El gran proyecto de defensa europeo FCAS, que busca dotar al continente de un caza de combate de sexta generación para la década de 2040 con un coste estimado de 100.000 millones de euros, sigue trabado sin que se atisbe una posible solución en el horizonte a corto plazo. El principal problema reside a día de hoy en quién hace la plataforma, es decir, el caza en sí mismo, con la francesa Dassault y Airbus (los dos impulsores del programa junto a la española Indra, que se encarga sobre todo de los sensores y la nube de combate) pujando entre sí por proteger sus respectivas capacidades industriales. En este contexto, y con la falta de un acuerdo político entre Francia y Alemania, Airbus habla cada vez más claro sobre la posibilidad de que haya más de un avión con una nube de combate compartida.. Seguir leyendo
Italia anuncia la compra de seis tanqueros A330 MRTT por 1.408 millones, un tipo de aeronave que se convertirá en Sevilla
El gran proyecto de defensa europeo FCAS, que busca dotar al continente de un caza de combate de sexta generación para la década de 2040 con un coste estimado de 100.000 millones de euros, sigue trabado sin que se atisbe una posible solución en el horizonte a corto plazo. El principal problema reside a día de hoy en quién hace la plataforma, es decir, el caza en sí mismo, con la francesa Dassault y Airbus (los dos impulsores del programa junto a la española Indra, que se encarga sobre todo de los sensores y la nube de combate) pujando entre sí por proteger sus respectivas capacidades industriales. En este contexto, y con la falta de un acuerdo político entre Francia y Alemania, Airbus habla cada vez más claro sobre la posibilidad de que haya más de un avión con una nube de combate compartida.. “Soy optimista con el FCAS como sistema. No obstante afrontamos dificultades en un pilar clave [quién fabrica el caza]. Pero cogiendo el ejemplo del F-35 estadounidense, que cuenta con tres aviones diferentes [versión estándar, naval y la que solo usa la Armada estadounidense]. Hay diferentes caminos para conseguir un mismo objetivo”, ha asegurado el consejero delegado de Airbus, Guillaume Faury, en un evento organizado por la compañía en Alemania para mostrar sus capacidades militares aéreas. El directivo, que ha asegurado estar convencido “de la fuerte necesidad de contar” con este sistema de combate, ha añadido que es mejor atravesar estas dificultades con el caza hoy que no en un futuro.. “Es probable que esto sea un mal necesario en este punto para luego seguir avanzando. El mensaje importante que deseo transmitir es que estamos convencidos de que será mediante la colaboración lo que nos permitirá alcanzar la escala adecuada para ser competitivos”, ha indicado el máximo ejecutivo de la multinacional. La falta de concreción sobre el FCAS ha abocado ya al programa a incumplir con el calendario marcado, ya que se estimaba que sus primeras pruebas de vuelo se llevasen a cabo entre finales de 2028 y principios de 2029. Según distintas fuentes consultadas, esto no será posible por el enfrentamiento político e industrial entre franceses y alemanes.. Europa queda así en una débil posición en el contexto geopolítico actual, por no contar con un avión de combate de quinta generación (como el F-35, que EE UU está vendiendo a varios países europeos, entre ellos Alemania) y no concretar el futuro del avión de sexta generación, que será una especie de cerebro en el aire capaz de lanzar drones contra el enemigo, entre otras capacidades con tecnologías que, en buena medida, a día de hoy no existen o están en fase de prueba por tratarse de un proyecto de muy a largo plazo.. “No siempre es sencillo hacer confluir todas las visiones de intereses de los distintos estados europeos. El Eurofighter ha sido el mejor ejemplo de cooperación europea (…) No tenemos un caza de quinta generación porque ningún país decidió fabricarlo hasta que empezaron a comprar estadounidense. Creo en la necesidad de que haya un avión de sexta generación”, ha dicho, por su parte, Michael Schoellhorn, consejero delegado de Airbus Defence and Space.. El propio presidente de Gobierno español, Pedro Sánchez, pidió en abril en el marco de la cumbre informal de la Unión Europea en Nicosia (Chipre), que el FCAS “se desbloquee de una santa vez”. El Ejecutivo ha destinado ya una jugosa suma de dinero a este programa, como los 700 millones aprobados el año pasado en el marco de los Programas Especiales de Modernización (PEM) asignados a Airbus e Indra para el desarrollo de la parte española del FCAS.. Por otro lado, Airbus ha anunciado que abrirá un centro de conversión del avión tanquero (de repostaje en vuelo) A330 MRTT en su fábrica de San Pablo, en Sevilla. Si bien no han facilitado cifras de inversión, la compañía ha asegurado que se crearán 200 empleos y que las instalaciones estarán listas para finales de 2027. Este nuevo centro, que se une al que Airbus tiene en sus instalaciones de Getafe, permitirá incrementar de cinco a siete la conversión anual de aeronaves civiles a su versión militar, según Airbus.. “La elección de Sevilla no es casual, se trata de una decisión estratégica. La capital andaluza reúne todos los requisitos críticos para la conversión militar de un avión tan complejo como el A330”, ha dicho Francisco Javier Sánchez Segura, presidente de Airbus en España en un comunicado.. Este anuncio ha llegado horas antes de que Italia oficializara la compra de seis unidades de este avión a Airbus a cambio de 1.408 millones de euros. Esto supone un hito importante, ya que hasta ahora ese país compraba este tipo de aviones a la estadounidense Boeing. En un corrillo con prensa, María Ángeles Martí, responsable de programas de aviones de transporte, misión y repostaje en vuelo de Airbus Defence and Space, indicó, antes de que se hiciera oficial el anuncio de Italia, que esto “supondría un cambio de paradigma” en las relaciones con el país transalpino. La directiva espera que el A330 sea “el precursor” de otros contratos con Italia.
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