Las convicciones humanas derivan en abundantes ocasiones en una madeja de complejas explicaciones sociales, políticas o ideológicas. Antonio Maestre se adentra en el laberinto de la ultraderecha y, en su ensayo «Me crie como un fascista» (Seix Barral), trata de arrojar luz sobre las motivaciones que animan a numerosos jóvenes a sumarse a sus filas. El autor ha consultado ensayos, pero también ha recurrido a su experiencia personal para aclarar el auge de esta ideología. «Si no me hubiera politizado con el tiempo, también habría podido caer en la ultraderecha por la socialización en la que me crie, que era patriarcal: no pedíamos nunca ayuda y nos relacionábamos mediante la agresividad y la violencia. Si le das un sentido político a esto, te das cuenta de que es parecido al discurso fascista actual. Esas dinámicas tienen que ver con la expresión del ideario fascista, sobre todo en lo que tiene de reacción al feminismo. Este libro me ha hecho vivir un periodo de reflexión íntima y emocional y me ha hecho pensar sobre cómo me he educado. Las dinámicas en las que caí en la adolescencia tienen que ver con las emociones a las que apela el fascismo: agresión, humillación al diferente… Es la clave que explica hoy este movimiento», comenta.. Educación.. Está fallando en lo relativo a los valores de la socialización masculina, no en la institucionalizada, como la de los colegios. Los hombres, cuando nos hemos juntado, hemos generado dinámicas tóxicas y, cuando a estas emociones que nos vehiculizan les das un sentido político, son muy duras. Nos educamos de manera agresiva, en una negación de la alteridad y en la represión de la diferencia y, cuando pensamos en clave política, eso nos lleva a un momento reaccionario.. «El auge de la ultraderecha se debe a muchos factores, pero el supremacismo masculino y la reacción al feminismo son fundamentales». Antonio Maestre. El odio al feminismo. Es uno de sus componentes.. Es la tesis del libro. Explica la radicalización. Todo movimiento feminista viene acompañado de una reacción machista. En este auge feminista, la extrema derecha aprovechó el momento de ruptura derivado de las disputas internas. Vieron una ventana de oportunidad para romper la hegemonía feminista y, a los hombres que no entendían ese movimiento, les inculcaron un sentido político y los empoderaron. El auge de la ultraderecha se debe a muchos factores, pero el supremacismo masculino y la reacción al feminismo son fundamentales, sobre todo en la clase trabajadora en un momento de incertidumbre económica en el que no hay horizonte. Ahí es cuando les dicen que no tendrán una mejor posición económica, pero sí una mujer que les cuide, les limpie… Se acogen a ese mal menor.. Dice que es un subproducto del capitalismo.. Cuando el capitalismo ha llegado a un momento de crisis, ha generado dinámicas que han desembocado en el movimiento fascista. Al desarrollar ese proceso capitalista, generas en la población la idea de que la única manera de progresar es el individualismo. Eso de «si quieres, puedes», la meritocracia… El fascismo de este tiempo es un subproducto del neoliberalismo. El capitalismo ha fracasado como mejora social y solo genera este subproducto, donde se asegura que el individuo puede progresar a través de dinámicas irreales que no se sustentan en la realidad.. «Metabolizamos comportamientos que, al dejarlos pasar, generan el advenimiento de ideas fascistas». Antonio Maestre. ¿Estamos naturalizando ciertas formas del fascismo?. Todos metabolizamos comportamientos que, al dejarlos pasar, generan el advenimiento de ideas fascistas. Los comportamientos racistas o machistas, si se dejan pasar por mantener la paz social dentro de un grupo de amigos o una familia, porque se expresan de una forma abierta, dan aire a este movimiento. Y lo que hay que procurar, al menos es lo que intento yo, es que sean ellos los que se avergüencen de esas ideas. Pero es cierto que admitir esas declaraciones o provocar un espacio humano donde no se ponen en cuestión esas ideas, si eso termina metabolizándose, puede que no quede en un chascarrillo y acabe reflejado en una ley.. La ultraderecha encuentra alianzas en Rusia, Irán, el judaísmo…. Había una frase que decía que el fascismo es acción. Eso quiere decir que solo importa llegar a un lugar determinado. Cuando intentamos coger marcos del pasado para llevarlos al presente, vemos que no van a encajar las piezas. Lo prioritario para estos grupos de extrema derecha, cuando se