La Audiencia Provincial de Huelva ha condenado a un comercial de una entidad certificadora y a un ganadero que, puestos en común, comercializaron cerdos como «ibéricos» mediante la falsificación de certificados de raza y edad, causando perjuicios económicos superiores a los 260.000 euros.. La sentencia de la Sección Primera, a la que ha tenido acceso EFE, los considera responsables de un delito continuado de falsedad en documento oficial e impone dos años de cárcel al primero y un año al segundo.. Se considera probado que el comercial de la entidad certificadora con sede en la provincia de Huelva, prevaliéndose de su cargo, alteró firmas y fechas en documentos oficiales para captar clientes y favorecer a conocidos.. En el primer hecho delictivo, el comercial actuó de común acuerdo con un ganadero con explotaciones en Badajoz; falsificó dos informes de inspección necesarios para el tráfico lícito de ganado porcino bajo la Norma de Calidad del Ibérico. Por esta gestión, el comercial recibió un pago en metálico de unos 400 euros.. Gracias a esta documentación falsa, se vendieron 430 cerdos a una entidad que, al descubrir la irregularidad, vio cómo los animales eran descalificados. El perjuicio para la empresa compradora se tasó en 226.065 euros, al perder los ejemplares el valor de mercado asociado a la categoría de bellota e ibérico.. El segundo episodio afectó a un ganadero al que el comercial convenció para trabajar con su certificadora tras el cierre de su anterior empresa. Para ocultar que una parte de los animales (71 cerdos) ya habían salido de la finca sin control previo, el comercial falseó las fechas de las guías de transporte oficiales.. La intervención de la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC) destapó el fraude, provocando la descalificación de todo el lote y un perjuicio para el ganadero de 36.287 euros por la caída del precio de venta.. Además de las penas de cárcel, ambos condenados deberán abonar multas de nueve meses con una cuota diaria de seis euros. En el apartado civil, deberán indemnizar solidariamente a la empresa perjudicada, mientras que el comercial responderá individualmente ante el segundo ganadero afectado.. La sentencia declara la responsabilidad civil subsidiaria de la empresa para la que trabajaba el comercial, al haberse cometido los delitos en el seno de su actividad y mediante el uso de sus herramientas de gestión, aunque el acusado actuara a espaldas de la dirección técnica.
Falsificaban los certificados de raza y edad de los animales
La Audiencia Provincial de Huelva ha condenado a un comercial de una entidad certificadora y a un ganadero que, puestos en común, comercializaron cerdos como «ibéricos» mediante la falsificación de certificados de raza y edad, causando perjuicios económicos superiores a los 260.000 euros.. La sentencia de la Sección Primera, a la que ha tenido acceso EFE, los considera responsables de un delito continuado de falsedad en documento oficial e impone dos años de cárcel al primero y un año al segundo.. Se considera probado que el comercial de la entidad certificadora con sede en la provincia de Huelva, prevaliéndose de su cargo, alteró firmas y fechas en documentos oficiales para captar clientes y favorecer a conocidos.. En el primer hecho delictivo, el comercial actuó de común acuerdo con un ganadero con explotaciones en Badajoz; falsificó dos informes de inspección necesarios para el tráfico lícito de ganado porcino bajo la Norma de Calidad del Ibérico. Por esta gestión, el comercial recibió un pago en metálico de unos 400 euros.. Gracias a esta documentación falsa, se vendieron 430 cerdos a una entidad que, al descubrir la irregularidad, vio cómo los animales eran descalificados. El perjuicio para la empresa compradora se tasó en 226.065 euros, al perder los ejemplares el valor de mercado asociado a la categoría de bellota e ibérico.. El segundo episodio afectó a un ganadero al que el comercial convenció para trabajar con su certificadora tras el cierre de su anterior empresa. Para ocultar que una parte de los animales (71 cerdos) ya habían salido de la finca sin control previo, el comercial falseó las fechas de las guías de transporte oficiales.. La intervención de la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC) destapó el fraude, provocando la descalificación de todo el lote y un perjuicio para el ganadero de 36.287 euros por la caída del precio de venta.. Además de las penas de cárcel, ambos condenados deberán abonar multas de nueve meses con una cuota diaria de seis euros. En el apartado civil, deberán indemnizar solidariamente a la empresa perjudicada, mientras que el comercial responderá individualmente ante el segundo ganadero afectado.. La sentencia declara la responsabilidad civil subsidiaria de la empresa para la que trabajaba el comercial, al haberse cometido los delitos en el seno de su actividad y mediante el uso de sus herramientas de gestión, aunque el acusado actuara a espaldas de la dirección técnica.
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