Durante siglos, construir un edificio ha significado transportar materiales, levantar andamios, instalar encofrados y coordinar a decenas o cientos de trabajadores. La revolución industrial cambió las herramientas, el hormigón armado permitió alcanzar nuevas alturas y las grúas agregaron el elemento de la velocidad.. Ahora una empresa australiana propone dar un paso más: convertir las grúas en una impresora 3D gigante capaz de “fabricar” edificios capa a capa. La compañía Luyten ha presentado ASCEND, un sistema que describe como la primera plataforma de impresión 3D para construcción basada en una grúa torre. Según sus desarrolladores, la tecnología podría utilizarse para levantar edificios de hasta 100 metros de altura.. Si bien la impresión 3D en construcción no es nueva y ya se imprimen viviendas completas utilizando robots que depositan capas sucesivas de hormigón siguiendo un plano digital, estos sistemas suelen enfrentarse a una limitación evidente: su tamaño. La mayoría funcionan como enormes impresoras de pórtico. Son excelentes para construir casas de una o dos plantas, pero a medida que aumenta la altura del edificio, la estructura necesaria para sostener la impresora se vuelve cada vez más compleja.. En otras palabras, las impresoras pueden construir edificios, pero construir la propia impresora se convierte en parte del problema. Los ingenieros de Luyten decidieron hacerse una pregunta diferente. ¿Qué ocurriría si, en lugar de diseñar una nueva estructura, aprovecharan una que ya existe en prácticamente todas las obras de gran altura? La respuesta es la grúa.. Desde hace más de un siglo estas máquinas dominan los horizontes urbanos. Su función ha sido siempre la misma: mover materiales de un punto a otro. ASCEND cambia esa lógica. En lugar de transportar hormigón, la grúa deposita el material directamente donde debe ir, siguiendo instrucciones digitales y actuando como una gigantesca impresora tridimensional.. El principio de impresión es similar al de una impresora doméstica, aunque a una escala descomunal. En lugar de tinta, el sistema utiliza una mezcla especial de hormigón. La máquina deposita capas sucesivas siguiendo un modelo digital previamente diseñado. Cada capa se endurece mientras la siguiente se coloca encima, creando muros, columnas y otros elementos estructurales.. Es un proceso aditivo: el edificio se fabrica añadiendo material exactamente donde se necesita. Los métodos tradicionales, por el contrario, suelen requerir moldes temporales, cortes y una cantidad considerable de desperdicio.. Los defensores de esta tecnología destacan tres ventajas principales. La primera es la velocidad. Al automatizar parte del proceso constructivo, algunas tareas pueden ejecutarse de forma continua y con menos interrupciones. La segunda es la reducción del desperdicio. Como el material se deposita únicamente donde indica el diseño digital, se generan menos residuos que en muchos métodos convencionales. Y la tercera es la escasez de mano de obra especializada. Numerosos países enfrentan dificultades para encontrar trabajadores cualificados para la construcción. La automatización podría ayudar a compensar parte de ese déficit.. Lo que distingue a ASCEND de otros proyectos similares es la escala. Hasta ahora, la mayoría de las viviendas impresas en 3D eran casas bajas, pequeñas oficinas o estructuras de una sola planta. Luyten asegura que su sistema puede trabajar en proyectos de hasta 100 metros de altura (unos 30 pisos) y radios de operación cercanos a los 45 metros. Eso abriría la puerta a edificios residenciales, complejos comerciales e incluso infraestructuras de gran tamaño.. Si la tecnología demuestra su viabilidad en condiciones reales, podría representar para la construcción lo que las cadenas de montaje representaron para la industria automovilística. Pese a ello, la realidad es que todavía no veremos rascacielos impresos en 3D de forma inmediata. La construcción está sometida a estrictas normativas de seguridad, certificaciones estructurales y procesos regulatorios que suelen avanzar más lentamente que otras industrias tecnológicas.. Además, imprimir un muro es solo una parte del trabajo. Un edificio también necesita instalaciones eléctricas, fontanería, aislamiento, ascensores, ventanas y numerosos sistemas que todavía requieren intervención humana. Pero la dirección parece clara. Durante décadas las grúas han sido el símbolo de las ciudades en crecimiento. Si proyectos como ASCEND prosperan, podrían convertirse en algo más que símbolos y “recaderos” de materiales: podrían ser las propias constructoras.