acercan a alguien como Netanyahu, es una aspiración utópica: el etnoestado, el espacio que genera represión de la raza, o de los palestinos o árabes. Esa es su aspiración, su modelo, y llegan a alianzas contradictorias en el detalle, pero buscan el destino final, y el fascismo es un movimiento de acción que busca ese destino final.. «La derrota de Orban es buena porque era un modelo que iba a acabar con los derechos fundamentales de la UE». Antonio Maestre. En este tema, ¿en qué ha fallado la izquierda?. La izquierda ha fallado en muchas cosas, pero el problema fundamental es que ha dejado de mirar el bien colectivo y se ha centrado en el bien individual. Ahora es difícil combatir porque, al replegarse, la izquierda cae en la contradicción de valores fundamentales y en disputas internas, y eso imposibilita mostrarse como alternativa. Se grita que al fascismo se le para, pero yo creo que no existe una manera clara de hacerlo. En algún momento, la ventana de oportunidad de la ultraderecha se va a cerrar y, para ese instante, la izquierda tiene que estar preparada para ser una alternativa.. Las redes.. Anclan en el odio. Cuando el odio vehicula todo el algoritmo de las redes sociales, se sabe que esto es poco compatible con la democracia; esto sirve para poner en cuestión el fracaso de la izquierda. Cuando existe una herramienta tan poderosa para generar opiniones y está controlada por algoritmos manipulados por Elon Musk y otros, se está jugando con las cartas marcadas, porque las redes apelan a emociones que vienen bien a estas personas para sus ideas políticas. Esto hace que no todas las ideologías jueguen con las mismas reglas.. Ha caído Orban…. La derrota de Orban es buena porque era un modelo que iba a acabar con los derechos fundamentales de la UE y estaba a favor de las ideas reaccionarias de Putin y Trump. Es bueno para los derechos humanos, la UE y sus principios. Él era el patriarca de esta ideología. Trump ha generado un movimiento en su contra que va a acabar con la extrema derecha. Nada hay más tóxico que Trump. Llevó a Hungría a J. D. Vance y lo que ha logrado es una derrota. La derrota de la ultraderecha va a ser el triunfo de Trump.
El periodista explica la adhesión de los jóvenes a los partidos radicales de derecha en su ensayo «Me crie como un fascista»
Las convicciones humanas derivan en abundantes ocasiones en una madeja de complejas explicaciones sociales, políticas o ideológicas. Antonio Maestre se adentra en el laberinto de la ultraderecha y, en su ensayo «Me crie como un fascista» (Seix Barral), trata de arrojar luz sobre las motivaciones que animan a numerosos jóvenes a sumarse a sus filas. El autor ha consultado ensayos, pero también ha recurrido a su experiencia personal para aclarar el auge de esta ideología. «Si no me hubiera politizado con el tiempo, también habría podido caer en la ultraderecha por la socialización en la que me crie, que era patriarcal: no pedíamos nunca ayuda y nos relacionábamos mediante la agresividad y la violencia. Si le das un sentido político a esto, te das cuenta de que es parecido al discurso fascista actual. Esas dinámicas tienen que ver con la expresión del ideario fascista, sobre todo en lo que tiene de reacción al feminismo. Este libro me ha hecho vivir un periodo de reflexión íntima y emocional y me ha hecho pensar sobre cómo me he educado. Las dinámicas en las que caí en la adolescencia tienen que ver con las emociones a las que apela el fascismo: agresión, humillación al diferente… Es la clave que explica hoy este movimiento», comenta.. Educación.. Está fallando en lo relativo a los valores de la socialización masculina, no en la institucionalizada, como la de los colegios. Los hombres, cuando nos hemos juntado, hemos generado dinámicas tóxicas y, cuando a estas emociones que nos vehiculizan les das un sentido político, son muy duras. Nos educamos de manera agresiva, en una negación de la alteridad y en la represión de la diferencia y, cuando pensamos en clave política, eso nos lleva a un momento reaccionario.. «El auge de la ultraderecha se debe a muchos factores, pero el supremacismo masculino y la reacción al feminismo son fundamentales». El odio al feminismo. Es uno de sus componentes.. Es la tesis del libro. Explica la radicalización. Todo movimiento feminista viene acompañado de una reacción machista. En este auge feminista, la extrema derecha aprovechó el momento de ruptura derivado de las disputas internas. Vieron una ventana de oportunidad