Acaba un año. Y el balance de 2025 se resume en una palabra, duro. Una dureza marcada, a su vez, por el ritmo trepidante en el que han sucedido los acontecimientos en la Comunitat Valenciana, arrollando literalmente a los ciudadanos.. Dureza además se escribe con d de dana. Y con los nombres y los dos apellidos de las 230 personas fallecidas en la gran riada.. Acabamos el año con un funeral de Estado, el 29 de octubre pasado; en el primer aniversario de la gran tragedia. Imposible que no se me encoja el corazón al recordar el dolor de las víctimas. Imposible olvidar lo que vino después, léase la dimisión de Carlos Mazón. Imposible procesar en un ¡ay! el intervalo de tiempo entre su dimisión el 3 de diciembre y la recepción a los periodistas de Alicante de su sucesor en el cargo, Juanfran Pérez Llorca. El fin, brindar por la Navidad y conocerlos de tú a tú.. Un brindis amargo, sin duda. Imposible olvidar que el año pasado no hubo brindis por parte del jefe del Consell en Alicante. Era inmoral celebrar la Navidad con el luto por los fallecidos en la dana y las labores de reconstrucción en plena ebullición. Y en una semana en la que todos fueron copas de cava y buenos deseos, el alcalde de Alicante, Luis Barcala, también reicibió a los medios de comunicación en el Ayuntamiento.. -Ha sido un año duro.. Coincido con Barcala. Porque el 29 de octubre de 2024 «se rompió la cadena que ataba el reloj a las horas» como canta Robe en «Dulce introducción al caos». Y en un caos se sumió la Comunitat Valenciana. «Agarrado un momento a la cola del viento me siento mejor», prosigue.. Pues eso, 2025, difícil de olvidar. Es el año en que en diciembre falleció Robe Iniesta, único en convertir el dolor en palabras. Y en herir nuestros sentimientos.
2025 es el año en que falleció Robe Iniesta, único en convertir el dolor en palabras. Y en herir nuestros sentimientos
Acaba un año. Y el balance de 2025 se resume en una palabra, duro. Una dureza marcada, a su vez, por el ritmo trepidante en el que han sucedido los acontecimientos en la Comunitat Valenciana, arrollando literalmente a los ciudadanos.. Dureza además se escribe con d de dana. Y con los nombres y los dos apellidos de las 230 personas fallecidas en la gran riada.. Acabamos el año con un funeral de Estado, el 29 de octubre pasado; en el primer aniversario de la gran tragedia. Imposible que no se me encoja el corazón al recordar el dolor de las víctimas. Imposible olvidar lo que vino después, léase la dimisión de Carlos Mazón. Imposible procesar en un ¡ay! el intervalo de tiempo entre su dimisión el 3 de diciembre y la recepción a los periodistas de Alicante de su sucesor en el cargo, Juanfran Pérez Llorca. El fin, brindar por la Navidad y conocerlos de tú a tú.. Un brindis amargo, sin duda. Imposible olvidar que el año pasado no hubo brindis por parte del jefe del Consell en Alicante. Era inmoral celebrar la Navidad con el luto por los fallecidos en la dana y las labores de reconstrucción en plena ebullición. Y en una semana en la que todos fueron copas de cava y buenos deseos, el alcalde de Alicante, Luis Barcala, también reicibió a los medios de comunicación en el Ayuntamiento.. -Ha sido un año duro.. Coincido con Barcala. Porque el 29 de octubre de 2024 «se rompió la cadena que ataba el reloj a las horas» como canta Robe en «Dulce introducción al caos». Y en un caos se sumió la Comunitat Valenciana. «Agarrado un momento a la cola del viento me siento mejor», prosigue.. Pues eso, 2025, difícil de olvidar. Es el año en que en diciembre falleció Robe Iniesta, único en convertir el dolor en palabras. Y en herir nuestros sentimientos.
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