Transcurridos 67 días desde el anuncio del cese el fuego por parte de EE UU, al fin este domingo la mediación iraní anunciaba que Teherán y Washington habían alcanzado el acuerdo -para restarle solemnidad las partes denominan memorando de entendimiento- que debería servir al régimen de los ayatolás y a la Administración Trump para sentarse a negociar durante un plazo de aproximadamente 60 días el meollo del problema: el programa nuclear iraní. Una especie de tregua de la tregua. O lo que es lo mismo, el principio de todo.. Aunque la firma oficial está prevista para el 19 de junio en Suiza, medios estadounidenses revelaban a partir del gobierno estadounidense a lo largo de la tarde que el presidente del Parlamento iraní y líder de la delegación de su país en las negociaciones, Mohammad Baqer Qalibaf, había firmado electrónicamente el texto mientras los distintos niveles de poder de la República Islámica insistían en la cautela y en celebrar la victoria frente a EE UU. Entretanto, Israel y Hizbulá -¿primer incumplimiento del acuerdo?- se seguían enfrentando sobre el terreno en el sur de Líbano.. Cese inmediato de las hostilidades. El punto más importante del acuerdo es el compromiso de poner fin de manera inmediata y permanente a las operaciones militares entre EE UU e Irán. El alto el fuego se extiende también a otros escenarios vinculados al conflicto, incluido el frente libanés, donde las tensiones entre Israel e Hizbulá siguen intactas. De hecho, la principal milicia proxy de la República Islámica se atribuía en la tarde de ataques contra posiciones del Tsahal en el sur de Líbano, que las Fuerzas de Defensa siguen ocupando, después de un fin de semana marcado por los nuevos bombardeos israelíes sobre el bastión de Hizbulá al sur de Beirut.. Reapertura del estrecho de Ormuz. Uno de los elementos más relevantes del acuerdo es la reapertura del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo. Aproximadamente una quinta parte del petróleo y el gas comercializado internacionalmente transita por este paso. Como parte del pacto, Irán levantará las restricciones impuestas al tráfico marítimo y EE UU retirará el bloqueo naval establecido durante el conflicto. La normalización de la navegación en Ormuz ha sido positivamente recibida por los mercados energéticos, provocando una caída inmediata de los precios del petróleo. El acuerdo estipula el inicio de retirada de la zona de minas explosivas navales y la normalización del tráfico de más de 600 buques varados.. Negociación sobre el programa nuclear iraní. El futuro del programa nuclear iraní -también el de misiles- constituye sin duda el aspecto más delicado de las negociaciones que las partes han mantenido hasta ahora y a buen seguro de las que vayan a venir en las próximas semanas. Según la información que ha trascendido, Teherán habría aceptado discutir la congelación de determinadas actividades nucleares durante un período prolongado -además de retirar que no fabricará armas nucleares- y permitir nuevamente mecanismos internacionales de verificación. También se contempla la gestión o retirada de parte de sus reservas de uranio enriquecido.. Levantamiento de sanciones. Otro de los temas centrales es el régimen de sanciones económicas impuestas a Irán durante años. La agencia de noticias iraní Mehr informó que EE UU liberaría 12.000 millones de dólares en activos congelados a Irán antes del inicio de las negociaciones y la cifra acabaría elevándose hasta los 24.000 millones durante los 60 días que estipula el memorando, un extremo que la Administración Trump no ha confirmado. Merced al acuerdo, Irán vería suspendidas las sanciones a la venta de petróleo, productos petroquímicos y derivados, y reconocido su pleno acceso a sus recursos financieros.. Además, diversos países europeos han manifestado su disposición a estudiar un levantamiento progresivo de las sanciones si Teherán cumple los compromisos nucleares y de seguridad. Para Irán, la recuperación económica constituye una prioridad, especialmente después de los daños provocados por la guerra y el aislamiento financiero internacional.. Obstáculos pendientes. A pesar del optimismo generado por el anuncio, persisten importantes desafíos. Israel ha mostrado reservas respecto a varios aspectos del acuerdo, especialmente en relación con la actividad de Hizbulá en Líbano y otros movimientos aliados de Irán en la región. Además, todavía no existe consenso sobre cuestiones fundamentales como el alcance definitivo del programa nuclear iraní, las garantías de seguridad mutua y el calendario para el levantamiento de sanciones. El acuerdo no se explica sin la intensa mediación diplomática encabezada por Pakistán y respaldada por otros actores regionales, entre ellos Qatar, Arabia Saudí y Turquía.
