Queremos abuelas en nuestras aceras. Bonita sentencia que resume la realidad de calles y barrios de Alicante que, por desgracia, no piensan en las personas mayores. Esa sentencia la coreaban en Alicante los vecinos del Raval Roig, barrio de pescadores, ubicado en las faldas del Castillo de Santa Bárbara y frente a la playa urbana del Postiguet, para pedir que piensen en ellos.. Se quejan hace tiempo de que están olvidados. Por eso, cada vez que llega una fecha tan señalada como Santa Faz, en la que miles de romeros atraviesan la calle Virgen del Socorro, aprovechan para hacerse ver. ¿Cómo? De la manera más fácil y sencilla, colgando carteles de sus ventanas y balcones.. Y la verdad es que el grito de socorro sobre la tercera edad es un grito sobre la accesibilidad de las ciudades; de las aceras, de los parques, de las plazas… ¿realmente alguien piensa en las sillas de ruedas o en los andadores?. Que Alicante es turismo es innegable; y que la ciudad tiene ingresos elevados, y todo el año, gracias a los visitantes, también es innegable, y muy bueno para restaurantes y comercios.. Creo, y firmemente, en la cordial y pacífica convivencia entre turistas y residentes. Eso sí, sigo pensando que los grandes perdedores en los barrios históricos de Alicante son los vecinos de toda la vida, que echan de menos una ciudad más amable con ellos; una ciudad como la de antaño, en la que se tejían redes de apoyo y solidaridad porque todos se conocían y se interesaban por los demás.. En tiempos de individualismo atroz y de ciudades clónicas me parece casi mágico que exista un grupo reducido de vecinos de un barrio de pescadores que siga defendiendo que su barrio existe; y que piensa en los mayores.. Pues eso, que las abuelas en las aceras solo encierran belleza.
Las personas mayores se sienten olvidadas en las calles y barrios de la ciudad
Queremos abuelas en nuestras aceras. Bonita sentencia que resume la realidad de calles y barrios de Alicante que, por desgracia, no piensan en las personas mayores. Esa sentencia la coreaban en Alicante los vecinos del Raval Roig, barrio de pescadores, ubicado en las faldas del Castillo de Santa Bárbara y frente a la playa urbana del Postiguet, para pedir que piensen en ellos.. Se quejan hace tiempo de que están olvidados. Por eso, cada vez que llega una fecha tan señalada como Santa Faz, en la que miles de romeros atraviesan la calle Virgen del Socorro, aprovechan para hacerse ver. ¿Cómo? De la manera más fácil y sencilla, colgando carteles de sus ventanas y balcones.. Y la verdad es que el grito de socorro sobre la tercera edad es un grito sobre la accesibilidad de las ciudades; de las aceras, de los parques, de las plazas… ¿realmente alguien piensa en las sillas de ruedas o en los andadores?. Que Alicante es turismo es innegable; y que la ciudad tiene ingresos elevados, y todo el año, gracias a los visitantes, también es innegable, y muy bueno para restaurantes y comercios.. Creo, y firmemente, en la cordial y pacífica convivencia entre turistas y residentes. Eso sí, sigo pensando que los grandes perdedores en los barrios históricos de Alicante son los vecinos de toda la vida, que echan de menos una ciudad más amable con ellos; una ciudad como la de antaño, en la que se tejían redes de apoyo y solidaridad porque todos se conocían y se interesaban por los demás.. En tiempos de individualismo atroz y de ciudades clónicas me parece casi mágico que exista un grupo reducido de vecinos de un barrio de pescadores que siga defendiendo que su barrio existe; y que piensa en los mayores.. Pues eso, que las abuelas en las aceras solo encierran belleza.
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