El Partido Popular de Cataluña celebrará este viernes 27 de junio un congreso que servirá para cerrar una de las etapas más convulsas de la formación y abrir otra marcada por la estabilidad interna y unas perspectivas electorales mucho más favorables que las que acompañaron al partido durante buena parte de la última década. Han pasado ocho años desde el último congreso de los populares catalanes, que se celebró en 2018. Unos años en los que la formación ha atravesado una auténtica travesía del desierto, marcada por los peores resultados de su historia reciente, por la irrupción de nuevas fuerzas en su mismo espacio y por las tensiones entre la dirección catalana y la nacional. Ahora, sin embargo, el partido llega a la cita en un escenario completamente distinto.. La reelección de Alejandro Fernández está asegurada y sin oposición. El dirigente tarraconense, que asumió el liderazgo del partido en 2018, ha pasado de estar cuestionado a convertirse en el principal activo político de los populares catalanes. Durante años convivió con intentos más o menos explícitos de relevo desde Génova y con discrepancias estratégicas respecto a la dirección nacional, especialmente en todo lo relacionado con Junts y la política de pactos.. Las relaciones entre Fernández y la dirección encabezada por Alberto Núñez Feijóo atravesaron momentos de tensión, particularmente por la firme oposición del líder catalán a cualquier acercamiento a la formación de Carles Puigdemont. Sin embargo, el crecimiento electoral experimentado por el PP en las elecciones catalanas de 2024, cuando pasó a obtener 15 escaños, acabó reforzando su posición interna. A ello se sumó la voluntad de Feijóo de evitar conflictos orgánicos y presentar una imagen de unidad en un momento en que el partido percibe cada vez más cercana la posibilidad de regresar a La Moncloa.. Por ello, el cónclave de Barcelona será, ante todo, el congreso de la pacificación. No solo entre las distintas sensibilidades del PP catalán, sino también entre la dirección autonómica y Génova. Ya no existe discusión sobre el liderazgo de Fernández y todas las energías están concentradas en preparar los próximos ciclos electorales.. Perspectivas electorales. El contexto acompaña. El PP considera que atraviesa un momento político favorable tanto en Cataluña como en el conjunto de España. La erosión del Gobierno de Pedro Sánchez alimenta las expectativas de cambio en unas futuras elecciones generales, mientras que en Cataluña los populares creen haber consolidado parte del terreno recuperado en los últimos años.. En el partido existe la convicción de que nadie puede llegar a la Presidencia del Gobierno sin tener unos resultados decentes en Cataluña. Precisamente por ello, la evolución de los populares en esta comunidad ha adquirido una importancia estratégica para Feijóo. La dirección nacional interpreta que el PP ha logrado volver a ser competitivo después de años de marginalidad parlamentaria (llegó a tener 3 escaños en el Parlament) y considera que todavía existe margen para seguir creciendo.. Las perspectivas municipales también son positivas. Los populares confían en mantener sus principales bastiones, especialmente Badalona y Castelldefels, donde gobiernan con mayoría absoluta, y creen posible mejorar sus resultados en otras ciudades relevantes. Tarragona aparece como uno de los objetivos prioritarios, mientras que en Barcelona algunos dirigentes no ocultan su ambición de superar a Junts en las próximas elecciones municipales. En ese escenario juega un papel relevante Daniel Sirera, portavoz del PP en el Ayuntamiento de Barcelona y una de las figuras catalanas con mejor relación con la dirección nacional.. La única incógnita. Si la presidencia del partido no genera ninguna incógnita, sí existe una cuestión que monopoliza las especulaciones a pocos días del congreso: quién ocupará la Secretaría General. Actualmente el cargo lo desempeña Santi Rodríguez, una de las figuras con mayor experiencia dentro de la organización. Sin embargo, nadie da por segura su continuidad. El nombre que con más frecuencia aparece en las quinielas es el de Juan Fernández, portavoz del PP en el Parlament y dirigente próximo al alcalde de Badalona, Xavier García Albiol, considerado