La semana cinematográfica va de amigos, en esta ocasión, no de uno precisamente silencioso, sino inesperado. Y tanto. Por que quién nos iba a decir antes de ver esta película que el grandote Baptiste, vendedor de seguros por necesidad y brillante imitador de cantantes, políticos y cuantos se le pongan por delante, pero que aún no ha conseguido triunfar en lo suyo, y Pierre Chozène, famoso escritor cuya vida se ve constantemente interrumpida por las llamadas telefónicas de familiares, críticos y gente de parecida calaña, iban a terminar siendo íntimos. Y todo porque Chozéne, harto de la dependencia que tiene, como todos, al cabo, del móvil, decide que Baptiste se quede con el aparato y haga de «contestador automático» humano emulando la voz del novelista mientras él termina tan tranquilo su nueva obra…. ¿Una idea un tanto perversa, quizá, esa especie de suplantación de identidad que finalmente se les va de las manos? Porque, pronto, Baptiste intenta arreglarle la existencia a Pierre, quien está en el fondo tan solo como él mismo mientras la directora arremete, pero de manera suave, contra esos personajes de clase medio-alta más aburridos que otra cosa que viven en pisazos céntricos y beben whisky más viejo que los invitados, y contra los periodistas culturales que se creen la leche porque entrevistaron dos horas a Houellebecq. Con qué poco se contentan algunos…. Lo mejor: Es una entretenida comedia sobre una sociedad enganchada al móvil obsesivamente.. Lo peor: Que la hija del escritor resulta a veces irritante en su acomodada inmadurez.
Directora: Fabienne Godet. Guion: Fabienne Godet, Claire Barré (novela de Luc Blanvillain). Intérpretes: Salif Cissé, Denis Podalydès, Clara Bretheau, Aure Atika. Francia, 2025. Duración: 102 minutos. Comedia.
La semana cinematográfica va de amigos, en esta ocasión, no de uno precisamente silencioso, sino inesperado. Y tanto. Por que quién nos iba a decir antes de ver esta película que el grandote Baptiste, vendedor de seguros por necesidad y brillante imitador de cantantes, políticos y cuantos se le pongan por delante, pero que aún no ha conseguido triunfar en lo suyo, y Pierre Chozène, famoso escritor cuya vida se ve constantemente interrumpida por las llamadas telefónicas de familiares, críticos y gente de parecida calaña, iban a terminar siendo íntimos. Y todo porque Chozéne, harto de la dependencia que tiene, como todos, al cabo, del móvil, decide que Baptiste se quede con el aparato y haga de «contestador automático» humano emulando la voz del novelista mientras él termina tan tranquilo su nueva obra…. ¿Una idea un tanto perversa, quizá, esa especie de suplantación de identidad que finalmente se les va de las manos? Porque, pronto, Baptiste intenta arreglarle la existencia a Pierre, quien está en el fondo tan solo como él mismo mientras la directora arremete, pero de manera suave, contra esos personajes de clase medio-alta más aburridos que otra cosa que viven en pisazos céntricos y beben whisky más viejo que los invitados, y contra los periodistas culturales que se creen la leche porque entrevistaron dos horas a Houellebecq. Con qué poco se contentan algunos…. Lo mejor: Es una entretenida comedia sobre una sociedad enganchada al móvil obsesivamente.. Lo peor: Que la hija del escritor resulta a veces irritante en su acomodada inmadurez.
Noticias de cultura en La Razón
