América Latina se tiñe de azul. La victoria del colombiano Abelardo de la Espriella en los comicios del domingo en Colombia y el virtual triunfo de Keiko Fujimori en Perú confirmarían la consolidación de un giro a la derecha en Latinoamérica. De los 20 países que conforman la región, 12 ya han elegido a gobernantes de todo el espectro conservador: de centro derecha hasta ultraderecha.Los triunfos en Colombia y Perú se suman a una nueva ola que comenzó con el triunfo de Nayib Bukkele en El Salvador en 2019 y que en los últimos siete años ha sumado a Javier Milei en Argentina, Daniel Noboa en Ecuador, Rodrigo Paz en Bolivia, José Antonio Kast en Chile y Laura Fernández, recientemente elegida en Costa Rica, junto con Honduras, Panamá, Paraguay y República Dominicana… todos con un liderazgo conservador. A diferencia de la primera ola de gobiernos de derecha de la década de los 2010, de líderes liberales y tecnócratas, los nuevos líderes son «outsiders» conservadores que han usado el manual electoral de Make America Great Again (MAGA).Un patio trasero al gusto de TrumpEl patio trasero de Estados Unidos está quedando cada vez más al gusto de Donald Trump. La nueva configuración regional se alinea con los objetivos estratégicos que Trump definió para su segundo mandato. A pesar de que la actualidad en los últimos meses ha girado en torno a la guerra contra Irán, las ramificaciones del conflicto en Oriente Medio y la prolongada guerra entre Rusia y Ucrania. «América para los americanos», la famosa consigna de política exterior estadounidense que introdujo el presidente James Monroe está viviendo un renacimiento en el segundo mandato de Donald Trump. Ahora, Trump, vuelve a mirar a sus vecinos del sur, para imponer su influencia y liderazgo y proteger los intereses de Estados Unidos de la colonización económica de China a base de amenazas arancelarias, estricta política migratoria e intervenciones militares.Lejos de ser un gesto solidario con el resto del continente americano, la mirada latinoamericana de Trump se explica por sus políticas nacionalistas y proteccionistas. Trump se interesa por América Latina para cuidar sus espaldas… o las espaldas de Estados Unidos.El «escudo de las Américas»Trump acaba de sumar dos aliados más para su iniciativa «Escudo de las Américas» para combatir el narco y otras organizaciones transnacionales. Venezuela, que durante años había liderado y financiado a gobiernos de izquierda en la región, fue intervenida por Trump el pasado 3 de enero. El país sigue gobernado por los herederos políticos de Nicolás Maduro, pero la vida política (y económica) de Caracas es tutelada directamente por Washington. La dictadura comunista en Cuba, también fuertemente presionada y amenazada por Estados Unidos, está haciendo su propio giro hacia el capitalismo para aliviar la asfixia económica en la que se encuentra.En el nuevo mapa político de América Latina se incluyen dos grandes
América Latina se tiñe de azul. La victoria del colombiano Abelardo de la Espriella en los comicios del domingo en Colombia y el virtual triunfo de Keiko Fujimori en Perú confirmarían la consolidación de un giro a la derecha en Latinoamérica. De los 20 países que conforman la región, 12 ya han elegido a gobernantes de todo el espectro conservador: de centro derecha hasta ultraderecha. Los triunfos en Colombia y Perú se suman a una nueva ola que comenzó con el triunfo de Nayib Bukkele en El Salvador en 2019 y que en los últimos siete años ha sumado a Javier Milei en Argentina, Daniel Noboa en Ecuador, Rodrigo Paz en Bolivia, José Antonio Kast en Chile y Laura Fernández, recientemente elegida en Costa Rica, junto con Honduras, Panamá, Paraguay y República Dominicana… todos con un liderazgo conservador. A diferencia de la primera ola de gobiernos de derecha de la década de los 2010, de líderes liberales y tecnócratas, los nuevos líderes son «outsiders» conservadores que han usado el manual electoral de Make America Great Again (MAGA). Un patio trasero al gusto de Trump El patio trasero de Estados Unidos está quedando cada vez más al gusto de Donald Trump. La nueva configuración regional se alinea con los objetivos estratégicos que Trump definió para su segundo mandato. A pesar de que la actualidad en los últimos meses ha girado en torno a la guerra contra Irán, las ramificaciones del conflicto en Oriente Medio y la prolongada guerra entre Rusia y Ucrania. «América para los americanos», la famosa consigna de política exterior estadounidense que introdujo el presidente James Monroe está viviendo un renacimiento en el segundo mandato de Donald Trump. Ahora, Trump, vuelve a mirar a sus vecinos del sur, para imponer su influencia y liderazgo y proteger los intereses de Estados Unidos de la colonización económica de China a base de amenazas arancelarias, estricta política migratoria e intervenciones militares. Lejos de ser un gesto solidario con el resto del continente americano, la mirada latinoamericana de Trump se explica por sus políticas nacionalistas y proteccionistas. Trump se interesa por América Latina para cuidar sus espaldas… o las espaldas de Estados Unidos. El «escudo de las Américas» Trump acaba de sumar dos aliados más para su iniciativa «Escudo de las Américas» para combatir el narco y otras organizaciones transnacionales. Venezuela, que durante años había liderado y financiado a gobiernos de izquierda en la región, fue intervenida por Trump el pasado 3 de enero. El país sigue gobernado por los herederos políticos de Nicolás Maduro, pero la vida política (y económica) de Caracas es tutelada directamente por Washington. La dictadura comunista en Cuba, también fuertemente presionada y amenazada por Estados Unidos, está haciendo su propio giro hacia el capitalismo para aliviar la asfixia económica en la que se encuentra. En el nuevo mapa político de América Latina se incluyen dos grandes
La nueva ola conservadora consolida un mapa regional afín a Washington, con México y Brasil como grandes incógnitas frente al avance de los líderes de derecha
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