por muchos dentro de la formación como uno de los mayores activos electorales no solo del PP catalán sino también del conjunto del partido en España.. Juan Fernández encajaría en el perfil de dirigente capaz de integrar las distintas sensibilidades internas. Sin embargo, ni siquiera los propios miembros del partido se atreven a dar nada por hecho. Desde el propio PP reconocen en conversaciones con La Razón que nadie sabe con certeza cuál será la decisión final. La elección corresponde a Alejandro Fernández y, según admiten distintos miembros, el presidente del partido no ha trasladado su decisión a nadie. Será él quien proponga al futuro secretario general y posteriormente el congreso deberá ratificar el nombramiento.. El PP como alternativa. Más allá de los nombres, el cónclave servirá también para fijar la línea ideológica con la que los populares pretenden afrontar los próximos años. La ponencia política apuesta por reforzar el perfil liberal y de centroderecha de la formación. El documento reivindica la libertad económica, la libertad de empresa, la creación de un entorno favorable a la inversión y al emprendimiento y plantea medidas como la liberalización del suelo y del mercado inmobiliario para facilitar el acceso a la vivienda.. Al mismo tiempo, el texto incorpora un discurso especialmente contundente en materia de seguridad. El PP endurece su posición contra la ocupación ilegal de viviendas, insiste en la lucha contra la delincuencia y reclama una actuación firme frente al islamismo radical, asuntos que considera prioritarios para una parte creciente de su electorado.. Con el liderazgo resuelto, la paz interna prácticamente consolidada y unas expectativas electorales mucho mejores que las de hace años, el congreso del próximo viernes se presenta como el inicio de una nueva etapa para los populares catalanes. Salvo sorpresa, toda la atención estará puesta en una única incógnita: el nombre de la persona que acompañará a Alejandro Fernández al frente de la dirección del partido.
Alejandro Fernández será reelegido, una vez sus relaciones con Feijóo se han normalizado y ha conseguido levantar electoralmente a la formación
El Partido Popular de Cataluña celebrará este viernes 27 de junio un congreso que servirá para cerrar una de las etapas más convulsas de la formación y abrir otra marcada por la estabilidad interna y unas perspectivas electorales mucho más favorables que las que acompañaron al partido durante buena parte de la última década. Han pasado ocho años desde el último congreso de los populares catalanes, que se celebró en 2018. Unos años en los que la formación ha atravesado una auténtica travesía del desierto, marcada por los peores resultados de su historia reciente, por la irrupción de nuevas fuerzas en su mismo espacio y por las tensiones entre la dirección catalana y la nacional. Ahora, sin embargo, el partido llega a la cita en un escenario completamente distinto.. La reelección de Alejandro Fernández está asegurada y sin oposición. El dirigente tarraconense, que asumió el liderazgo del partido en 2018, ha pasado de estar cuestionado a convertirse en el principal activo político de los populares catalanes. Durante años convivió con intentos más o menos explícitos de relevo desde Génova y con discrepancias estratégicas respecto a la dirección nacional, especialmente en todo lo relacionado con Junts y la política de pactos.. Las relaciones entre Fernández y la dirección encabezada por Alberto Núñez Feijóo atravesaron momentos de tensión, particularmente por la firme oposición del líder catalán a cualquier acercamiento a la formación de Carles Puigdemont. Sin embargo, el crecimiento electoral experimentado por el PP en las elecciones catalanas de 2024, cuando pasó a obtener 15 escaños, acabó reforzando su posición interna. A ello se sumó la voluntad de Feijóo de evitar conflictos orgánicos y presentar una imagen de unidad en un momento en que el partido percibe cada vez más cercana la posibilidad de regresar a La Moncloa.. Por ello, el cónclave de Barcelona será, ante todo, el congreso de la pacificación. No solo entre las distintas sensibilidades del PP catalán, sino también entre la dirección autonómica y Génova. Ya no existe discusión sobre el