La provincia de Almería, consolidada internacionalmente como la gran «huerta de Europa» y líder absoluta en la producción de pimiento, ha sido el escenario elegido por la patronal agraria Asaja para alertar del «colapso del comercio global por el cierre del estrecho de Ormuz», «el impacto de las exigencias medioambientales de la PAC» y «una escalada de costes de producción que amenaza de muerte la seguridad alimentaria en Europa», según afirmó su presidente nacional, Pedro Barato.. La capital almeriense acogía por primera vez la sesión del Comité Ejecutivo Nacional de Asaja, un encuentro clave que reunió a líderes del sector y autoridades europeas, regionales y locales en la Delegación de la Junta de Andalucía, para lanzar una contundente advertencia al Gobierno y a Bruselas: la asfixia financiera provocada por el colapso del comercio global, la escalada descontrolada de los costes de producción y la presión normativa de Bruselas han levantado en armas al campo. Los indicadores apuntan a un 33% de incremento medio en los costes operativos de los fertilizantes en España, un 30% de esos productos bloqueados por el cierre del estrecho de Ormuz, además una subida estimada del 8,5% en el precio final de la agricultura a nivel global. Por ese canal marítimo estratégico transita habitualmente el 30% de los fertilizantes de todo el mundo, lo que explica el desabastecimiento en los mercados internacionales, como denunció Pedro Barato tras comprobar que «estamos poniendo en peligro la seguridad alimentaria en Europa».. Actualmente, la OCDE contabiliza 828 buques retenidos que amenazan con provocar una subida generalizada del 8,5% en el precio de los productos agrícolas. Un descalabro logístico internacional que «impacta directamente en los costes operativos del modelo hortícola de Almería y del resto de España», pues «el precio de la urea ha alcanzado los 850-900 euros por tonelada», según cuantificó el presidente de la patronal. Desde Asaja anunciaron un calendario con tres protestas consecutivas que llevarán al campo a manifestarse en Estrasburgo el 19 de mayo, en Castilla y León el 20 de mayo, y en Madrid antes de la cosecha, exigiendo de forma tajante «menos exigencias y más soluciones» a los gobiernos central y europeo. Un contexto «inasumible» agravado, además, por el doble arancel a los insumos rusos y la quiebra industrial interna, que habría dejado a España con menos de una decena de fabricantes de fertilizantes operativos y que junto al nuevo Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) supondrá un coste directo de 820 millones de euros en 2026 para el campo europeo, a lo que habrá que sumar a los efectos de la presión regulatoria de la estrategia «De la Granja a la Mesa» (Farm to Fork), pilar de un Pacto Verde Europeo diseñado para transformar el sistema alimentario actual mediante la reducción de la huella ambiental de la producción y el consumo de alimentos.. Todo un «golpe verde de las políticas climáticas de Bruselas», como aseguró la presidenta provincial de Asaja, Adoración Blanque, ante este nuevo marco por el que los invernaderos almerienses podrían ver reducida su productividad entre un 7 y un 12%, «sin que se ofrezcan alternativas viables por parte de las administraciones». «Estamos en un momento crucial para nuestro sector, no solo a nivel español o regional, sino también a nivel europeo, con las negociaciones de la nueva PAC en marcha», manifestó Blanque, describiendo la «revuelta sociopolítica» directamente ligada al colapso marítimo histórico provocado por la guerra desatada el pasado 28 de febrero en Oriente Medio.. De esta forma, las protestas convocadas por Asaja buscan frenar un efecto dominó que amenaza también al sector del cereal y la ganadería nacional, porque España se ve obligada a importar entre 12 y 14 millones de toneladas anuales para alimentar su cabaña porcina, vacuna y ovina. “Si peligra el cereal en España, peligra toda la cadena ganadera”, aseguró Barato, desde el tercer municipio en extensión agrícola de la provincia almeriense, una capital que colocó 200.000 toneladas de tomate en mercados internacionales en la última campaña y pese a la competencia de Marruecos. En Almería, Asaja defendió que la gestión hídrica se planifique a escala de país mediante el almacenamiento, la recarga de acuíferos y la desalación, concluyendo de forma tajante que «el agua no puede depender de decisiones aisladas; hay que actuar en conjunto como nación».. Respecto a la crisis de los fertilizantes, también otras organizaciones agrarias como Coag se han mostrado muy contundentes ante una «subida especulativa» que genera un sobrecoste inasumible de 2,4 millones de euros diarios para el campo español, afectando gravemente a Almería. El responsable provincial del sindicato agrario, Andrés Góngora, lamentó que «el conflicto en el golfo Pérsico está siendo aprovechado por intermediarios para inflar precios».
