El pasado martes se cumplieron dos semanas desde el inicio de la huelga indefinida de los trabajadores del servicio de tierra de Groundforce en el Aeropuerto de Barcelona-El Prat. Desde entonces, según el sindicato CGT, mayoritario dentro del comité de empresa, la infraestructura catalana acumula más de 6.000 maletas perdidas que no han llegado a su destino y hasta 270 vuelos cancelados. Todo ello, además, coincidiendo con la temporada alta de verano.
El paro empezó el pasado 4 de agosto, y no ha habido avances en las negociaciones entre ambas partes para solucionar el conflicto. En declaraciones a ACN, la portavoz de la sección sindical, Esther Garcia, denunció la falta de diálogo de la compañía y aseguró que el último contacto de mediación entre las partes fue el pasado 24 de julio, una semana y media antes del primer día de huelga. Groundforce «no quiere negociar», criticó Garcia, quien detalló que en la reunión de julio, los representantes de la empresa de handling «se levantaron y se fueron».
La huelga afecta a más de 1.100 trabajadores de Groundforce, que se encargan de la facturación, el embarque de pasajeros, la asistencia en pista y la coordinación de vuelos en las terminales T1 y T2. Las conexiones más afectadas, según 3CAT, son aquellas que conectan Barcelona con ciudades alemanas, operadas por Lufthansa; los de Madrid y Palma de Air Europa, y los de Roma de ITA Airways. Además, otras aerolíneas como Air France, KLM, Qatar Airways, Turkish Airways, United Airways y Finnair también operan con la firma Groundforce en la capital catalana. Según las previsiones del Ministerio de Transporte y Movilidad Sostenible, atendiendo a los factores de ocupación previstos para estos meses, se podrían ver afectados por el paro cerca de 2 millones de pasajeros.
Reivindicaciones laborales
El sindicato de trabajadores denuncia un «grave deterioro» de la prevención de riesgos y de las condiciones de salud laboral en la base. Critica que la empresa opera «bajo mínimos», con cargas de trabajo «insostenibles» y una alta rotación de plantilla que dispara el cansancio, el estrés y el riesgo de accidentes, especialmente en la rampa y en la gestión de equipajes.
A todo ello, lamenta CGT, se le suma la acumulación de tareas, el abuso de las horas extraordinarias y la falta de formación de las nuevas incorporaciones. «Es la última herramienta que tenemos; la empresa no ve más que números y nosotros no vemos más que enfermedades», resumen fuentes del sindicato, que dan por agotada la vía del diálogo tras «múltiples intentos» sin respuesta. La organización lamenta los trastornos que el paro pueda causar a los viajeros, pero reivindica que la seguridad y la salud en el trabajo son «un derecho irrenunciable». «No estamos pidiendo más dinero, más días de vacaciones, ni ningún derecho especial. Queremos un trabajo digno», aseguró Garcia.
Servicios mínimos
Los servicios mínimos fijados por el Ministerio de Transportes han evitado un colapso generalizado en el Aeropuerto de Barcelona-El Prat. Según la resolución, para la operativa comercial se fijó una protección del 80% en agosto y del 77% en septiembre para las conexiones del Aeropuerto de Barcelona con territorios no peninsulares o bajo obligación de servicio público. En el caso de las rutas internacionales y los vuelos peninsulares cuya alternativa de transporte público supere las cinco horas, los servicios mínimos serán del 58% en agosto y del 57% en septiembre. Por su parte, las rutas peninsulares con una alternativa de transporte inferior a cinco horas tienen garantizada una operativa del 35% durante el mes de agosto y del 36% en septiembre.
El sindicato denuncia la falta de diálogo de Groundforce y asegura que no hay contacto entre ambas partes desde julio
El pasado martes se cumplieron dos semanas desde el inicio de la huelga indefinida de los trabajadores del servicio de tierra de Groundforce en el Aeropuerto de Barcelona-El Prat. Desde entonces, según el sindicato CGT, mayoritario dentro del comité de empresa, la infraestructura catalana acumula más de 6.000 maletas perdidas que no han llegado a su destino y hasta 270 vuelos cancelados. Todo ello, además, coincidiendo con la temporada alta de verano.
El paro empezó el pasado 4 de agosto, y no ha habido avances en las negociaciones entre ambas partes para solucionar el conflicto. En declaraciones a ACN, la portavoz de la sección sindical, Esther Garcia, denunció la falta de diálogo de la compañía y aseguró que el último contacto de mediación entre las partes fue el pasado 24 de julio, una semana y media antes del primer día de huelga. Groundforce «no quiere negociar», criticó Garcia, quien detalló que en la reunión de julio, los representantes de la empresa de handling «se levantaron y se fueron».
La huelga afecta a más de 1.100 trabajadores de Groundforce, que se encargan de la facturación, el embarque de pasajeros, la asistencia en pista y la coordinación de vuelos en las terminales T1 y T2. Las conexiones más afectadas, según 3CAT, son aquellas que conectan Barcelona con ciudades alemanas, operadas por Lufthansa; los de Madrid y Palma de Air Europa, y los de Roma de ITA Airways. Además, otras aerolíneas como Air France, KLM, Qatar Airways, Turkish Airways, United Airways y Finnair también operan con la firma Groundforce en la capital catalana. Según las previsiones del Ministerio de Transporte y Movilidad Sostenible, atendiendo a los factores de ocupación previstos para estos meses, se podrían ver afectados por el paro cerca de 2 millones de pasajeros.
Reivindicaciones laborales
El sindicato de trabajadores denuncia un «grave deterioro» de la prevención de riesgos y de las condiciones de salud laboral en la base. Critica que la empresa opera «bajo mínimos», con cargas de trabajo «insostenibles» y una alta rotación de plantilla que dispara el cansancio, el estrés y el riesgo de accidentes, especialmente en la rampa y en la gestión de equipajes.
A todo ello, lamenta CGT, se le suma la acumulación de tareas, el abuso de las horas extraordinarias y la falta de formación de las nuevas incorporaciones. «Es la última herramienta que tenemos; la empresa no ve más que números y nosotros no vemos más que enfermedades», resumen fuentes del sindicato, que dan por agotada la vía del diálogo tras «múltiples intentos» sin respuesta. La organización lamenta los trastornos que el paro pueda causar a los viajeros, pero reivindica que la seguridad y la salud en el trabajo son «un derecho irrenunciable». «No estamos pidiendo más dinero, más días de vacaciones, ni ningún derecho especial. Queremos un trabajo digno», aseguró Garcia.
Servicios mínimos
Los servicios mínimos fijados por el Ministerio de Transportes han evitado un colapso generalizado en el Aeropuerto de Barcelona-El Prat. Según la resolución, para la operativa comercial se fijó una protección del 80% en agosto y del 77% en septiembre para las conexiones del Aeropuerto de Barcelona con territorios no peninsulares o bajo obligación de servicio público. En el caso de las rutas internacionales y los vuelos peninsulares cuya alternativa de transporte público supere las cinco horas, los servicios mínimos serán del 58% en agosto y del 57% en septiembre. Por su parte, las rutas peninsulares con una alternativa de transporte inferior a cinco horas tienen garantizada una operativa del 35% durante el mes de agosto y del 36% en septiembre.
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