Ester Julià se encuentra en una situación límite. Con un diagnóstico de Trastorno Límite de Personalidad y autismo leve, se autolesiona con cierta frecuencia, sus visitas a Urgencias son diarias y convive con ideaciones suicidas. De hecho, en las últimas semanas ha tenido tentativas autolíticas.. Con 32 años, conoce perfectamente su trastorno de salud mental, con el que lidia desde los 24 años, y, aunque ha pasado épocas en las que ha logrado mantenerse estable gracias a la medicación y el apoyo de los profesionales, ahora dice estar desesperada,. «Mientras fui atendida por los especialistas del Centro de Salud Mental de Adultos (CSMA) de Sant Martí Sud al que me derivaron en Barcelona, estuve bastante tranquila. y cada vez que tenía una escalada, me bastaba con ponerme en contacto con la psiquiatra y me daba hora para el día siguiente. Además me dio su mail por si me surgía cualquier urgencia,», recuerda Ester, quien lamenta que desde que se cambió de lugar de residencia y se mudó a L’ Hospitalet, donde ha alquilado una habitación a una chica, la situación ha empeorado.. Así, con el cambio de padrón, la derivaron a otro recurso, el Hospital de Día de la Fundación Hospitalarias, donde acude para participar en talleres como relajación, dibujo o regulación emocional, así como en grupos de terapia y llevar a cabo la visita con su psiquiatra y su psicóloga.. Sin embargo, su salud mental ha empeorado tanto en las últimas semanas que ni siquiera es capaz de salir de casa. «Tengo miedo a salir a la calle y eso no me había pasado nunca antes», asegura Ester. «Cuando voy a coger el metro para ir al Hospital de Día, veo las vías y pienso en tirarme», confiesa, razón por la cual lleva días sin acudir a su cita con la psiquiatra y la psicóloga. De hecho, para ella es un esfuerzo enorme hasta sacar a pasear a su perro, que está acreditado como animal de asistencia.. Un momento crítico. «Les he pedido hacer las sesiones por teléfono, pero me dicen que eso no es posible», denuncia para a continuación constatar que se encuentra sin recibir atención por parte de los especialistas en salud mental en un momento crítico para ella.. El problema es que este tipo de recurso asistencial no contempla la posibilidad de hacer atención telefónica, puesto que está dirigido a prestar servicio a personas que no sufren ningún impedimento a nivel mental para acudir periódicamente al Hospital de Día, lo que plantea la duda de si Ester ha sido derivada al recurso de la red de salud mental adecuado a sus circunstancias.. En cualquier caso, hay una cosa clara. «Desde la mudanza, mi situación ha empeorado tanto que, si antes no había tenido ningún ingreso, desde noviembre hasta enero ya llevo dos. El primero de ellos fue en noviembre tras un grave episodio de autolesiones, el segundo fue en el Hestia Health Duran i Reynals. «Me dieron el alta a las dos semanas contra mi voluntad; yo no me sentía preparada, no estaba bien», lamenta Ester, quien, de hecho, volvió a sufrir un episodio de autolesiones en la víspera de su salida.. Además, a lo largo de estos últimos meses, sus idas y venidas a Urgencias del Hospital de Bellvitge han sido constantes, porque si no es capaz de estabilizar los síntomas de su trastorno mental, las crisis son continuas. Tanto es así que la chica que le alquila la habitación ya le ha anunciado que si tiene otras crisis, la echa de casa.. Sobre este recurso sanitario, la doctora Pino Alonso, jefa del Servicio de Psiquiatría del Hospital de Bellvitge, explica que «el servicio de Urgencias lo que hace es dar soporte o ayuda en momentos puntuales, pero no es en sí mismo un abordaje que tenga que ser curativo en los trastornos mentales». «Desde urgencias, hacemos una valoración de la situación en ese momento y de la atención que precisa, pero intentamos siempre que el paciente se vincule y se trate a nivel ambulatorio».. En este sentido, en un ocasión una de las psiquiatras de urgencias la derivó al programa de Trastorno Límite de la Personalidad del Hospital