Un grupo internacional de arqueólogos ha verificado el descubrimiento de los restos de una antigua ciudad medieval que permanece bajo las aguas del lago Issyk-Kul, en Kirguistán. El asentamiento, conocido como Tory-Aygyr, habría desempeñado un papel relevante como enclave comercial dentro de la Ruta de la Seda, la histórica red que durante siglos conectó China con Occidente.. Restos arqueológicos bajo el agua. Las labores de investigación, realizadas mediante inmersiones a escasa profundidad, han permitido identificar estructuras construidas con ladrillo y madera, además de distintos objetos de uso cotidiano. Entre los hallazgos más destacados se encuentran un molino de piedra destinado a la molienda de grano, fragmentos de cerámica y diversos elementos arquitectónicos que apuntan a la existencia de una comunidad bien organizada.. Uno de los descubrimientos más significativos ha sido un cementerio musulmán, donde los cuerpos fueron enterrados siguiendo los rituales islámicos, orientados hacia La Meca. Este aspecto refuerza la hipótesis de que la ciudad tuvo una marcada influencia cultural y religiosa vinculada al islam en una fase avanzada de su desarrollo.. Un enclave clave que desapareció en el siglo XV. Los especialistas consideran que Toru-Aygyr fue un punto estratégico dentro de la Ruta de la Seda, bajo el dominio de la dinastía túrquica de los karajánidas. A partir de los restos encontrados, se deduce que la zona experimentó una progresiva islamización, especialmente durante el periodo de control de la Horda de Oro.. El asentamiento habría vivido su etapa de mayor esplendor entre los siglos X y XIV, coincidiendo con el auge del comercio entre Europa y Asia. La presencia de edificaciones de gran tamaño sugiere la existencia de espacios públicos relevantes, que podrían haber sido utilizados como centros religiosos, baños o incluso lugares dedicados a la enseñanza.. Según los investigadores, un fuerte terremoto ocurrido a comienzos del siglo XV habría provocado que la ciudad quedara sumergida bajo el agua. Aunque se cree que sus habitantes pudieron abandonar el lugar antes de que se produjera la catástrofe, este suceso alteró por completo el entorno y puso fin al asentamiento. Como consecuencia, la población habría adoptado un estilo de vida nómada tras el abandono definitivo de la ciudad.
Las labores de investigación, realizadas mediante inmersiones a escasa profundidad, han permitido identificar estructuras construidas con ladrillo y madera, además de distintos objetos de uso cotidiano
Un grupo internacional de arqueólogos ha verificado el descubrimiento de los restos de una antigua ciudad medieval que permanece bajo las aguas del lago Issyk-Kul, en Kirguistán. El asentamiento, conocido como Tory-Aygyr, habría desempeñado un papel relevante como enclave comercial dentro de la Ruta de la Seda, la histórica red que durante siglos conectó China con Occidente.. Restos arqueológicos bajo el agua. Las labores de investigación, realizadas mediante inmersiones a escasa profundidad, han permitido identificar estructuras construidas con ladrillo y madera, además de distintos objetos de uso cotidiano. Entre los hallazgos más destacados se encuentran un molino de piedra destinado a la molienda de grano, fragmentos de cerámica y diversos elementos arquitectónicos que apuntan a la existencia de una comunidad bien organizada.. Uno de los descubrimientos más significativos ha sido un cementerio musulmán, donde los cuerpos fueron enterrados siguiendo los rituales islámicos, orientados hacia La Meca. Este aspecto refuerza la hipótesis de que la ciudad tuvo una marcada influencia cultural y religiosa vinculada al islam en una fase avanzada de su desarrollo.. Un enclave clave que desapareció en el siglo XV. Los especialistas consideran que Toru-Aygyr fue un punto estratégico dentro de la Ruta de la Seda, bajo el dominio de la dinastía túrquica de los karajánidas. A partir de los restos encontrados, se deduce que la zona experimentó una progresiva islamización, especialmente durante el periodo de control de la Horda de Oro.. El asentamiento habría vivido su etapa de mayor esplendor entre los siglos X y XIV, coincidiendo con el auge del comercio entre Europa y Asia. La presencia de edificaciones de gran tamaño sugiere la existencia de espacios públicos relevantes, que podrían haber sido utilizados como centros religiosos, baños o incluso lugares dedicados a la enseñanza.. Según los investigadores, un fuerte terremoto ocurrido a comienzos del siglo XV habría provocado que la ciudad quedara sumergida bajo el agua. Aunque se cree que sus habitantes pudieron abandonar el lugar antes de que se produjera la catástrofe, este suceso alteró por completo el entorno y puso fin al asentamiento. Como consecuencia, la población habría adoptado un estilo de vida nómada tras el abandono definitivo de la ciudad.
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