Los accidentes en la carretera son una de las causas de mayor mortalidad en nuestro país. Las causas principales de los siniestros con víctimas mortales están asociados a las distracciones al volante, al consumo de alcohol y drogas… y a la velocidad. La Dirección General de Tráfico ha logrado que las cifras de mortalidad en las carreteras se haya reducido de forma drástica desde el inicio de este siglo. Así, se ha pasado de haber más de 6.000 muertes en cualquier tipo de vía en España a poco más de 1.000 en apenas 20 años. Las campañas informativas, señalización de los tramos más peligrosos, los controles de carretera, la reducción de las tasas de alcohol en sangre permitidas y la implantación de dispositivos de control de la velocidad han logrado que los accidentes de tráfico ya no sean la primera causa de mortalidad en nuestro país. Una de las medidas más efectivas para lograr la reducción de la velocidad en las carreteras ha sido la instalación de radares y cámaras de vigilancia, con el fin de sancionar a los conductores que infringen las normas ya estipuladas. En España hay en la actualidad más de 3.000 radares de velocidad, sumando además otros sistemas complementarios (como los helicópteros Pegasus, los radares de tramo, los de semáforo…) que elevan la cifra por encima de los 3.600. Uno de los principales problemas detectados por la DGT es que los conductores que superan los límites de velocidad permitidos, frenan antes de los radares para no ser multados. Los dispositivos fijos están siempre señalizados con antelación, una medida que fue establecida por ley, y que en ocasiones ha generado más de un problema debido a las bruscas deceleraciones de los vehículos que se aproximan a ellos. Para evitar esto, la DGT ha puesto en marcha los nuevos radares LIDAR, unos dispositivos móviles que no están señalizados y que sirven de complemento a la red de radares fijos. El término LIDAR proviene de la tecnología láser «Light Detection and Ranging», que permite medir de manera más precisa que los radares de onda tradicionales, las distancias y las velocidades. Utilizan haces de luz láser para detectar el movimiento por carretera de los vehículos. Radares anti frenazo Estos radares LIDAR han sido bautizados popularmente como radares anti frenazo porque están colocados unos centenares de metros antes del dispositivo sancionador para tratar de sancionar a los conductores que incumplen con las normas de velocidad y frenan al llegar al radar para no ser multados. Estos dispositivos pueden determinar dos tipos de sanciones. La primera, por exceso de velocidad. La otra, por imprudencia. Esta segunda vía sancionadora trata de evitar que se produzcan situaciones de riesgo en la carretera cuando un vehículo que circula a gran velocidad decide frenar de forma brusca pocos metros antes del radr fijo para evitar la multa. Estas deceleraciones son anómalas y en muchas ocasiones ponen en peligro al resto de vehícul
Más de un centenar de radares no señalizados ya multan a los conductores en todo el país
Los accidentes en la carretera son una de las causas de mayor mortalidad en nuestro país. Las causas principales de los siniestros con víctimas mortales están asociados a las distracciones al volante, al consumo de alcohol y drogas… y a la velocidad.La Dirección General de Tráfico ha logrado que las cifras de mortalidad en las carreteras se haya reducido de forma drástica desde el inicio de este siglo. Así, se ha pasado de haber más de 6.000 muertes en cualquier tipo de vía en España a poco más de 1.000 en apenas 20 años.Las campañas informativas, señalización de los tramos más peligrosos, los controles de carretera, la reducción de las tasas de alcohol en sangre permitidas y la implantación de dispositivos de control de la velocidad han logrado que los accidentes de tráfico ya no sean la primera causa de mortalidad en nuestro país.Una de las medidas más efectivas para lograr la reducción de la velocidad en las carreteras ha sido la instalación de radares y cámaras de vigilancia, con el fin de sancionar a los conductores que infringen las normas ya estipuladas. En España hay en la actualidad más de 3.000 radares de velocidad, sumando además otros sistemas complementarios (como los helicópteros Pegasus, los radares de tramo, los de semáforo…) que elevan la cifra por encima de los 3.600.Uno de los principales problemas detectados por la DGT es que los conductores que superan los límites de velocidad permitidos, frenan antes de los radares para no ser multados. Los dispositivos fijos están siempre señalizados con antelación, una medida que fue establecida por ley, y que en ocasiones ha generado más de un problema debido a las bruscas deceleraciones de los vehículos que se aproximan a ellos.Para evitar esto, la DGT ha puesto en marcha los nuevos radares LIDAR, unos dispositivos móviles que no están señalizados y que sirven de complemento a la red de radares fijos.El término LIDAR proviene de la tecnología láser «Light Detection and Ranging», que permite medir de manera más precisa que los radares de onda tradicionales, las distancias y las velocidades. Utilizan haces de luz láser para detectar el movimiento por carretera de los vehículos. Estos radares LIDAR han sido bautizados popularmente como radares anti frenazo porque están colocados unos centenares de metros antes del dispositivo sancionador para tratar de sancionar a los conductores que incumplen con las normas de velocidad y frenan al llegar al radar para no ser multados.Estos dispositivos pueden determinar dos tipos de sanciones. La primera, por exceso de velocidad. La otra, por imprudencia. Esta segunda vía sancionadora trata de evitar que se produzcan situaciones de riesgo en la carretera cuando un vehículo que circula a gran velocidad decide frenar de forma brusca pocos metros antes del radr fijo para evitar la multa. Estas deceleraciones son anómalas y en muchas ocasiones ponen en peligro al resto de vehículos que circulan por la
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