Por Emilio Crespo. China pone en vigor el 1 de julio duros controles a exportaciones e inversiones en tecnología que acotarán su jugoso mercado y sus competitivas empresas. Las multinacionales norteamericanas quedan fuera. A Meta ya le bloquearon el mes pasado la compra de la compañía china de inteligencia artificial Manus.. En la industria de los semiconductores y los chips avanzados para computación e IA la ventaja de EE.UU. parece insuperable. Pero las empresas chinas, encabezadas por SMIC y una filial de Huawei, acaban de asegurar que, en cinco años, harán microprocesadores en la categoría superdensa de 1,4 nanómetros, el mismo objetivo de las firmas occidentales.. Pekín se arma de regulaciones y contrataca ahora tras sortear durante siete años las restricciones de Washington a las técnicas de fabricación y los procesadores de última generación. El Gobierno norteamericano admitió en mayo que chips avanzados como los Blackwell de Nvidia, la firma dominante en IA, llegaban a compañías del país asiático a través de subsidiarias de otras naciones. Ese agrietado bloqueo ha estimulado los desarrollos -y copias- en China gracias a un respaldo estatal sin parangón en Occidente.. El caso de Huawei parece repetirse. En 2019, EE.UU. le prohibió el uso de Android y las aplicaciones de Google en sus teléfonos. Pero en pocos meses hizo un sistema propio, clonado del americano, y aunque sus ventas internacionales se resintieron, el enorme mercado doméstico le mantuvo en el top 10 global.. La guerra de los microprocesadores tiene además una vertiente nacionalista para Pekín. La mayor empresa del sector, cuya producción y patentes son, hoy por hoy, insustituibles, es TSMC, con sede en Taiwan y uno de los principales activos de esa isla independiente y democrática que China quiere recuperar.
Traba la penetración extranjera en el sector tecnológico
Por Emilio Crespo. China pone en vigor el 1 de julio duros controles a exportaciones e inversiones en tecnología que acotarán su jugoso mercado y sus competitivas empresas. Las multinacionales norteamericanas quedan fuera. A Meta ya le bloquearon el mes pasado la compra de la compañía china de inteligencia artificial Manus.. En la industria de los semiconductores y los chips avanzados para computación e IA la ventaja de EE.UU. parece insuperable. Pero las empresas chinas, encabezadas por SMIC y una filial de Huawei, acaban de asegurar que, en cinco años, harán microprocesadores en la categoría superdensa de 1,4 nanómetros, el mismo objetivo de las firmas occidentales.. Pekín se arma de regulaciones y contrataca ahora tras sortear durante siete años las restricciones de Washington a las técnicas de fabricación y los procesadores de última generación. El Gobierno norteamericano admitió en mayo que chips avanzados como los Blackwell de Nvidia, la firma dominante en IA, llegaban a compañías del país asiático a través de subsidiarias de otras naciones. Ese agrietado bloqueo ha estimulado los desarrollos -y copias- en China gracias a un respaldo estatal sin parangón en Occidente.. El caso de Huawei parece repetirse. En 2019, EE.UU. le prohibió el uso de Android y las aplicaciones de Google en sus teléfonos. Pero en pocos meses hizo un sistema propio, clonado del americano, y aunque sus ventas internacionales se resintieron, el enorme mercado doméstico le mantuvo en el top 10 global.. La guerra de los microprocesadores tiene además una vertiente nacionalista para Pekín. La mayor empresa del sector, cuya producción y patentes son, hoy por hoy, insustituibles, es TSMC, con sede en Taiwan y uno de los principales activos de esa isla independiente y democrática que China quiere recuperar.
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