Europa quiere reforzar sus capacidades propias de ataque de largo alcance con una nueva familia de misiles balísticos desarrollada por ArianeGroup, Soframe y Thales. El sistema, llamado B-Strike, ha sido presentado en Eurosatory 2026 y busca cubrir una necesidad cada vez más evidente para las fuerzas europeas, poder atacar objetivos lejanos sin depender de sistemas extranjeros y con armas capaces de complicar la interceptación por parte de defensas avanzadas.. La familia B-Strike estará formada inicialmente por dos versiones. La primera tendrá un alcance de hasta 1.000 kilómetros y la segunda elevará esa cifra hasta los 2.500 kilómetros. Según las estimaciones preliminares, la primera variante podría completar su vuelo en menos de 10 minutos, mientras que la segunda tardaría unos 15 minutos en llegar a su objetivo.. ArianeGroup sostiene que el desarrollo de esta nueva línea se apoya en la experiencia acumulada en programas estratégicos franceses como el misil balístico M51, uno de los pilares de la disuasión nuclear del país. La compañía plantea el B-Strike como una solución para misiones que van desde el ataque táctico hasta operaciones de largo alcance con valor estratégico.. La parte más llamativa del programa está en la posible configuración de la variante de 2.500 kilómetros. Al ser un misil balístico, no está propulsado durante todo el trayecto. El motor actúa solo en la fase inicial del vuelo, cuando acelera el arma y la coloca en una trayectoria de largo alcance. Después, una vez agotada esa fase de propulsión, la carga continúa por inercia hacia el objetivo.. La opción hipersónica cambiaría esa fase final del vuelo. ArianeGroup y sus socios contemplan que la versión de mayor alcance pueda incorporar un planeador hipersónico, conocido como HGV por sus siglas en inglés. Este vehículo no sería el misil completo, sino la carga que se separa tras el impulso inicial. Una vez liberado, el planeador avanza a más de Mach 5, puede modificar su rumbo durante la fase de aproximación, volar dentro de la atmósfera y hacer más difícil que los radares y sistemas antimisiles calculen su punto de impacto. Por eso se considera una opción más difícil de interceptar que una cabeza de reentrada convencional, aunque también más compleja de desarrollar y probar.. El lanzador previsto para estos misiles es el X-Fire, desarrollado por Soframe en colaboración con Thales y montado sobre la plataforma Daimler Truck Zetros. Esa elección apunta a un sistema terrestre móvil, con mayor facilidad para dispersarse y operar desde distintas posiciones.. Los dos misiles complementarán el FLP-t 150, una munición con un alcance de 150 kilómetros, desarrollada por ArianeGroup en colaboración con Thales. Este sistema de misiles está diseñado para satisfacer las necesidades de las fuerzas francesas en combates de alta intensidad. En mayo de 2026 realizaron el primer disparo de prueba de este sistema en la isla de Levant, con apoyo de la agencia francesa de adquisiciones de defensa. Thales se encargó del sistema completo, incluido el lanzador y el control de tiro, mientras que ArianeGroup desarrolló la propulsión y el guiado.. Las empresas implicadas aseguran que están listas para avanzar hacia la fase de pruebas y quieren presentar el programa a la DGA francesa. La propuesta encaja con el esfuerzo de varios países europeos por recuperar autonomía en capacidades de ataque profundo, un terreno que durante años ha dependido en gran medida de sistemas estadounidenses.. El precedente del M51 ayuda a explicar por qué ArianeGroup tiene un papel central en el proyecto. Este misil balístico lanzado desde submarino mide 12 metros, pesa más de 50 toneladas y puede alcanzar Mach 20 durante la reentrada atmosférica. Es una pieza clave de la disuasión nuclear francesa. El B-Strike pertenece a otra categoría, pero aprovecha parte de esa experiencia para trasladarla a armas terrestres de largo alcance y, en su versión más ambiciosa, con una posible carga hipersónica maniobrable.
