Ver un vídeo tras otro porque se reproducen de forma automática o desbloquear el teléfono de manera casi inconsciente ante el estímulo de una notificación son rutinas diarias para más de mil millones de usuarios de Instagram y Facebook. Sin embargo, para la Unión Europea, estas dinámicas no son casuales, sino el resultado de mecanismos de ingeniería conductual diseñados para extender al máximo el tiempo de permanencia en la pantalla. La Comisión Europea ha determinado de forma preliminar que Meta ha vulnerado la Ley de Servicios Digitales de la UE (DSA). Tras una investigación que comenzó en mayo de 2024, Bruselas ha acusado al gigante tecnológico de diseñar sus plataformas para generar comportamientos adictivos, especialmente entre los más jóvenes. Según los informes técnicos, los sistemas de recomendación altamente personalizados de Meta logran sumergir al cerebro del usuario en un «modo piloto automático». No se trata de un error de diseño o de una consecuencia imprevista, sino de una característica calculada. Al eliminar ciertas barreras, como tener que hacer clic para ver el siguiente contenido, se anula la capacidad de decisión. El veredicto de Bruselas, respaldado por entrevistas con expertos en adicciones conductuales y la revisión de datos internos de la propia empresa, señala que Meta fomenta un uso compulsivo y no evalúa correctamente el impacto de estas funciones en el bienestar físico y mental de la sociedad. Al respecto, la vicepresidenta comunitaria encargada de Soberanía Tecnológica, Henna Virkkunen, recordó que «la DSA proporciona un marco claro para responsabilizar a las plataformas por el diseño adictivo». La preocupación de los reguladores es aún mayor al analizar el impacto en los sectores más vulnerables de la población. La investigación subraya que la compañía habría ignorado deliberadamente sus propios datos internos sobre el tiempo que los adolescentes pasan conectados durante las horas de la noche. Formatos como los «reels» y las historias están bajo la lupa por intensificar hábitos de consumo insanos y lanzar a los menores a la llamada «madriguera de conejo»: un bucle infinito donde el algoritmo explota la inexperiencia y la curiosidad del menor, recomendando contenido cada vez más extremo para asegurar que no cierre la aplicación. El reporte de la Comisión también desmonta las herramientas de bienestar que Meta suele promocionar en sus campañas globales. Las opciones de gestión del tiempo, incluso aquellas que vienen activadas por defecto para las cuentas de los adolescentes, resultan tan fáciles de ignorar o desactivar que no consiguen una reducción real del uso. Por otro lado, los controles parentales son calificados por las autoridades europeas como sistemas demasiado complejos para ser una solución viable para la mayoría de las familias. Ante este escenario, la Unión exige una transformación profunda en la interfaz de estas plataformas. Las autoridades
Acusa a empresas de Meta, como Facebook o Instagram, de fomentar el consumo compulsivo entre los adolescentes
Ver un vídeo tras otro porque se reproducen de forma automática o desbloquear el teléfono de manera casi inconsciente ante el estímulo de una notificación son rutinas diarias para más de mil millones de usuarios de Instagram y Facebook. Sin embargo, para la Unión Europea, estas dinámicas no son casuales, sino el resultado de mecanismos de ingeniería conductual diseñados para extender al máximo el tiempo de permanencia en la pantalla.La Comisión Europea ha determinado de forma preliminar que Meta ha vulnerado la Ley de Servicios Digitales de la UE (DSA). Tras una investigación que comenzó en mayo de 2024, Bruselas ha acusado al gigante tecnológico de diseñar sus plataformas para generar comportamientos adictivos, especialmente entre los más jóvenes.Según los informes técnicos, los sistemas de recomendación altamente personalizados de Meta logran sumergir al cerebro del usuario en un «modo piloto automático». No se trata de un error de diseño o de una consecuencia imprevista, sino de una característica calculada. Al eliminar ciertas barreras, como tener que hacer clic para ver el siguiente contenido, se anula la capacidad de decisión.El veredicto de Bruselas, respaldado por entrevistas con expertos en adicciones conductuales y la revisión de datos internos de la propia empresa, señala que Meta fomenta un uso compulsivo y no evalúa correctamente el impacto de estas funciones en el bienestar físico y mental de la sociedad. Al respecto, la vicepresidenta comunitaria encargada de Soberanía Tecnológica, Henna Virkkunen, recordó que «la DSA proporciona un marco claro para responsabilizar a las plataformas por el diseño adictivo».La preocupación de los reguladores es aún mayor al analizar el impacto en los sectores más vulnerables de la población. La investigación subraya que la compañía habría ignorado deliberadamente sus propios datos internos sobre el tiempo que los adolescentes pasan conectados durante las horas de la noche. Formatos como los «reels» y las historias están bajo la lupa por intensificar hábitos de consumo insanos y lanzar a los menores a la llamada «madriguera de conejo»: un bucle infinito donde el algoritmo explota la inexperiencia y la curiosidad del menor, recomendando contenido cada vez más extremo para asegurar que no cierre la aplicación.El reporte de la Comisión también desmonta las herramientas de bienestar que Meta suele promocionar en sus campañas globales. Las opciones de gestión del tiempo, incluso aquellas que vienen activadas por defecto para las cuentas de los adolescentes, resultan tan fáciles de ignorar o desactivar que no consiguen una reducción real del uso. Por otro lado, los controles parentales son calificados por las autoridades europeas como sistemas demasiado complejos para ser una solución viable para la mayoría de las familias.Ante este escenario, la Unión exige una transformación profunda en la interfaz de estas plataformas. Las autoridades comuni
Noticias de Tecnología y Videojuegos en La Razón
