La obra del pintor malagueño, una de las 30 estampas firmadas que se conocen, fue robada de una galería en 2018 y ha aparecido por casualidad durante la limpieza de un piso desalojado
Siete años llevaba desaparecido el «Torero» de [[LINK:TAG|||tag|||633619fb5c059a26e23f8214|||Pablo Picasso]]. Su propietaria ya había asumido que aquella estampa, robada en 2018 de su galería de Milwaukee, no volvería a sus manos. Hasta que la semana pasada recibió una llamada de la policía.. Le pedían que se acercara a identificar una obra encontrada en un apartamento vacío. El propietario del inmueble, Tim Dertz, la había localizado mientras limpiaba la vivienda después del desalojo de su antiguo inquilino. Estaba colgada en una pared y cubierta de polvo, como si llevara allí una eternidad.. Dertz sospechó que podía tratarse de algo importante y decidió enseñársela a un amigo anticuario. La respuesta fue inmediata: aquello tenía toda la pinta de ser un Picasso. Y podía ser, además, el mismo que había sido denunciado como robado siete años atrás.. No había mucho margen para la duda. En la parte posterior del marco seguía pegada la etiqueta de DeLind Fine Art Appraisals, la galería de la que había desaparecido en 2018. Su propietaria, Bill DeLind, reconoció la pieza al instante.. «Efectivamente, era mío», declaró después. Y así, sin persecuciones, detectives ni grandes operaciones policiales, el «Torero» volvió a aparecer donde menos se esperaba: en un piso de Milwaukee, entre el polvo de una vivienda vacía.
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Siete años llevaba desaparecido el «Torero» de Pablo Picasso. Su propietaria ya había asumido que aquella estampa, robada en 2018 de su galería de Milwaukee, no volvería a sus manos. Hasta que la semana pasada recibió una llamada de la policía.. Le pedían que se acercara a identificar una obra encontrada en un apartamento vacío. El propietario del inmueble, Tim Dertz, la había localizado mientras limpiaba la vivienda después del desalojo de su antiguo inquilino. Estaba colgada en una pared y cubierta de polvo, como si llevara allí una eternidad.. Dertz sospechó que podía tratarse de algo importante y decidió enseñársela a un amigo anticuario. La respuesta fue inmediata: aquello tenía toda la pinta de ser un Picasso. Y podía ser, además, el mismo que había sido denunciado como robado siete años atrás.. No había mucho margen para la duda. En la parte posterior del marco seguía pegada la etiqueta de DeLind Fine Art Appraisals, la galería de la que había desaparecido en 2018. Su propietaria, Bill DeLind, reconoció la pieza al instante.. «Efectivamente, era mío», declaró después. Y así, sin persecuciones, detectives ni grandes operaciones policiales, el «Torero» volvió a aparecer donde menos se esperaba: en un piso de Milwaukee, entre el polvo de una vivienda vacía.