El B-Strike podría incorporar un planeador hipersónico capaz de maniobrar en la atmósfera para hacer más difícil su interceptación
Europa quiere reforzar sus capacidades propias de ataque de largo alcance con una nueva familia de misiles balísticos desarrollada por ArianeGroup, Soframe y Thales. El sistema, llamado B-Strike, ha sido presentado en Eurosatory 2026 y busca cubrir una necesidad cada vez más evidente para las fuerzas europeas, poder atacar objetivos lejanos sin depender de sistemas extranjeros y con armas capaces de complicar la interceptación por parte de defensas avanzadas.. La familia B-Strike estará formada inicialmente por dos versiones. La primera tendrá un alcance de hasta 1.000 kilómetros y la segunda elevará esa cifra hasta los 2.500 kilómetros. Según las estimaciones preliminares, la primera variante podría completar su vuelo en menos de 10 minutos, mientras que la segunda tardaría unos 15 minutos en llegar a su objetivo.. ArianeGroup sostiene que el desarrollo de esta nueva línea se apoya en la experiencia acumulada en programas estratégicos franceses como el misil balístico M51, uno de los pilares de la disuasión nuclear del país. La compañía plantea el B-Strike como una solución para misiones que van desde el ataque táctico hasta operaciones de largo alcance con valor estratégico.. La parte más llamativa del programa está en la posible configuración de la variante de 2.500 kilómetros. Al ser un misil balístico, no está propulsado durante todo el trayecto. El motor actúa solo en la fase inicial del vuelo, cuando acelera el arma y la coloca en una trayectoria de largo alcance. Después, una vez agotada esa fase de propulsión, la carga continúa por inercia hacia el objetivo.. La opción hipersónica cambiaría esa fase final del vuelo. ArianeGroup y sus socios contemplan que la versión de mayor alcance pueda incorporar un planeador hipersónico, conocido como HGV por sus siglas en inglés. Este vehículo no sería el misil completo, sino la carga que se separa tras el impulso inicial. Una vez liberado, el planeador avanza a más de Mach 5, puede modificar su rumbo durante la fase de aproximación, volar dentro de la atmósfera y hacer más difícil que los radares y sistemas antimisiles calculen su punto de impacto. Por eso se considera una opción más difícil de interceptar que una cabeza de reentrada convencional, aunque también más compleja de desarrollar y probar.. El lanzador previsto para estos misiles es el X-Fire, desarrollado por Soframe en colaboración con Thales y montado sobre la plataforma Daimler Truck Zetros. Esa elección apunta a un sistema terrestre móvil, con mayor facilidad para dispersarse y operar desde distintas posiciones.. Los dos misiles complementarán el FLP-t 150, una munición con un alcance de 150 kilómetros, desarrollada por ArianeGroup en colaboración con Thales. Este sistema de misiles está diseñado para satisfacer las necesidades de las fuerzas francesas en combates de alta intensidad. En mayo de 2026 realizaron el primer disparo de prueba de este sistema en la isla de Levant, con apoyo de la agencia francesa de adquisiciones de defensa. Thales se encargó del sistema completo, incluido el lanzador y el control de tiro, mientras que ArianeGroup desarrolló la propulsión y el guiado.. Las empresas implicadas aseguran que están listas para avanzar hacia la fase de pruebas y quieren presentar el programa a la DGA francesa. La propuesta encaja con el esfuerzo de varios países europeos por recuperar autonomía en capacidades de ataque profundo, un terreno que durante años ha dependido en gran medida de sistemas estadounidenses.. El precedente del M51 ayuda a explicar por qué ArianeGroup tiene un papel central en el proyecto. Este misil balístico lanzado desde submarino mide 12 metros, pesa más de 50 toneladas y puede alcanzar Mach 20 durante la reentrada atmosférica. Es una pieza clave de la disuasión nuclear francesa. El B-Strike pertenece a otra categoría, pero aprovecha parte de esa experiencia para trasladarla a armas terrestres de largo alcance y, en su versión más ambiciosa, con una posible carga hipersónica maniobrable.
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