La actriz Belén Rueda fue una de las invitadas a La noche de Aimar, el programa del periodista Aimar Bretos en La Sexta. Allí hablaron de numerosos temas, como del acoso sexual que la actriz tuvo que sufrir, pero uno de los momentos más inspiradores llegó cuando la intérprete habló de la muerte de su pequeña María, que falleció siendo un bebé, con tan solo once meses.. «Siendo muy joven, con 32 años, perdí a mi hija, luego también mis papás desaparecieron demasiado pronto. Y hay un momento en el que dices ‘ya, ya no me toca más’. Parece que de repente la vida se enreda y se enreda en modo mal», comenzaba diciendo Rueda.. Ante unos sucesos tan duros es normal pasar un duelo difícil, pero Belén Rueda reflexionó sobre aquello. «Puedes estar enfadado con la vida todo el tiempo o intentar descubrir hacia dónde puedes dirigir eso para tener curiosidad por otras cosas. Y otras cosas no quiere decir otro mundo. Yo creo que los que no están viven en nosotros», hacía ver.. No se refería la actriz a algo «sobrenatural». «Es nuestro recuerdo el que transforma. Si tú tienes un recuerdo cada uno lo vive diferente, pero creo que de alguna manera viven en nosotros y la muerte nos ayuda a entender también que tenemos que aprovechar el momento», exponía.. «Con distancia podemos pensar en la muerte de una manera en la que se le da una connotación muy negativa. Pero depende. Si tú sabes que tu vida es finita, a lo mejor la vives de otra manera», reflexionaba Rueda, dejando claro que de otra manera «no es con ansiedad».. Aimar Bretos le preguntó si no se enfadó, si pudo perdonar aquella muerte. «Perdonar… Si yo pudiera traerla, no dudaría ni un segundo. Pero no la puedo traer. Con lo cual, te buscas de alguna manera alguna razón para poder entender por qué la vida es así», decía la ganadora del Goya.. El consuelo, hacía ver, está en intentar poner en la balanza las cosas buenas que sí tenemos. «Si viajas y ves la situación en otros lugares, te tiras más hacia la suerte que tienes. Pero eso no significa que estés olvidando a esa persona», añadía.. Su mecanismo de defensa es dejar atrás lo malo. «Tiendo a olvidar los momentos malos, que no es un momento concreto, si no una situación tremenda. A veces hablando con mis hermanos me recuerdan momentos que he olvidado», revelaba, aunque nunca a su hija, sino «situaciones de desesperación, de injusticia con la vida».
La actriz Belén Rueda fue una de las invitadas a La noche de Aimar, el programa del periodista Aimar Bretos en La Sexta. Allí hablaron de numerosos temas, como del acoso sexual que la actriz tuvo que sufrir, pero uno de los momentos más inspiradores llegó cuando la intérprete habló de la muerte de su pequeña María, que falleció siendo un bebé, con tan solo once meses.. «Siendo muy joven, con 32 años, perdí a mi hija, luego también mis papás desaparecieron demasiado pronto. Y hay un momento en el que dices ‘ya, ya no me toca más’. Parece que de repente la vida se enreda y se enreda en modo mal», comenzaba diciendo Rueda.. Ante unos sucesos tan duros es normal pasar un duelo difícil, pero Belén Rueda reflexionó sobre aquello. «Puedes estar enfadado con la vida todo el tiempo o intentar descubrir hacia dónde puedes dirigir eso para tener curiosidad por otras cosas. Y otras cosas no quiere decir otro mundo. Yo creo que los que no están viven en nosotros», hacía ver.. No se refería la actriz a algo «sobrenatural». «Es nuestro recuerdo el que transforma. Si tú tienes un recuerdo cada uno lo vive diferente, pero creo que de alguna manera viven en nosotros y la muerte nos ayuda a entender también que tenemos que aprovechar el momento», exponía.. «Con distancia podemos pensar en la muerte de una manera en la que se le da una connotación muy negativa. Pero depende. Si tú sabes que tu vida es finita, a lo mejor la vives de otra manera», reflexionaba Rueda, dejando claro que de otra manera «no es con ansiedad».. Aimar Bretos le preguntó si no se enfadó, si pudo perdonar aquella muerte. «Perdonar… Si yo pudiera traerla, no dudaría ni un segundo. Pero no la puedo traer. Con lo cual, te buscas de alguna manera alguna razón para poder entender por qué la vida es así», decía la ganadora del Goya.. El consuelo, hacía ver, está en intentar poner en la balanza las cosas buenas que sí tenemos. «Si viajas y ves la situación en otros lugares, te tiras más hacia la suerte que tienes. Pero eso no significa que estés olvidando a esa persona», añadía.. Su mecanismo de defensa es dejar atrás lo malo. «Tiendo a olvidar los momentos malos, que no es un momento concreto, si no una situación tremenda. A veces hablando con mis hermanos me recuerdan momentos que he olvidado», revelaba, aunque nunca a su hija, sino «situaciones de desesperación, de injusticia con la vida».
