A la espera de la «Novena» final, el Festival de Granada ha expuesto sus tres últimas propuestas. En la iglesia renacentista de San Jerónimo, donde la polifonía suena a la vez redonda y limpia, el Coro Gulbenkian dirigido por Martina Batić cantó con pureza motetes de Lasso, Gesualdo, Palestrina y los portugueses Cardoso, Lobo y Brito. Un «O magnum mysterium» de Victoria lento y hondo dio lugar al estreno, encargo del Festival, del tercer cuaderno de «Paradiso», de Alfredo Aracil, sobre Dante. Oídos juntos, como aquí, los tres cuadernos (1990, 2004, 2026) hacen emerger el principal logro de esta composición: en tres visiones sucesivas de la ascensión de Dante (de la geometría cósmica al estupor místico y a la música) y en tres etapas de su propia evolución como compositor, Aracil retrata el tiempo mismo. Me vino la imagen de Víctor Erice y Antonio López mirando crecer el árbol del membrillo. En el Generalife, el Festival repuso tres éxitos parisinos de Antonia Mercé, la Argentina, y sus Ballets Espagnols en las recientes recuperaciones de Antonio Najarro para la Fundación Juan March. La Argentina insertó la Edad de Plata de la composición española (la generación del 27 musical) en la Edad de Oro de la música para ballet (Stravinski, Debussy, Ravel, Falla…) Con vestuario y escenografía inspiradas en los originales y coreografías propias, Najarro recrea brillantemente «Juerga» de Julián Bautista», «Triana» de Albéniz y «Sonatina» de Ernesto Halffter. Finalmente, oímos en el Carlos V una «Aida» de mucho valor, con tres voces poderosas ―Francesco Meli (Radamés), Olga Maslova (Aida), de voz bonita, matizada y elegante y Ketevan Kemoklidze (Amneris), de timbre más oscuro―, una orquesta extraordinaria, la sevillana ROSS, un buen coro, el del Maestranza, y un maestro claro, Dominic Limburg, fácil concertador y músico atento a toda oportunidad de fraseo.
Obras: «Paradiso» de A. Aracil, «Juerga, Triana y Sonatina» de A. Najarro, «Aida» de G. Verdi. Intérpretes: Coro Gulbenkian, M. Batić, directora. Compañía Antonio Najarro. Solistas, ROSS, D. Limburg, director. Festival de Granada, 11, 12-VII-2026.
A la espera de la «Novena» final, el Festival de Granada ha expuesto sus tres últimas propuestas. En la iglesia renacentista de San Jerónimo, donde la polifonía suena a la vez redonda y limpia, el Coro Gulbenkian dirigido por Martina Batić cantó con pureza motetes de Lasso, Gesualdo, Palestrina y los portugueses Cardoso, Lobo y Brito. Un «O magnum mysterium» de Victoria lento y hondo dio lugar al estreno, encargo del Festival, del tercer cuaderno de «Paradiso», de Alfredo Aracil, sobre Dante. Oídos juntos, como aquí, los tres cuadernos (1990, 2004, 2026) hacen emerger el principal logro de esta composición: en tres visiones sucesivas de la ascensión de Dante (de la geometría cósmica al estupor místico y a la música) y en tres etapas de su propia evolución como compositor, Aracil retrata el tiempo mismo. Me vino la imagen de Víctor Erice y Antonio López mirando crecer el árbol del membrillo.En el Generalife, el Festival repuso tres éxitos parisinos de Antonia Mercé, la Argentina, y sus Ballets Espagnols en las recientes recuperaciones de Antonio Najarro para la Fundación Juan March. La Argentina insertó la Edad de Plata de la composición española (la generación del 27 musical) en la Edad de Oro de la música para ballet (Stravinski, Debussy, Ravel, Falla…) Con vestuario y escenografía inspiradas en los originales y coreografías propias, Najarro recrea brillantemente «Juerga» de Julián Bautista», «Triana» de Albéniz y «Sonatina» de Ernesto Halffter.Finalmente, oímos en el Carlos V una «Aida» de mucho valor, con tres voces poderosas ―Francesco Meli (Radamés), Olga Maslova (Aida), de voz bonita, matizada y elegante y Ketevan Kemoklidze (Amneris), de timbre más oscuro―, una orquesta extraordinaria, la sevillana ROSS, un buen coro, el del Maestranza, y un maestro claro, Dominic Limburg, fácil concertador y músico atento a toda oportunidad de fraseo.
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