A la cuarta y con el descanso del lunes nos esperaba la novillada. Para no perder las costumbres, la lluvia nos acompañó con intermitencias por la mañana y con amenaza por la tarde, en la línea de este San Isidro 2026. Se quedó fresquita la tarde, poniendo a prueba catarros para los días restantes. Abría plaza el portugués Tomás Bastos, apoderado por Cristina Sánchez, que estaba de efeméride. Veintiocho años de aquella confirmación de alternativa y aquel arrimón de órdago a un sobrero que le sacaba los pitones por la hombrera. Qué bárbara en aquellos tiempos y ahora. Casi tres décadas después pisaba Madrid Cristina, ahora para acompañar al novillero que anda de despedida de este escalafón. Lo hizo con un ejemplar de Montealto que tuvo como virtudes la movilidad y la repetición. Un punto volandera la muleta y periférica a veces en esa labor que hizo en los medios impregnando todo de voluntad. El viento sopló y descompuso, multiplicando el desafío. La estocada fue buena y en la rectitud.. Se la jugó en el comienzo de faena al cuarto de rodillas en el centro y no acabó de cogerle el aire al noble ejemplar en la faena que acabó en tierra de nadie.. Martín Morilla se presentó en la Monumental con un segundo novillo que iba y venía con nobleza. Impuso el novillero a su puesta en escena solvencia y seguridad en un trasteo de largo metraje. Extenso se fue también con un quinto incierto y a menos. Tiró de oficio y solvencia.. La tarde nos sobrevino en el tercero. Un señor toro fue el Montealto, con el que Álvaro Serrano se detuvo con el capote y nos detuvo después a cada momento porque se entregó en cada instante con mucho control de la situación. Derribó al caballlo, replicó quite y llegó muy vivo a la muleta. La faena estuvo lejos de ser fácil. El toro pesaba una barbaridad por dentro y el viento multiplicaba el reto. No le importó a Álvaro, que en ningún momento rectificó, teniendo valor y convicción en el planteamiento de faena. Tiene una entrega y una verdad que emocionan. El torohabía apretado en varas e imponía. Fue importante. Cobró una estocada arriba, pero pareció hacerse daño también el torero. Cortó un trofeo y pasó a la enfermería. Puso el listón de la tarde alto justo cuando la lluvia nos obligó a buscar cobijo. En el sexto se presentía lo que venía. Y ocurrió. El encastado Montealto dio el pasaporte con sus vibrantes arrancadas y Álvaro puso el resto, con entrega y corazón. No fue una faena perfecta, porque por momentos se le ensuciaba, pero sí tremendamente emocionante y de esas en las que Madrid se entrega y es otro planeta. Otra manera de vivir la Fiesta que se te clava en el corazón para siempre. Faena volcánica e inolvidable. Crujió esta Monumental al son del toreo de Serrano que ante todo y por encima de todo, lo gozó. Y el mundo era uno. Entró la espada… Se levantó tres veces el toro. El final fue feliz y el novillero se fue de Madrid por la calle de Alcalá a hombros. No cabía otra. Enhorabuena ganadero. No nos aburrimos. Saludó el mayoral como reconocimiento al excelso encierro.. Ficha del festejo. Las Ventas (Madrid). Cuarta de feria. Se lidiaron novillos de Montealto. El 1º, de buen juego; 2, noblón; 3, encastado; 4, noble; 5, incierto y a menos; 6, gran toro, encastado. Dos tercios. Saludó el mayoral.. Tomás Bastos, de de gris perla y oro, buena estocada, aviso (silencio); tres pinchazos, estocada (silencio).. Martín Morilla, de verde hoja y oro, pinchazo, estocada caída (silencio); dos pinchazos, estocada (silencio).. Álvaro Serrano, de marino y oro, estocada buena (oreja); estocada, descabello, dos avisos (oreja).