ASAJA anuncia tres grandes movilizaciones contra el «Pacto Verde Europeo» y la subida del 33% en los fertilizantes ante el «colapso» por el cierre del estrecho de Ormuz
La provincia de Almería, consolidada internacionalmente como la gran «huerta de Europa» y líder absoluta en la producción de pimiento, ha sido el escenario elegido por la patronal agraria Asaja para alertar del «colapso del comercio global por el cierre del estrecho de Ormuz», «el impacto de las exigencias medioambientales de la PAC» y «una escalada de costes de producción que amenaza de muerte la seguridad alimentaria en Europa», según afirmó su presidente nacional, Pedro Barato.. La capital almeriense acogía por primera vez la sesión del Comité Ejecutivo Nacional de Asaja, un encuentro clave que reunió a líderes del sector y autoridades europeas, regionales y locales en la Delegación de la Junta de Andalucía, para lanzar una contundente advertencia al Gobierno y a Bruselas: la asfixia financiera provocada por el colapso del comercio global, la escalada descontrolada de los costes de producción y la presión normativa de Bruselas han levantado en armas al campo. Los indicadores apuntan a un 33% de incremento medio en los costes operativos de los fertilizantes en España, un 30% de esos productos bloqueados por el cierre del estrecho de Ormuz, además una subida estimada del 8,5% en el precio final de la agricultura a nivel global. Por ese canal marítimo estratégico transita habitualmente el 30% de los fertilizantes de todo el mundo, lo que explica el desabastecimiento en los mercados internacionales, como denunció Pedro Barato tras comprobar que «estamos poniendo en peligro la seguridad alimentaria en Europa».. Actualmente, la OCDE contabiliza 828 buques retenidos que amenazan con provocar una subida generalizada del 8,5% en el precio de los productos agrícolas. Un descalabro logístico internacional que «impacta directamente en los costes operativos del modelo hortícola de Almería y del resto de España», pues «el precio de la urea ha alcanzado los 850-900 euros por tonelada», según cuantificó el presidente de la patronal. Desde Asaja anunciaron un calendario con tres protestas consecutivas que llevarán al campo a manifestarse en Estrasburgo el 19 de mayo, en Castilla y León el 20 de mayo, y en Madrid antes de la cosecha, exigiendo de forma tajante «menos exigencias y más soluciones» a los gobiernos central y europeo. Un contexto «inasumible» agravado, además, por el doble arancel a los insumos rusos y la quiebra industrial interna, que habría dejado a España con menos de una decena de fabricantes de fertilizantes operativos y que junto al nuevo Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) supondrá un coste directo de 820 millones de euros en 2026 para el campo europeo, a lo que habrá que sumar a los efectos de la presión regulatoria de la estrategia «De la Granja a la Mesa» (Farm to Fork), pilar de un Pacto Verde Europeo diseñado para transformar el sistema alimentario actual mediante la reducción de la huella ambiental de la producción y el consumo de alimentos.. Todo un «golpe verde de las políticas climáticas de Bruselas», como aseguró la presidenta provincial de Asaja, Adoración Blanque, ante este nuevo marco por el que los invernaderos almerienses podrían ver reducida su productividad entre un 7 y un 12%, «sin que se ofrezcan alternativas viables por parte de las administraciones». «Estamos en un momento crucial para nuestro sector, no solo a nivel español o regional, sino también a nivel europeo, con las negociaciones de la nueva PAC en marcha», manifestó Blanque, describiendo la «revuelta sociopolítica» directamente ligada al colapso marítimo histórico provocado por la guerra desatada el pasado 28 de febrero en Oriente Medio.. De esta forma, las protestas convocadas por Asaja buscan frenar un efecto dominó que amenaza también al sector del cereal y la ganadería nacional, porque España se ve obligada a importar entre 12 y 14 millones de toneladas anuales para alimentar su cabaña porcina, vacuna y ovina. “Si peligra el cereal en España, peligra toda la cadena ganadera”, aseguró Barato, desde el tercer municipio en extensión agrícola de la provincia almeriense, una capital que colocó 200.000 toneladas de tomate en mercados internacionales en la última campaña y pese a la competencia de Marruecos. En Almería, Asaja defendió que la gestión hídrica se planifique a escala de país mediante el almacenamiento, la recarga de acuíferos y la desalación, concluyendo de forma tajante que «el agua no puede depender de decisiones aisladas; hay que actuar en conjunto como nación».. Respecto a la crisis de los fertilizantes, también otras organizaciones agrarias como Coag se han mostrado muy contundentes ante una «subida especulativa» que genera un sobrecoste inasumible de 2,4 millones de euros diarios para el campo español, afectando gravemente a Almería. El responsable provincial del sindicato agrario, Andrés Góngora, lamentó que «el conflicto en el golfo Pérsico está siendo aprovechado por intermediarios para inflar precios».
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