Duran y Reynals y, finalmente, tras más de tres meses de espera, le acaban de anunciar que el 7 de abril podrá ingresar en el mismo. Hasta este momento, Ester ha estado explorando todos los recursos a su alcance para tratar de mejorar su situación.. Medidas desesperadas. Así, por un lado, ha acudido a los juzgados para solicitar su ingreso voluntario en un centro, pero el expediente está aún en el Ministerio Fiscal a la espera de su estudio. Por otro lado, en su día Ester pidió estar bajo tutela, tanto a nivel médico, como económico y jurídico, y pese a que eso se ha hecho efectivo y está bajo la tutela de la Fundación Hestia, ella denuncia que sigue pudiendo hacer «lo que quiera».. «Cobro mi pensión el día 25 de febrero y el 4 de marzo ya no tengo ni un duro, no me queda nada, porque mi impulsividad me supera y me lleva a gastármelo todo», confiesa.. Sobre la atención que brinda el sistema sanitario a las personas con problemas de salud mental, desde la Fundación Hospitalarias, a cuyo Hospital de Día acude Ester, aseguran que trabajan de manera de manera coordinada con todos los recursos de la red de salud mental y , ante situaciones de crisis o descompensación clínica, siempre se activan los circuitos de coordinación con los distintos dispositivos implicados movilizando los recursos necesarios y realizando siempre una valoración conjunta, en muchos casos diaria, entre los diferentes profesionales implicados».. Es más, aseguran que «la atención en situaciones de crisis o descompensación es una prioridad del sistema» y, por lo tanto, «actúan en cada caso con el objetivo principal de garantizar la estabilización clínica de la persona y promover las condiciones necesarias para que pueda participar activamente y adherirse al tratamiento propuesto».. En este sentido, tal y como señala la doctora Pino Alonso, jefa del Servicio de Psiquiatría del Hospital de Bellvitge, «especialmente en las enfermedades graves y más crónicas, es muy importante centrar el peso del tratamiento en la atención comunitaria y solo una parte muy, muy pequeña puede necesitar ingreso hospitalario o alguna atención más intensiva». Al respecto, recuerda que «son esos servicios los que garantizan una continuidad del proceso asistencial». «Son abordajes muy intensivos y eficaces», asegura.. Sea como fuera, Ester se siente desamparada, desasistida y desprotegida. «Tengo miedo a hacerme algo muy grave», asegura y, ante esta situación extrema dice «verse muy sola», algo a lo que probablemente contribuye el hecho de que sus padres hace tiempo que no le brindan soporte.. «Probablemente, la situación les sobrepasa y no saben cómo ayudar», asegura sobre sus progenitores Ester, quien, en cualquier caso, tiene claro que quiere «llegar a un punto de equilibrio para poder retomar la vida, para poder trabajar, salir a la calle…», pero por el momento considera que «ha de estar vigilada».. Hay esperanza. Por ello, asegura «estar pidiendo ayuda a gritos», sin embargo, dice «no ver los resultados». Ante esta situación, Miguel Gasol, presidente de la Fundación Instituto de Trastorno Límite de Personalidad, anima a Ester a no tirar la toalla, puesto que existen tratamientos con muy buenos resultados.. «El TLP, que se caracteriza por una inestabilidad e intensidad emocional, es una de las patologías psiquiátricas con un sufrimiento más importante», reconoce Gasol, hasta tal punto que es frecuente que «el paciente tenga ideación suicida». «. Al respecto, señala que «en los casos graves, que representan el 10%, es habitual que la persona trate de calmar su malestar autolesionándose, consumiendo sustancias o dándose atracones de comida».. En esta situación, la única intervención eficaz «es un tratamiento especializado, que da muy buenos resultados», sin embargo, es una terapia compleja que no todos los profesionales saben cómo llevar a cabo, de ahí la importancia de recaer en una unidad especializada.. Como explica Gasol, el abordaje consiste en «una terapia psicológica ambulatoria intensiva que se