La duda que, quizás, más atormenta a la humanidad radica en el origen de la vida. Durante milenios, hemos intentado dar explicaciones a nuestra existencia, de ahí que intentemos encontrar respuestas en relatos religiosos y en la ciencia misma. Sin embargo, pocas veces hemos estado tan cerca de la respuesta como hasta ahora, cuando los científicos han encontrado azúcares fundamentales como la ribosa y la glucosa en el espacio exterior.. La vida en la tierra se debe a una mezcla de circunstancias perfectas, pero la probabilidad parece mínima, por algo le llaman «el milagro de la vida». Aun así, sería egoísta afirmar que no existe nada parecido en la inmensidad del universo, ahora sabiendo que el universo es «químicamente más fértil de lo que creíamos», según explica Claudia Martínez, investigadora en biomedicina y oncología molecular de la Universidad de Oviedo.. Qué significa el descubrimiento de azúcares en el espacio. La ribosa y la glucosa no son azúcares cualquiera, la ribosa forma el esqueleto químico del ARN (Ácido Ribonucleico), una macromolécula fundamental en todas las células vivas porque posibilita la síntesis de proteínas. Si bien el ADN contiene la información genética, el ARN es el que permite que esta sea comprendida por las células. Y la glucosa es una fuente universal de energía.. El descubrimiento no tiene precedentes. Ahora, la comunidad científica se plantea, tal y como indica Martínez en The Conversation, que «la química necesaria para construir moléculas biológicas no es exclusiva de la Tierra», sino que puede surgir a partir de moléculas que ya existen en entornos extraterrestres como Bennu, el asteroide del cual se han extraído las muestras.. En este contexto, se podría inferir que la vida podría surgir de forma natural en cuerpos pequeños, si hay agua (que ya hemos descubierto en astros como Encélado), minerales y un entorno geológico activo, como lo fue en su momento la tierra cuando era magma. Aun así, cabe aclarar que no se ha encontrado vida en meteoritos o asteroides, las moléculas no generan vida por sí mismas.. La diferencia entre Bennu y otros meteoritos. El estudio publicado en la revista Nature Geoscience, en el que se reveló la presencia de los azúcares en Bennu, comprobó que estas moléculas estaban en el asteroide mucho antes de que la cápsula tocara suelo, lo que reduce los riesgos de contaminación. Las muestras fueron recogidas directamente en el espacio por la misión OSIRIS-REx, selladas al vacío, traídas a la Tierra para ser manipuladas en laboratorios estrictos.
Las muestras fueron recogidas directamente en el espacio por la misión OSIRIS-REx, selladas al vacío para evitar contaminación y traídas a la Tierra.
La duda que, quizás, más atormenta a la humanidad radica en el origen de la vida. Durante milenios, hemos intentado dar explicaciones a nuestra existencia, de ahí que intentemos encontrar respuestas en relatos religiosos y en la ciencia misma. Sin embargo, pocas veces hemos estado tan cerca de la respuesta como hasta ahora, cuando los científicos han encontrado azúcares fundamentales como la ribosa y la glucosa en el espacio exterior.. La vida en la tierra se debe a una mezcla de circunstancias perfectas, pero la probabilidad parece mínima, por algo le llaman «el milagro de la vida». Aun así, sería egoísta afirmar que no existe nada parecido en la inmensidad del universo, ahora sabiendo que el universo es «químicamente más fértil de lo que creíamos», según explica Claudia Martínez, investigadora en biomedicina y oncología molecular de la Universidad de Oviedo.. Qué significa el descubrimiento de azúcares en el espacio. La ribosa y la glucosa no son azúcares cualquiera, la ribosa forma el esqueleto químico del ARN (Ácido Ribonucleico), una macromolécula fundamental en todas las células vivas porque posibilita la síntesis de proteínas. Si bien el ADN contiene la información genética, el ARN es el que permite que esta sea comprendida por las células. Y la glucosa es una fuente universal de energía.. El descubrimiento no tiene precedentes. Ahora, la comunidad científica se plantea, tal y como indica Martínez en The Conversation, que «la química necesaria para construir moléculas biológicas no es exclusiva de la Tierra», sino que puede surgir a partir de moléculas que ya existen en entornos extraterrestres como Bennu, el asteroide del cual se han extraído las muestras.. En este contexto, se podría inferir que la vida podría surgir de forma natural en cuerpos pequeños, si hay agua (que ya hemos descubierto en astros como Encélado), minerales y un entorno geológico activo, como lo fue en su momento la tierra cuando era magma. Aun así, cabe aclarar que no se ha encontrado vida en meteoritos o asteroides, las moléculas no generan vida por sí mismas.. La diferencia entre Bennu y otros meteoritos. El estudio publicado en la revista Nature Geoscience, en el que se reveló la presencia de los azúcares en Bennu, comprobó que estas moléculas estaban en el asteroide mucho antes de que la cápsula tocara suelo, lo que reduce los riesgos de contaminación. Las muestras fueron recogidas directamente en el espacio por la misión OSIRIS-REx, selladas al vacío, traídas a la Tierra para ser manipuladas en laboratorios estrictos.
