Hay Puertas del Príncipe y hay Puertas del Príncipe que trascienden el propio triunfo. La de Morante de la Puebla este jueves pertenece a esa categoría especial. Porque la tarde no terminó cuando cruzó el umbral más deseado de la Maestranza. Al contrario. Fue entonces cuando comenzó otra historia.. La imagen de la jornada no estuvo únicamente en el ruedo. Tampoco en el momento en que el presidente concedió los trofeos que abrían las puertas de la gloria sevillana. La verdadera dimensión de lo ocurrido se descubrió en la calle. En la multitud congregada a las puertas de la plaza. En la dificultad para avanzar apenas unos metros entre una riada de aficionados que querían acompañar a su torero.. Morante salió por la Puerta del Príncipe y Sevilla se echó detrás de él. Miles de personas abarrotaban el entorno de la Maestranza. El Paseo de Colón se convirtió en un río humano que avanzaba al ritmo de una celebración espontánea. Lo que debía ser una salida a hombros acabó transformándose en una marcha triunfal por el corazón de la ciudad.. La cantidad de gente era tal que el recorrido avanzaba con enorme lentitud. Cada pocos metros la comitiva se detenía.. Morante era llevado en volandas por decenas de seguidores que se relevaban para sostenerlo, por lo que a reclamo popular se han ido cortando las calles y han llevado al torero de La Puebla al hotel Colón a hombros.
El torero ha salido hoy por la Puerta del Príncipe de Sevilla
Hay Puertas del Príncipe y hay Puertas del Príncipe que trascienden el propio triunfo. La de Morante de la Puebla este jueves pertenece a esa categoría especial. Porque la tarde no terminó cuando cruzó el umbral más deseado de la Maestranza. Al contrario. Fue entonces cuando comenzó otra historia.. La imagen de la jornada no estuvo únicamente en el ruedo. Tampoco en el momento en que el presidente concedió los trofeos que abrían las puertas de la gloria sevillana. La verdadera dimensión de lo ocurrido se descubrió en la calle. En la multitud congregada a las puertas de la plaza. En la dificultad para avanzar apenas unos metros entre una riada de aficionados que querían acompañar a su torero.. Morante salió por la Puerta del Príncipe y Sevilla se echó detrás de él. Miles de personas abarrotaban el entorno de la Maestranza. El Paseo de Colón se convirtió en un río humano que avanzaba al ritmo de una celebración espontánea. Lo que debía ser una salida a hombros acabó transformándose en una marcha triunfal por el corazón de la ciudad.. La cantidad de gente era tal que el recorrido avanzaba con enorme lentitud. Cada pocos metros la comitiva se detenía.. Morante era llevado en volandas por decenas de seguidores que se relevaban para sostenerlo, por lo que a reclamo popular se han ido cortando las calles y han llevado al torero de La Puebla al hotel Colón a hombros.
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