El acuerdo de paz con Irán anunciado por el presidente de Estados Unidos Donald Trump implicaría la reapertura del estrecho de Ormuz esta misma semana, lo que puede dar paso a una normalización progresiva en el flujo mundial de transporte de energía. Las expectativas provocan fuertes caídas en el precio del petróleo y el gas, cercanas al 5%. Tras el pacto, se espera que los movimientos se reanuden a partir del viernes, con lo que se aliviaría la presión y se desatascaría una escasez de suministro que ha sacudido los mercados energéticos mundiales en los últimos meses.. Seguir leyendo
Los mercados energéticos bajan con fuerza, mientras los analistas aguardan detalles de la aplicación del acuerdo. Algunos barcos ya se atreven a cruzar el estrecho
El acuerdo de paz con Irán anunciado por el presidente de Estados Unidos Donald Trump implicaría la reapertura del estrecho de Ormuz esta misma semana, lo que podría dar paso a una normalización progresiva en el flujo mundial de transporte de energía. Las expectativas provocan fuertes caídas en el precio del petróleo y el gas, cercanas al 5%. Tras el pacto, se espera que los movimientos se reanuden a partir del viernes, con lo que se aliviaría la presión y se desatascaría una escasez de suministro que ha sacudido los mercados energéticos mundiales en los últimos meses.. El brent cae casi el 5%, situándose por debajo de los 84 dólares el barril, confirmando una caída que empezó ya la semana pasada, cuando surgieron las primeras informaciones que apuntaban a una prórroga del alto el fuego que reabriría el estrecho de Ormuz. El barril ha caído casi un 25% en el último mes. A mediados de mayo el acuerdo de alto el fuego firmado en abril parecía flaquear y el crudo oscilaba en los 110 dólares. No obstante, a finales de mes perdió los 100 y la semana pasada emprendió el camino de descenso con más decisión. El mercado siempre ha tenido presente que un acuerdo era la solución más verosímil para un conflicto enquistado, pero el pacto ha tardado en cocinarse. El barril ha estado, así, sujeto a idas y venidas desde que, a mediados de marzo, quedara claro que Irán podía mantener cerrado Ormuz pese a su debilidad militar.. En el peor momento, el brent ha cotizado en los 120 dólares, un 70% por encima de los niveles previos a la guerra. El cierre de Ormuz, por donde circulaba el 20% del petróleo que se consume en el mundo, ha sacado del mercado entre 11 y 14 millones de barriles de petróleo diarios. Aunque Arabia Saudí y, en menor medida, Emiratos Árabes, han podido sortear el bloqueo vía oleoductos, infinidad de pozos han tenido que parar la producción. También se han deslomado los suministros de otros hidrocarburos como gas natural licuado (con mucho impacto en las economías asiáticas), refinados como combustible de aviones o gasolinas, y otras materias como fertilizantes.. Todos los derivados del petróleo bajan en los mercados este lunes. El precio del gas en Europa baja hoy un 5% y los contratos TTF que se negocian en Países Bajos se sitúan en 44,35 euros por megavatio hora (MwH). Están aún un 30% por encima de los niveles previos a la guerra. Aunque el Golfo es un suministrador secundario para el Viejo Continente, la escasez de oferta para los mercados asiáticos ha tensado los precios, y las exportaciones estadounidenses no han podido cubrir el hueco.. Sobre el terreno, un buque de gas licuado atrapado en el Golfo Pérsico desde hace más de tres meses está intentando atravesar el estrecho de Ormuz, una prueba clave para la situación del suministro. El Disha, buque fletado por la empresa estatal india encargada de las importaciones de petróleo, se encuentra en el brazo oriental del estrecho de Ormuz, en dirección al golfo de Omán, según los datos de seguimiento de buques recopilados por Bloomberg. Según esos datos, el buque recogió un cargamento en las instalaciones de Ras Laffan, en Catar, alrededor del 1 de marzo. Otros centenares de buques aguardan a ambos lados del estrecho, a la espera para llevar el cargamento a su destino o para cargar sus tanques.. El presidente Donald Trump anunció en redes sociales que se producirá la “apertura sin peaje” del estrecho de Ormuz, y que el paso se reabrirá una vez se firme el acuerdo el viernes. Si bien el líder estadounidense celebró el acuerdo para “¡dejar fluir el petróleo!”, operadores y analistas adoptan un tono más cauto y ponen el foco en la falta de detalles, en la letra pequeña del texto, los obstáculos para que la industria naviera reanude el tránsito por el paso marítimo, y el plazo que se prevé para que los yacimientos vuelvan a bombear.. “Todavía necesitamos comprender qué significa el acuerdo”, dijo a Bloomberg Chris Weston, jefe de investigación de Pepperstone Group. “Incluso con la apertura del estrecho prevista para el viernes, podría haber minas, y las aseguradoras pueden cobrar primas elevadas”. Entre los obstáculos que apuntan los expertos están la limpieza de minas, así como la claridad sobre el deseo de Teherán de ejercer un mayor control sobre los buques que transitan por él. El viceministro de Asuntos Exteriores de Irán, Kazem Gharibabadi, confirmó que se ha alcanzado un acuerdo, pero indicó que el texto se publicará solo después de la firma en Suiza. El vicepresidente estadounidense, JD Vance, afirmó que “sin duda” asistirá a la ceremonia y es posible que el propio Trump también lo haga.
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