El invento permite llegar a los 100 metros de altura y reducir los tiempos de construcción.
Durante siglos, construir un edificio ha significado transportar materiales, levantar andamios, instalar encofrados y coordinar a decenas o cientos de trabajadores. La revolución industrial cambió las herramientas, el hormigón armado permitió alcanzar nuevas alturas y las grúas agregaron el elemento de la velocidad.. Ahora una empresa australiana propone dar un paso más: convertir las grúas en una impresora 3D gigante capaz de “fabricar” edificios capa a capa. La compañía Luyten ha presentado ASCEND, un sistema que describe como la primera plataforma de impresión 3D para construcción basada en una grúa torre. Según sus desarrolladores, la tecnología podría utilizarse para levantar edificios de hasta 100 metros de altura.. Si bien la impresión 3D en construcción no es nueva y ya se imprimen viviendas completas utilizando robots que depositan capas sucesivas de hormigón siguiendo un plano digital, estos sistemas suelen enfrentarse a una limitación evidente: su tamaño. La mayoría funcionan como enormes impresoras de pórtico. Son excelentes para construir casas de una o dos plantas, pero a medida que aumenta la altura del edificio, la estructura necesaria para sostener la impresora se vuelve cada vez más compleja.. En otras palabras, las impresoras pueden construir edificios, pero construir la propia impresora se convierte en parte del problema. Los ingenieros de Luyten decidieron hacerse una pregunta diferente. ¿Qué ocurriría si, en lugar de diseñar una nueva estructura, aprovecharan una que ya existe en prácticamente todas las obras de gran altura? La respuesta es la grúa.. Desde hace más de un siglo estas máquinas dominan los horizontes urbanos. Su función ha sido siempre la misma: mover materiales de un punto a otro. ASCEND cambia esa lógica. En lugar de transportar hormigón, la grúa deposita el material directamente donde debe ir, siguiendo instrucciones digitales y actuando como una gigantesca impresora tridimensional.. El principio de impresión es similar al de una impresora doméstica, aunque a una escala descomunal. En lugar de tinta, el sistema utiliza una mezcla especial de hormigón. La máquina deposita capas sucesivas siguiendo un modelo digital previamente diseñado. Cada capa se endurece mientras la siguiente se coloca encima, creando muros, columnas y otros elementos estructurales.. Es un proceso aditivo: el edificio se fabrica añadiendo material exactamente donde se necesita. Los métodos tradicionales, por el contrario, suelen requerir moldes temporales, cortes y una cantidad considerable de desperdicio.. Los defensores de esta tecnología destacan tres ventajas principales. La primera es la velocidad. Al automatizar parte del proceso constructivo, algunas tareas pueden ejecutarse de forma continua y con menos interrupciones. La segunda es la reducción del desperdicio. Como el material se deposita únicamente donde indica el diseño digital, se generan menos residuos que en muchos métodos convencionales.Y la tercera es la escasez de mano de obra especializada. Numerosos países enfrentan dificultades para encontrar trabajadores cualificados para la construcción. La automatización podría ayudar a compensar parte de ese déficit.. Lo que distingue a ASCEND de otros proyectos similares es la escala. Hasta ahora, la mayoría de las viviendas impresas en 3D eran casas bajas, pequeñas oficinas o estructuras de una sola planta. Luyten asegura que su sistema puede trabajar en proyectos de hasta 100 metros de altura (unos 30 pisos) y radios de operación cercanos a los 45 metros. Eso abriría la puerta a edificios residenciales, complejos comerciales e incluso infraestructuras de gran tamaño.. Si la tecnología demuestra su viabilidad en condiciones reales, podría representar para la construcción lo que las cadenas de montaje representaron para la industria automovilística. Pese a ello, la realidad es que todavía no veremos rascacielos impresos en 3D de forma inmediata. La construcción está sometida a estrictas normativas de seguridad, certificaciones estructurales y procesos regulatorios que suelen avanzar más lentamente que otras industrias tecnológicas.. Además, imprimir un muro es solo una parte del trabajo. Un edificio también necesita instalaciones eléctricas, fontanería, aislamiento, ascensores, ventanas y numerosos sistemas que todavía requieren intervención humana.Pero la dirección parece clara. Durante décadas las grúas han sido el símbolo de las ciudades en crecimiento. Si proyectos como ASCEND prosperan, podrían convertirse en algo más que símbolos y “recaderos” de materiales: podrían ser las propias constructoras.
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