para romper la hegemonía feminista y, a los hombres que no entendían ese movimiento, les inculcaron un sentido político y los empoderaron. El auge de la ultraderecha se debe a muchos factores, pero el supremacismo masculino y la reacción al feminismo son fundamentales, sobre todo en la clase trabajadora en un momento de incertidumbre económica en el que no hay horizonte. Ahí es cuando les dicen que no tendrán una mejor posición económica, pero sí una mujer que les cuide, les limpie… Se acogen a ese mal menor.. Dice que es un subproducto del capitalismo.. Cuando el capitalismo ha llegado a un momento de crisis, ha generado dinámicas que han desembocado en el movimiento fascista. Al desarrollar ese proceso capitalista, generas en la población la idea de que la única manera de progresar es el individualismo. Eso de «si quieres, puedes», la meritocracia… El fascismo de este tiempo es un subproducto del neoliberalismo. El capitalismo ha fracasado como mejora social y solo genera este subproducto, donde se asegura que el individuo puede progresar a través de dinámicas irreales que no se sustentan en la realidad.. «Metabolizamos comportamientos que, al dejarlos pasar, generan el advenimiento de ideas fascistas». ¿Estamos naturalizando ciertas formas del fascismo?. Todos metabolizamos comportamientos que, al dejarlos pasar, generan el advenimiento de ideas fascistas. Los comportamientos racistas o machistas, si se dejan pasar por mantener la paz social dentro de un grupo de amigos o una familia, porque se expresan de una forma abierta, dan aire a este movimiento. Y lo que hay que procurar, al menos es lo que intento yo, es que sean ellos los que se avergüencen de esas ideas. Pero es cierto que admitir esas declaraciones o provocar un espacio humano donde no se ponen en cuestión esas ideas, si eso termina metabolizándose, puede que no quede en un chascarrillo y acabe reflejado en una ley.. La ultraderecha encuentra alianzas en Rusia, Irán, el judaísmo…. Había una frase que decía que el fascismo es acción. Eso quiere decir que solo importa llegar a un lugar determinado. Cuando intentamos coger marcos del pasado para llevarlos al presente, vemos que no van a encajar las piezas. Lo prioritario para estos grupos de extrema derecha, cuando se acercan a alguien como Netanyahu, es una aspiración utópica: el etnoestado, el espacio que genera represión de la raza, o de los palestinos o árabes. Esa es su aspiración, su modelo, y llegan a alianzas contradictorias en el detalle, pero buscan el destino final, y el fascismo es un movimiento de acción que busca ese destino final.. «La derrota de Orban es buena porque era un modelo que iba a acabar con los derechos fundamentales de la UE». En este tema, ¿en qué ha fallado la izquierda?. La izquierda ha fallado en muchas cosas, pero el problema fundamental es que ha dejado de mirar el bien colectivo y se ha centrado en el bien individual. Ahora es difícil combatir porque, al replegarse, la izquierda cae en la contradicción de valores fundamentales y en disputas internas, y eso imposibilita mostrarse como alternativa. Se grita que al fascismo se le para, pero yo creo que no existe una manera clara de hacerlo. En algún momento, la ventana de oportunidad de la ultraderecha se va a cerrar y, para ese instante, la izquierda tiene que estar preparada para ser una alternativa.. Las redes.. Anclan en el odio. Cuando el odio vehicula todo el algoritmo de las redes sociales, se sabe que esto es poco compatible con la democracia; esto sirve para poner en cuestión el fracaso de la izquierda. Cuando existe una herramienta tan poderosa para generar opiniones y está controlada por algoritmos manipulados por Elon Musk y otros, se está jugando con las cartas marcadas, porque las redes apelan a emociones que vienen bien a estas personas para sus ideas políticas. Esto hace que no todas las ideologías jueguen con las mismas reglas.. Ha caído Orban…. La derrota de Orban es buena porque era un modelo que iba a acabar con los derechos fundamentales de la UE y estaba a favor de las ideas reaccionarias de Putin y Trump. Es bueno para los derechos humanos, la UE y sus principios. Él era el patriarca de esta ideología. Trump ha generado un movimiento en su contra que va a acabar con la extrema derecha. Nada hay más tóxico que Trump. Llevó a Hungría a J. D. Vance y lo que ha logrado es una derrota. La derrota de la ultraderecha va a ser el triunfo de Trump.
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