El mes de julio ha arrancado con temperaturas extremas en buena parte de España, con registros que han rozado —e incluso superado— los 40 grados. Durante el día, salir a la calle se convierte en un desafío; por la noche, las llamadas noches tropicales, en las que el termómetro no baja de los 20 C, hacen que dormir sea casi imposible sin ayuda de algún sistema de refrigeración. El ventilador es la alternativa más económica, mientras que el aire acondicionado resulta más eficaz para combatir el calor nocturno. Sin embargo, muchos usuarios creen que dejarlo encendido durante horas dispara la factura eléctrica. Según el experto energético Álex Bermúdez, esa percepción no es correcta: el gasto real depende de la temperatura seleccionada, no del tiempo de uso. Bermúdez explica que mantener el aire acondicionado encendido durante toda la noche cuesta alrededor de 45 céntimos, una cifra que compara con “menos que el café de mañana”. Para él, el miedo a un gasto desorbitado es infundado. Lo que sí desaconseja es apagar y encender el aparato repetidamente, ya que ese hábito incrementa el consumo. Por qué encender y apagar el aire aumenta el gasto El especialista utiliza una metáfora para ilustrarlo: conducir por autopista a velocidad constante consume poco, mientras que circular por ciudad, con frenazos y acelerones, dispara el gasto. Con el aire acondicionado ocurre lo mismo. Mantener una temperatura estable es más eficiente que obligar al aparato a arrancar y detenerse varias veces, un proceso que exige más energía. Bermúdez insiste en que el verdadero impacto económico está en los grados. Cuanto más baja sea la temperatura programada, mayor será el esfuerzo del equipo y, por tanto, el consumo. Ajustar el aire a valores razonables permite descansar sin que la factura se dispare, incluso en noches especialmente calurosas.
Insiste en que todo depende de los grados a los que se programe
El mes de julio ha arrancado con temperaturas extremas en buena parte de España, con registros que han rozado —e incluso superado— los 40 grados. Durante el día, salir a la calle se convierte en un desafío; por la noche, las llamadas noches tropicales, en las que el termómetro no baja de los 20 °C, hacen que dormir sea casi imposible sin ayuda de algún sistema de refrigeración.El ventilador es la alternativa más económica, mientras que el aire acondicionado resulta más eficaz para combatir el calor nocturno. Sin embargo, muchos usuarios creen que dejarlo encendido durante horas dispara la factura eléctrica. Según el experto energético Álex Bermúdez, esa percepción no es correcta: el gasto real depende de la temperatura seleccionada, no del tiempo de uso.Bermúdez explica que mantener el aire acondicionado encendido durante toda la noche cuesta alrededor de 45 céntimos, una cifra que compara con “menos que el café de mañana”. Para él, el miedo a un gasto desorbitado es infundado. Lo que sí desaconseja es apagar y encender el aparato repetidamente, ya que ese hábito incrementa el consumo.El especialista utiliza una metáfora para ilustrarlo: conducir por autopista a velocidad constante consume poco, mientras que circular por ciudad, con frenazos y acelerones, dispara el gasto. Con el aire acondicionado ocurre lo mismo. Mantener una temperatura estable es más eficiente que obligar al aparato a arrancar y detenerse varias veces, un proceso que exige más energía.Bermúdez insiste en que el verdadero impacto económico está en los grados. Cuanto más baja sea la temperatura programada, mayor será el esfuerzo del equipo y, por tanto, el consumo. Ajustar el aire a valores razonables permite descansar sin que la factura se dispare, incluso en noches especialmente calurosas.
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