busca capacitar al paciente para que adquiera habilidades para regular sus emociones», la cual también puede ir acompañada de tratamiento psiquiátrico. «Gracias a este tratamiento especializado, el 90% de los pacientes se ponen bien».. Sobre el mismo, Gasol explica que este trastorno tiene «una parte genética muy importante y otra epigenética, por la que el entorno puede hacer que el gen se exprese o se invalide». En cuanto a la parte genética, explica que «en estas personas hay una disfunción en la parte de la amígdala que gestiona las emociones, por la que el córtex frontal, que debería regularlas, no trabaja».. Por lo tanto, quien sufre este trastorno es «un paradigma de inestabilidad, como un Dragon Khan de emociones, y eso hace que la terapia sea compleja y requiera de especialización», aunque, afortunadamente, «con el tratamiento es posible revertir la disfunción generando nuevas conexiones neuronales y, aunque la intensidad emocional siempre va estar presente, con la terapia ya no son las emociones quienes controlan a la persona, sino que es la persona quien manda».. «Es un aprendizaje que requiere su tiempo, pero el ingreso hospitalario no es la solución, porque este es un solo un recurso para contener el pensamiento suicida y quizá, también, para hacer cambios en la medicación», aclara.. En cualquier caso, el no tener acceso a esta terapia, entiende Gasol, que «puede resultar muy frustrante» para quien sufre este trastorno, sobre todo porque, frecuentemente, «son personas que se ven muy solas, ya que la familia y los amigos no entienden la patología y se queman».. Por este motivo, es importante involucrar al entrono en la terapia, para que pueda comprender cómo se comporta este trastorno y así apoye al paciente, puesto que «si la familia resiste, hay más probabilidades de que el paciente se ponga bien».
Su Trastorno Límite de Personalidad ha llevado a Ester a solicitar el ingreso en un centro de salud mental, porque, debido a sus ideaciones suicidas y conductas autolesivas, «tiene miedo a hacerse algo muy grave» y dice no sentirse acompañada por el sistema de salud mental
Ester Julià se encuentra en una situación límite. Con un diagnóstico de Trastorno Límite de Personalidad y autismo leve, se autolesiona con cierta frecuencia, sus visitas a Urgencias son diarias y convive con ideaciones suicidas. De hecho, en las últimas semanas ha tenido tentativas autolíticas.. Con 32 años, conoce perfectamente su trastorno de salud mental, con el que lidia desde los 24 años, y, aunque ha pasado épocas en las que ha logrado mantenerse estable gracias a la medicación y el apoyo de los profesionales, ahora dice estar desesperada,. «Mientras fui atendida por los especialistas del Centro de Salud Mental de Adultos (CSMA) de Sant Martí Sud al que me derivaron en Barcelona, estuve bastante tranquila. y cada vez que tenía una escalada, me bastaba con ponerme en contacto con la psiquiatra y me daba hora para el día siguiente. Además me dio su mail por si me surgía cualquier urgencia,», recuerda Ester, quien lamenta que desde que se cambió de lugar de residencia y se mudó a L’ Hospitalet, donde ha alquilado una habitación a una chica, la situación ha empeorado.. Así, con el cambio de padrón, la derivaron a otro recurso, el Hospital de Día de la Fundación Hospitalarias, donde acude para participar en talleres como relajación, dibujo o regulación emocional, así como en grupos de terapia y llevar a cabo la visita con su psiquiatra y su psicóloga.. Sin embargo, su salud mental ha empeorado tanto en las últimas semanas que ni siquiera es capaz de salir de casa. «Tengo miedo a salir a la calle y eso no me había pasado nunca antes», asegura Ester. «Cuando voy a coger el metro para ir al Hospital de Día, veo las vías y pienso en tirarme», confiesa, razón por la cual lleva días sin acudir a su cita con la psiquiatra y la psicóloga. De hecho, para ella es un esfuerzo enorme hasta sacar a pasear a su perro, que está acreditado como animal de asistencia.. Un momento