Transcurridos 67 días desde el anuncio del cese el fuego por parte de EE UU, al fin este domingo la mediación iraní anunciaba que Teherán y Washington habían alcanzado el acuerdo -para restarle solemnidad las partes denominan memorando de entendimiento- que debería servir al régimen de los ayatolás y a la Administración Trump para sentarse a negociar durante un plazo de aproximadamente 60 días el meollo del problema: el programa nuclear iraní. Una especie de tregua de la tregua. O lo que es lo mismo, el principio de todo.. Aunque la firma oficial está prevista para el 19 de junio en Suiza, medios estadounidenses revelaban a partir del gobierno estadounidense a lo largo de la tarde que el presidente del Parlamento iraní y líder de la delegación de su país en las negociaciones, Mohammad Baqer Qalibaf, había firmado electrónicamente el texto mientras los distintos niveles de poder de la República Islámica insistían en la cautela y en celebrar la victoria frente a EE UU. Entretanto, Israel y Hizbulá -¿primer incumplimiento del acuerdo?- se seguían enfrentando sobre el terreno en el sur de Líbano.. Cese inmediato de las hostilidades. El punto más importante del acuerdo es el compromiso de poner fin de manera inmediata y permanente a las operaciones militares entre EE UU e Irán. El alto el fuego se extiende también a otros escenarios vinculados al conflicto, incluido el frente libanés, donde las tensiones entre Israel e Hizbulá siguen intactas. De hecho, la principal milicia proxy de la República Islámica se atribuía en la tarde de ataques contra posiciones del Tsahal en el sur de Líbano, que las Fuerzas de Defensa siguen ocupando, después de un fin de semana marcado por los nuevos bombardeos israelíes sobre el bastión de Hizbulá al sur de Beirut.. Reapertura del estrecho de Ormuz. Uno de los elementos más relevantes del acuerdo es la reapertura del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo. Aproximadamente una quinta parte del petróleo y el gas comercializado internacionalmente transita por este paso. Como parte del pacto, Irán levantará las restricciones impuestas al tráfico marítimo y EE UU retirará el bloqueo naval establecido durante el conflicto. La normalización de la navegación en Ormuz ha sido positivamente recibida por los mercados energéticos, provocando una caída inmediata de los precios del petróleo. El acuerdo estipula el inicio de retirada de la zona de minas explosivas navales y la normalización del tráfico de más de 600 buques varados.. Negociación sobre el programa nuclear iraní. El futuro del programa nuclear iraní -también el de misiles- constituye sin duda el aspecto más delicado de las negociaciones que las partes han mantenido hasta ahora y a buen seguro de las que vayan a venir en las próximas semanas. Según la información que ha trascendido, Teherán habría aceptado discutir la congelación de determinadas actividades nucleares durante un período prolongado -además de retirar que no fabricará armas nucleares- y permitir nuevamente mecanismos internacionales de verificación. También se contempla la gestión o retirada de parte de sus reservas de uranio enriquecido.. Levantamiento de sanciones. Otro de los temas centrales es el régimen de sanciones económicas impuestas a Irán durante años. La agencia de noticias iraní Mehr informó que EE UU liberaría 12.000 millones de dólares en activos congelados a Irán antes del inicio de las negociaciones y la cifra acabaría elevándose hasta los 24.000 millones durante los 60 días que estipula el memorando, un extremo que la Administración Trump no ha confirmado. Merced al acuerdo, Irán vería suspendidas las sanciones a la venta de petróleo, productos petroquímicos y derivados, y reconocido su pleno acceso a sus recursos financieros.. Además, diversos países europeos han manifestado su disposición a estudiar un levantamiento progresivo de las sanciones si Teherán cumple los compromisos nucleares y de seguridad. Para Irán, la recuperación económica constituye una prioridad, especialmente después de los daños provocados por la guerra y el aislamiento financiero internacional.. Obstáculos pendientes. A pesar del optimismo generado por el anuncio, persisten importantes desafíos. Israel ha mostrado reservas respecto a varios aspectos del acuerdo, especialmente en relación con la actividad de Hizbulá en Líbano y otros movimientos aliados de Irán en la región. Además, todavía no existe consenso sobre cuestiones fundamentales como el alcance definitivo del programa nuclear iraní, las garantías de seguridad mutua y el calendario para el levantamiento de sanciones. El acuerdo no se explica sin la intensa mediación diplomática encabezada por Pakistán y respaldada por otros actores regionales, entre ellos Qatar, Arabia Saudí y Turquía.
Si bien parece haber consenso sobre la apertura inmediata de Ormuz, otros aspectos como el programa nuclear iraní y el calendario y alcance del alivio de sanciones siguen enfrentando a las dos partes
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