No es fácil desmontar una democracia iliberal. Lo está comprobando Donald Tusk en Polonia, donde sus esfuerzos por restablecer el Estado de derecho tras años de gobierno ultranacionalista y eurófobo han topado con absurdas acusaciones de “golpe de Estado” en su contra y con una campaña que ha congregado desde la extrema derecha de Vox y Marine Le Pen hasta Viktor Orbán y a agitadores del Kremlin. El detonante de esta crisis ha sido el choque entre el primer ministro Tusk y el presidente Karol Nawrocki por la composición del Tribunal Constitucional, dominado durante años por el partido Ley y Justicia, al que está adscrito Nawrocki. Ante el obstruccionismo del presidente, el primer ministro ha intentado acelerar la renovación de los jueces y se ha abierto un conflicto institucional de consecuencias impredecibles. Tal vez el procedimiento haya sido expeditivo, pero demuestra la magnitud de los destrozos que dejan los gobiernos que no respetan la separación de poderes y las normas básicas de la democracia, y los obstáculos para regresar a la normalidad.. Seguir leyendo
La crisis por el Constitucional en Polonia muestra los obstáculos para regresar al Estado de derecho tras un gobierno extremista
editorial. Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional. La crisis por el Constitucional en Polonia muestra los obstáculos para regresar al Estado de derecho tras un gobierno extremista. El audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias.. Un policía protege las instalaciones del Tribunal Constitucional de Polonia, este martes en Varsovia. RADEK PIETRUSZKA (EFE). No es fácil desmontar una democracia iliberal. Lo está comprobando Donald Tusk en Polonia, donde sus esfuerzos por restablecer el Estado de derecho tras años de gobierno ultranacionalista y eurófobo han topado con absurdas acusaciones de “golpe de Estado” en su contra y con una campaña que ha congregado desde la extrema derecha de Vox y Marine Le Pen hasta Viktor Orbán y a agitadores del Kremlin. El detonante de esta crisis ha sido el choque entre el primer ministro Tusk y el presidente Karol Nawrocki por la composición del Tribunal Constitucional, dominado durante años por el partido Ley y Justicia, al que está adscrito Nawrocki. Ante el obstruccionismo del presidente, el primer ministro ha intentado acelerar la renovación de los jueces y se ha abierto un conflicto institucional de consecuencias impredecibles. Tal vez el procedimiento haya sido expeditivo, pero demuestra la magnitud de los destrozos que dejan los gobiernos que no respetan la separación de poderes y las normas básicas de la democracia, y los obstáculos para regresar a la normalidad.. El conflicto viene de lejos. El PiS puso en marcha, durante los ocho años en los que gobernó, un asalto sistemático a la independencia judicial. Las violaciones del Estado de derecho llevaron a Bruselas a bloquear fondos europeos y situaron a este país en la órbita de lo que Orbán, entonces primer ministro húngaro, llamó “democracias iliberales”. Tusk, que fue primer ministro en una etapa anterior, regresó al cargo en 2023, pero sus iniciativas tropezaron repetidamente con el veto presidencial. El bloqueo se repitió cuando expiró el mandato de los jueces nombrados por el PiS y el Parlamento eligió a ocho nuevos jueces. Nawrocki solo tomó el juramento a tres, y el presidente del Constitucional impidió a los otros cinco desempeñar su trabajo, en contra del criterio de la Comisión de Venecia y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. El viernes, los cinco jueces ocuparon igualmente sus cargos y la más veterana, Anna Korwin-Piotrowska, suspendió al presidente del Tribunal para asumir ella sus funciones en un procedimiento que algunos consideran cuestionable. La crisis estaba servida.. Nawrocki, que volaba a Senegal, dio media vuelta y, tras aterrizar en Varsovia, forzó su entrada en el Tribunal, mientras en la calle los antidisturbios protegían el edificio. Puede alegarse que Tusk se excedió al precipitar como lo hizo el relevo en el Constitucional, pero el Parlamento polaco está actuando dentro de la ley al nombrar a los jueces del Constitucional. Y lo que está en juego va más allá de la política interna polaca. Polonia nos enseña que es posible reconstruir una democracia que cumpla con los estándares europeos, pero hacerlo requiere decisión y rapidez, y a la vez el máximo escrúpulo. No son lecciones exclusivas de estos países, y valdrán en el futuro para los Estados Unidos después de Donald Trump e incluso para los países europeos donde la extrema derecha está a las puertas del poder.. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Más información. Archivado En. Opinión. Opinión Editorial. Polonia. Donald Tusk. Jaroslaw Kaczynski. Varsovia. Política. Justicia. Protestas sociales. PIS. Karol Nawrocki. Viktor Orban. Hungría. Unión Europea. Ultraderecha. Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí
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