crítico. «Les he pedido hacer las sesiones por teléfono, pero me dicen que eso no es posible», denuncia para a continuación constatar que se encuentra sin recibir atención por parte de los especialistas en salud mental en un momento crítico para ella.. El problema es que este tipo de recurso asistencial no contempla la posibilidad de hacer atención telefónica, puesto que está dirigido a prestar servicio a personas que no sufren ningún impedimento a nivel mental para acudir periódicamente al Hospital de Día, lo que plantea la duda de si Ester ha sido derivada al recurso de la red de salud mental adecuado a sus circunstancias.. En cualquier caso, hay una cosa clara. «Desde la mudanza, mi situación ha empeorado tanto que, si antes no había tenido ningún ingreso, desde noviembre hasta enero ya llevo dos. El primero de ellos fue en noviembre tras un grave episodio de autolesiones, el segundo fue en el Hestia Health Duran i Reynals. «Me dieron el alta a las dos semanas contra mi voluntad; yo no me sentía preparada, no estaba bien», lamenta Ester, quien, de hecho, volvió a sufrir un episodio de autolesiones en la víspera de su salida.. Además, a lo largo de estos últimos meses, sus idas y venidas a Urgencias del Hospital de Bellvitge han sido constantes, porque si no es capaz de estabilizar los síntomas de su trastorno mental, las crisis son continuas. Tanto es así que la chica que le alquila la habitación ya le ha anunciado que si tiene otras crisis, la echa de casa.. Sobre este recurso sanitario, la doctora Pino Alonso, jefa del Servicio de Psiquiatría del Hospital de Bellvitge, explica que «el servicio de Urgencias lo que hace es dar soporte o ayuda en momentos puntuales, pero no es en sí mismo un abordaje que tenga que ser curativo en los trastornos mentales». «Desde urgencias, hacemos una valoración de la situación en ese momento y de la atención que precisa, pero intentamos siempre que el paciente se vincule y se trate a nivel ambulatorio».. En este sentido, en un ocasión una de las psiquiatras de urgencias la derivó al programa de Trastorno Límite de la Personalidad del Hospital Duran y Reynals y, finalmente, tras más de tres meses de espera, le acaban de anunciar que el 7 de abril podrá ingresar en el mismo. Hasta este momento, Ester ha estado explorando todos los recursos a su alcance para tratar de mejorar su situación.. Medidas desesperadas. Así, por un lado, ha acudido a los juzgados para solicitar su ingreso voluntario en un centro, pero el expediente está aún en el Ministerio Fiscal a la espera de su estudio. Por otro lado, en su día Ester pidió estar bajo tutela, tanto a nivel médico, como económico y jurídico, y pese a que eso se ha hecho efectivo y está bajo la tutela de la Fundación Hestia, ella denuncia que sigue pudiendo hacer «lo que quiera».. «Cobro mi pensión el día 25 de febrero y el 4 de marzo ya no tengo ni un duro, no me queda nada, porque mi impulsividad me supera y me lleva a gastármelo todo», confiesa.. Sobre la atención que brinda el sistema sanitario a las personas con problemas de salud mental, desde la Fundación Hospitalarias, a cuyo Hospital de Día acude Ester, aseguran que trabajan de manera de manera coordinada con todos los recursos de la red de salud mental y , ante situaciones de crisis o descompensación clínica, siempre se activan los circuitos de coordinación con los distintos dispositivos implicados movilizando los recursos necesarios y realizando siempre una valoración conjunta, en muchos casos diaria, entre los diferentes profesionales implicados».. Es más, aseguran que «la atención en situaciones de crisis o descompensación es una prioridad del sistema» y, por lo tanto, «actúan en cada caso con el objetivo principal de garantizar la estabilización clínica de la persona y promover las condiciones necesarias para que pueda participar activamente y adherirse al tratamiento propuesto».. En este sentido, tal y como señala la doctora Pino Alonso, jefa del Servicio de Psiquiatría del Hospital de Bellvitge, «especialmente