de devolver a 2.120 niños ucranianos a territorio ucraniano gracias a la cooperación de distintos países, de organismos y organizaciones internacionales y gubernamentales, y también gracias a los mediadores que trabajan entre unas organizaciones y otras. Pero no podemos decir que sea una cantidad muy grande. Todavía tenemos que seguir trabajando por los miles de niños que permanecen en territorio ruso.. ¿Por qué es tan difícil localizar y devolver a los niños ucranianos trasladados a Rusia, y qué ocurre cuando finalmente logran regresar?. La cuestión más grave de toda esta situación es que no sabemos exactamente dónde están estos niños en Rusia. Solo cuando conocemos el lugar exacto en el que se encuentra un menor tenemos la posibilidad de devolverlo. Y, una vez que regresa, empieza un proceso muy concreto de atención y acompañamiento. Es un momento muy importante, porque cada niño tiene una historia única, ha vivido experiencias distintas y tiene necesidades diferentes. Para saber qué programa necesita cada uno, primero tenemos que conocer su estado de salud, qué educación ha perdido durante el tiempo que estuvo en Rusia y qué apoyo psicológico, humanitario o social requiere. Es decir, diseñamos un mecanismo concreto para cada niño. También podemos decir que es un desafío muy difícil, porque necesitamos muchos recursos para hacerlo. Por eso necesitamos ayuda.. ¿Qué papel debe ocupar el retorno de los niños ucranianos en las negociaciones con Rusia?. Los niños no son política. Los niños son lo más importante para cualquier pueblo y no pueden convertirse en objeto de negociación. Ahora mismo, Rusia se comporta como un secuestrador. Imagínese a alguien que ha secuestrado a un niño y dice: «Ahora este niño va a vivir conmigo». ¿De verdad cree que, si le pedimos por favor que lo devuelva, lo va a hacer? No lo va a hacer si sigue viviendo su vida con normalidad, si tiene luz en casa, calefacción, comida y vecinos que le saludan. Por eso, si hablamos de negociaciones y simplemente pedimos a Rusia que nos devuelva a esos niños, no lo va a hacer. Todo el mundo tiene que implicarse y exigir a Rusia que deje de cometer este crimen. En las negociaciones de Estambul intentamos comprobar si Rusia estaba dispuesta a devolver a niños concretos. Compartimos con ellos una pequeña parte de los datos de menores secuestrados por Rusia: algo más de un centenar de nombres. Por desgracia, Rusia no ha devuelto a esos niños. Si la comunidad internacional no presiona a Rusia con sanciones, no van a devolver a nuestros niños.. Cuando escucha que parte del mundo está cansado de la guerra en Ucrania, ¿qué le gustaría responder desde su experiencia personal y profesional?. Es una pregunta bastante íntima. Mi marido es militar. Lleva 25 años en las Fuerzas Armadas de Ucrania y ahora mismo está defendiendo el cielo ucraniano. Mi hija tiene 17 años y medio. Es una persona con discapacidad: no oye desde que nació. Ahora está en Kiev, la capital de Ucrania. Mis padres, que ya son mayores, también viven en Ucrania. Todas mis mañanas empiezan con los datos de la Policía Nacional sobre cada niño o niña que ha sido herido o asesinado. Cada día veo sus fotos. Mi trabajo debería consistir en defender el derecho de los niños a la educación, a la salud y a sentirse felices. Por supuesto que quiero que esta guerra acabe. Quiero que mi hija pueda decir por primera vez que se siente a salvo. Su infancia ya nadie se la puede devolver, pero quiero muchísimo que mi marido regrese. Quiero dejar de ver cada mañana las imágenes de niños que ya están muertos. Cada vez que escucho a alguien en el mundo decir que está cansado de la guerra en Ucrania, pienso: yo también estoy muy cansada de la guerra. Pero cuando escucho la historia de un niño concreto que ha perdido una pierna, que ha sido herido gravemente o que ha muerto, no puedo permitirme decir que estoy cansada. Los niños ucranianos son muy fuertes, y los adultos en Ucrania no podemos abandonar ni dejar de hacer todo lo posible. No podemos permitirnos dejar de creer que esta guerra acabará. Cada uno de nosotros no solo quiere que la guerra termine, sino que trabaja cada día para que termine. Por eso pedimos a todo el mundo, a cada persona, que haga todo lo posible para ayudar. Puede ser participando en un acto sobre los niños, apoyando a Ucrania, donando o simplemente contando la historia de un niño.
La asesora y comisionada ucraniana para los Derechos del Niño y la Rehabilitación Infantil defiende que «solo cuando conocemos el lugar en el que se encuentra un menor secuestrado por Rusia, hay posibilidad de traerlo de vuelta»
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