Buen encierro de Montealto en la primera novillada de la Feria de San Isidro, que permite el triunfo y la salida a hombros del novillero y saluda el mayoral
A la cuarta y con el descanso del lunes nos esperaba la novillada. Para no perder las costumbres, la lluvia nos acompañó con intermitencias por la mañana y con amenaza por la tarde, en la línea de este San Isidro 2026. Se quedó fresquita la tarde, poniendo a prueba catarros para los días restantes. Abría plaza el portugués Tomás Bastos, apoderado por Cristina Sánchez, que estaba de efeméride. Veintiocho años de aquella confirmación de alternativa y aquel arrimón de órdago a un sobrero que le sacaba los pitones por la hombrera. Qué bárbara en aquellos tiempos y ahora. Casi tres décadas después pisaba Madrid Cristina, ahora para acompañar al novillero que anda de despedida de este escalafón. Lo hizo con un ejemplar de Montealto que tuvo como virtudes la movilidad y la repetición. Un punto volandera la muleta y periférica a veces en esa labor que hizo en los medios impregnando todo de voluntad. El viento sopló y descompuso, multiplicando el desafío. La estocada fue buena y en la rectitud.. Se la jugó en el comienzo de faena al cuarto de rodillas en el centro y no acabó de cogerle el aire al noble ejemplar en la faena que acabó en tierra de nadie.. Martín Morilla se presentó en la Monumental con un segundo novillo que iba y venía con nobleza. Impuso el novillero a su puesta en escena solvencia y seguridad en un trasteo de largo metraje. Extenso se fue también con un quinto incierto y a menos. Tiró de oficio y solvencia.. La tarde nos sobrevino en el tercero. Un señor toro fue el Montealto, con el que Álvaro Serrano se detuvo con el capote y nos detuvo después a cada momento porque se entregó en cada instante con mucho control de la situación. Derribó al caballlo, replicó quite y llegó muy vivo a la muleta. La faena estuvo lejos de ser fácil. El toro pesaba una barbaridad por dentro y el viento multiplicaba el reto. No le importó a Álvaro, que en ningún momento rectificó, teniendo valor y convicción en el planteamiento de faena. Tiene una entrega y una verdad que emocionan. El torohabía apretado en varas e imponía. Fue importante. Cobró una estocada arriba, pero pareció hacerse daño también el torero. Cortó un trofeo y pasó a la enfermería. Puso el listón de la tarde alto justo cuando la lluvia nos obligó a buscar cobijo. En el sexto se presentía lo que venía. Y ocurrió. El encastado Montealto dio el pasaporte con sus vibrantes arrancadas y Álvaro puso el resto, con entrega y corazón. No fue una faena perfecta, porque por momentos se le ensuciaba, pero sí tremendamente emocionante y de esas en las que Madrid se entrega y es otro planeta. Otra manera de vivir la Fiesta que se te clava en el corazón para siempre. Faena volcánica e inolvidable. Crujió esta Monumental al son del toreo de Serrano que ante todo y por encima de todo, lo gozó. Y el mundo era uno. Entró la espada… Se levantó tres veces el toro. El final fue feliz y el novillero se fue de Madrid por la calle de Alcalá a hombros. No cabía otra. Enhorabuena ganadero. No nos aburrimos. Saludó el mayoral como reconocimiento al excelso encierro.. Las Ventas (Madrid). Cuarta de feria. Se lidiaron novillos de Montealto. El 1º, de buen juego; 2, noblón; 3, encastado; 4, noble; 5, incierto y a menos; 6, gran toro, encastado. Dos tercios. Saludó el mayoral.. Tomás Bastos, de de gris perla y oro, buena estocada, aviso (silencio); tres pinchazos, estocada (silencio).. Martín Morilla, de verde hoja y oro, pinchazo, estocada caída (silencio); dos pinchazos, estocada (silencio).. Álvaro Serrano, de marino y oro, estocada buena (oreja); estocada, descabello, dos avisos (oreja).
Noticias de cultura en La Razón
