Hoy venimos con una frase atribuida a Einstein cuya autenticidad es discutible, pero cuya verdad resulta difícil de negar: «Lo curioso es que la gente parece rara a ojos de los tontos».. Sí, basta escuchar algunas conversaciones para comprobarlo. ¡No falla! Siempre aparece alguien, y una ya sonríe antes de escucharlo, dispuesto a diagnosticar al prójimo con una seguridad admirable.. —Ese está pillado de la cabeza. Y asunto resuelto…. Ahora bien, lo llamativo es que el veredicto suele venir de personas que han visto poco mundo. O ninguno. Gente que apenas ha viajado, que raramente sale de sus círculos habituales, que lleva décadas escuchando las mismas opiniones y observando la realidad desde la misma esquina. Conocen muy poco de la inmensa variedad humana y, precisamente por eso, creen conocerla toda.. Si alguien deja un trabajo seguro para cambiar de vida, está loco.. Si viaja solo, está loco.. Si piensa diferente, está loco.. Si lee demasiado, está loco.. Si no encaja en las expectativas del grupo, directamente está para que lo miren.. La palabra «loco» funciona muchas veces como una solución cómoda. Y, por supuesto, evita el esfuerzo de comprender. Porque entender exige curiosidad, mientras que etiquetar apenas requiere un prejuicio. O dos.. Pienso que la experiencia enseña algo extremadamente interesante: cuanto más mundo conoce una persona, menos inclinada suele estar a repartir certificados de normalidad. Viajar, leer, escuchar y convivir con gente distinta tiene un efecto inesperado: uno descubre que existen muchas más formas de vivir de las que imaginaba.. Pero, desgraciadamente, la ignorancia produce el efecto contrario. Reduce el mundo al tamaño de la propia experiencia. Y entonces todo lo que queda fuera parece extravagante, sospechoso o absurdo.. Por eso hay quienes encuentran locos por todas partes. No porque estén rodeados de personas extravagantes, sino porque han convertido sus costumbres en la medida universal de todas las cosas.. Y ahí reside la ironía.. Quien menos ha explorado el mundo suele ser quien más rápidamente clasifica a los demás.. Es como si alguien que nunca hubiera salido de la piscina infantil quisiera explicar el océano a los marineros.. Creo que por eso la frase atribuida a Einstein sigue teniendo vigencia. Cuando demasiada gente te parece rara, conviene plantearse una posibilidad incómoda.. Que el problema no sea la rareza ajena.. Que el problema sea la estrechez de la mirada propia.. Ay, Dios mío, cómo está el patio y cómo están algunas cabezas. Hay quien ejerce la psiquiatría desde la barra del bar, sin haber abierto jamás un libro de psicología, sin haber salido apenas de su pequeño perímetro mental y sin dedicar cinco minutos a comprender la vida de nadie; pero aun así diagnostica locuras con una seguridad conmovedora, como si la ignorancia no fuera una limitación, sino una especialidad médica.. Y lo más inquietante es que casi nunca duda de sus diagnósticos. Creo que la duda suele ser un privilegio reservado a quienes saben algo…
«La ignorancia produce el efecto contrario. Reduce el mundo al tamaño de la propia experiencia. Y entonces todo lo que queda fuera parece extravagante, sospechoso o absurdo»
Hoy venimos con una frase atribuida a Einstein cuya autenticidad es discutible, pero cuya verdad resulta difícil de negar: «Lo curioso es que la gente parece rara a ojos de los tontos».. Sí, basta escuchar algunas conversaciones para comprobarlo. ¡No falla! Siempre aparece alguien, y una ya sonríe antes de escucharlo, dispuesto a diagnosticar al prójimo con una seguridad admirable.. —Ese está pillado de la cabeza. Y asunto resuelto…. Ahora bien, lo llamativo es que el veredicto suele venir de personas que han visto poco mundo. O ninguno. Gente que apenas ha viajado, que raramente sale de sus círculos habituales, que lleva décadas escuchando las mismas opiniones y observando la realidad desde la misma esquina. Conocen muy poco de la inmensa variedad humana y, precisamente por eso, creen conocerla toda.. Si alguien deja un trabajo seguro para cambiar de vida, está loco.. Si viaja solo, está loco.. Si piensa diferente, está loco.. Si lee demasiado, está loco.. Si no encaja en las expectativas del grupo, directamente está para que lo miren.. La palabra «loco» funciona muchas veces como una solución cómoda. Y, por supuesto, evita el esfuerzo de comprender. Porque entender exige curiosidad, mientras que etiquetar apenas requiere un prejuicio. O dos.. Pienso que la experiencia enseña algo extremadamente interesante: cuanto más mundo conoce una persona, menos inclinada suele estar a repartir certificados de normalidad. Viajar, leer, escuchar y convivir con gente distinta tiene un efecto inesperado: uno descubre que existen muchas más formas de vivir de las que imaginaba.. Pero, desgraciadamente, la ignorancia produce el efecto contrario. Reduce el mundo al tamaño de la propia experiencia. Y entonces todo lo que queda fuera parece extravagante, sospechoso o absurdo.. Por eso hay quienes encuentran locos por todas partes. No porque estén rodeados de personas extravagantes, sino porque han convertido sus costumbres en la medida universal de todas las cosas.. Y ahí reside la ironía.. Quien menos ha explorado el mundo suele ser quien más rápidamente clasifica a los demás.. Es como si alguien que nunca hubiera salido de la piscina infantil quisiera explicar el océano a los marineros.. Creo que por eso la frase atribuida a Einstein sigue teniendo vigencia. Cuando demasiada gente te parece rara, conviene plantearse una posibilidad incómoda.. Que el problema no sea la rareza ajena.. Que el problema sea la estrechez de la mirada propia.. Ay, Dios mío, cómo está el patio y cómo están algunas cabezas. Hay quien ejerce la psiquiatría desde la barra del bar, sin haber abierto jamás un libro de psicología, sin haber salido apenas de su pequeño perímetro mental y sin dedicar cinco minutos a comprender la vida de nadie; pero aun así diagnostica locuras con una seguridad conmovedora, como si la ignorancia no fuera una limitación, sino una especialidad médica.. Y lo más inquietante es que casi nunca duda de sus diagnósticos. Creo que la duda suele ser un privilegio reservado a quienes saben algo…
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