en las enfermedades graves y más crónicas, es muy importante centrar el peso del tratamiento en la atención comunitaria y solo una parte muy, muy pequeña puede necesitar ingreso hospitalario o alguna atención más intensiva». Al respecto, recuerda que «son esos servicios los que garantizan una continuidad del proceso asistencial». «Son abordajes muy intensivos y eficaces», asegura.. Sea como fuera, Ester se siente desamparada, desasistida y desprotegida. «Tengo miedo a hacerme algo muy grave», asegura y, ante esta situación extrema dice «verse muy sola», algo a lo que probablemente contribuye el hecho de que sus padres hace tiempo que no le brindan soporte.. «Probablemente, la situación les sobrepasa y no saben cómo ayudar», asegura sobre sus progenitores Ester, quien, en cualquier caso, tiene claro que quiere «llegar a un punto de equilibrio para poder retomar la vida, para poder trabajar, salir a la calle…», pero por el momento considera que «ha de estar vigilada».. Hay esperanza. Por ello, asegura «estar pidiendo ayuda a gritos», sin embargo, dice «no ver los resultados». Ante esta situación, Miguel Gasol, presidente de la Fundación Instituto de Trastorno Límite de Personalidad, anima a Ester a no tirar la toalla, puesto que existen tratamientos con muy buenos resultados.. «El TLP, que se caracteriza por una inestabilidad e intensidad emocional, es una de las patologías psiquiátricas con un sufrimiento más importante», reconoce Gasol, hasta tal punto que es frecuente que «el paciente tenga ideación suicida». «. Al respecto, señala que «en los casos graves, que representan el 10%, es habitual que la persona trate de calmar su malestar autolesionándose, consumiendo sustancias o dándose atracones de comida».. En esta situación, la única intervención eficaz «es un tratamiento especializado, que da muy buenos resultados», sin embargo, es una terapia compleja que no todos los profesionales saben cómo llevar a cabo, de ahí la importancia de recaer en una unidad especializada.. Como explica Gasol, el abordaje consiste en «una terapia psicológica ambulatoria intensiva que se busca capacitar al paciente para que adquiera habilidades para regular sus emociones», la cual también puede ir acompañada de tratamiento psiquiátrico. «Gracias a este tratamiento especializado, el 90% de los pacientes se ponen bien».. Sobre el mismo, Gasol explica que este trastorno tiene «una parte genética muy importante y otra epigenética, por la que el entorno puede hacer que el gen se exprese o se invalide». En cuanto a la parte genética, explica que «en estas personas hay una disfunción en la parte de la amígdala que gestiona las emociones, por la que el córtex frontal, que debería regularlas, no trabaja».. Por lo tanto, quien sufre este trastorno es «un paradigma de inestabilidad, como un Dragon Khan de emociones, y eso hace que la terapia sea compleja y requiera de especialización», aunque, afortunadamente, «con el tratamiento es posible revertir la disfunción generando nuevas conexiones neuronales y, aunque la intensidad emocional siempre va estar presente, con la terapia ya no son las emociones quienes controlan a la persona, sino que es la persona quien manda».. «Es un aprendizaje que requiere su tiempo, pero el ingreso hospitalario no es la solución, porque este es un solo un recurso para contener el pensamiento suicida y quizá, también, para hacer cambios en la medicación», aclara.. En cualquier caso, el no tener acceso a esta terapia, entiende Gasol, que «puede resultar muy frustrante» para quien sufre este trastorno, sobre todo porque, frecuentemente, «son personas que se ven muy solas, ya que la familia y los amigos no entienden la patología y se queman».. Por este motivo, es importante involucrar al entrono en la terapia, para que pueda comprender cómo se comporta este trastorno y así apoye al paciente, puesto que «si la familia resiste, hay más probabilidades de que el paciente se ponga bien».
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