liderazgo de Fernández y todas las energías están concentradas en preparar los próximos ciclos electorales.. Perspectivas electorales. El contexto acompaña. El PP considera que atraviesa un momento político favorable tanto en Cataluña como en el conjunto de España. La erosión del Gobierno de Pedro Sánchez alimenta las expectativas de cambio en unas futuras elecciones generales, mientras que en Cataluña los populares creen haber consolidado parte del terreno recuperado en los últimos años.. En el partido existe la convicción de que nadie puede llegar a la Presidencia del Gobierno sin tener unos resultados decentes en Cataluña. Precisamente por ello, la evolución de los populares en esta comunidad ha adquirido una importancia estratégica para Feijóo. La dirección nacional interpreta que el PP ha logrado volver a ser competitivo después de años de marginalidad parlamentaria (llegó a tener 3 escaños en el Parlament) y considera que todavía existe margen para seguir creciendo.. Las perspectivas municipales también son positivas. Los populares confían en mantener sus principales bastiones, especialmente Badalona y Castelldefels, donde gobiernan con mayoría absoluta, y creen posible mejorar sus resultados en otras ciudades relevantes. Tarragona aparece como uno de los objetivos prioritarios, mientras que en Barcelona algunos dirigentes no ocultan su ambición de superar a Junts en las próximas elecciones municipales. En ese escenario juega un papel relevante Daniel Sirera, portavoz del PP en el Ayuntamiento de Barcelona y una de las figuras catalanas con mejor relación con la dirección nacional.. La única incógnita. Si la presidencia del partido no genera ninguna incógnita, sí existe una cuestión que monopoliza las especulaciones a pocos días del congreso: quién ocupará la Secretaría General. Actualmente el cargo lo desempeña Santi Rodríguez, una de las figuras con mayor experiencia dentro de la organización. Sin embargo, nadie da por segura su continuidad. El nombre que con más frecuencia aparece en las quinielas es el de Juan Fernández, portavoz del PP en el Parlament y dirigente próximo al alcalde de Badalona, Xavier García Albiol, considerado por muchos dentro de la formación como uno de los mayores activos electorales no solo del PP catalán sino también del conjunto del partido en España.. Juan Fernández encajaría en el perfil de dirigente capaz de integrar las distintas sensibilidades internas. Sin embargo, ni siquiera los propios miembros del partido se atreven a dar nada por hecho. Desde el propio PP reconocen en conversaciones con La Razón que nadie sabe con certeza cuál será la decisión final. La elección corresponde a Alejandro Fernández y, según admiten distintos miembros, el presidente del partido no ha trasladado su decisión a nadie. Será él quien proponga al futuro secretario general y posteriormente el congreso deberá ratificar el nombramiento.. El PP como alternativa. Más allá de los nombres, el cónclave servirá también para fijar la línea ideológica con la que los populares pretenden afrontar los próximos años. La ponencia política apuesta por reforzar el perfil liberal y de centroderecha de la formación. El documento reivindica la libertad económica, la libertad de empresa, la creación de un entorno favorable a la inversión y al emprendimiento y plantea medidas como la liberalización del suelo y del mercado inmobiliario para facilitar el acceso a la vivienda.. Al mismo tiempo, el texto incorpora un discurso especialmente contundente en materia de seguridad. El PP endurece su posición contra la ocupación ilegal de viviendas, insiste en la lucha contra la delincuencia y reclama una actuación firme frente al islamismo radical, asuntos que considera prioritarios para una parte creciente de su electorado.. Con el liderazgo resuelto, la paz interna prácticamente consolidada y unas expectativas electorales mucho mejores que las de hace años, el congreso del próximo viernes se presenta como el inicio de una nueva etapa para los populares catalanes. Salvo sorpresa, toda la atención estará puesta en una única incógnita: el nombre de la persona que acompañará a Alejandro Fernández al frente de la dirección del partido.
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