La tensión militar entre Estados Unidos e Irán ha vuelto a estallar tras varios días de hostilidades en el estratégico estrecho de Ormuz. La Guardia Revolucionaria iraní anunció este lunes un ataque con aviones de combate contra una base aérea aliada no identificada. Según Teherán, la operación es una respuesta directa al bombardeo estadounidense que destruyó una de sus torres de telecomunicaciones en la isla de Sirik.. Por su parte, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó que ejecutó ataques selectivos de «autodefensa» durante el fin de semana. Los bombardeos de Washington tuvieron como objetivo varios radares de control y centros de mando de drones iraníes en la isla de Qeshm y en Goruk.. El ejército estadounidense justificó esta intervención como una réplica obligada al reciente derribo de uno de sus drones de vigilancia por parte de las fuerzas de Teherán. El cruce de acusaciones añade más incertidumbre a una región sumida en la inestabilidad.. Kuwait, por su parte, anunció que «está haciendo frente a ataques con misiles y drones». El Estado Mayor General del Ejército kuwaití informó en X de que sus sistemas de defensa aérea están interceptando «ataques enemigos», sin especificar qué zona del país del golfo Pérsico resultó afectada, y que «los sonidos de explosiones que puedan escucharse son resultado de la interceptación». Asimismo, instó a la población a seguir «las instrucciones de seguridad emitidas por las autoridades competentes».. Mientras el Pentágono asegura que sus ataques buscan proteger las rutas comerciales marítimas y que no ha sufrido bajas militares, el régimen de Irán advirtió de que cualquier nueva agresión estadounidense provocará una respuesta de una escala y naturaleza radicalmente diferentes.. Este choque directo rompe el frágil escenario que se mantenía tras los recientes intentos de negociación. La reactivación de los combates coincide con el bloqueo naval que ambos países mantienen en el estrecho de Ormuz, una ruta clave por la que pasa el 20% del petróleo mundial. El corte de los suministros ha encarecido el crudo Brent hasta los 93 dólares y amenaza con provocar desabastecimiento global de fertilizantes químicos. Esta crisis presiona al presidente Donald Trump, obligado a bajar los precios de la gasolina antes de las elecciones legislativas de noviembre.. A pesar de los ataques en el terreno, los canales diplomáticos siguen abiertos. El propio Trump aseguró en sus redes sociales que Irán «realmente quiere llegar a un acuerdo», mientras delegaciones de ambos países discuten el levantamiento de las sanciones económicas y el futuro del programa nuclear iraní. No obstante, los analistas advierten que la falta de un pacto definitivo y los errores de cálculo militares podrían arrastrar de nuevo a la región a una guerra abierta no deseada.
La tensión militar entre Estados Unidos e Irán ha vuelto a estallar tras varios días de hostilidades en el estratégico estrecho de Ormuz. La Guardia Revolucionaria iraní anunció este lunes un ataque con aviones de combate contra una base aérea aliada no identificada. Según Teherán, la operación es una respuesta directa al bombardeo estadounidense que destruyó una de sus torres de telecomunicaciones en la isla de Sirik.. Por su parte, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó que ejecutó ataques selectivos de «autodefensa» durante el fin de semana. Los bombardeos de Washington tuvieron como objetivo varios radares de control y centros de mando de drones iraníes en la isla de Qeshm y en Goruk.. El ejército estadounidense justificó esta intervención como una réplica obligada al reciente derribo de uno de sus drones de vigilancia por parte de las fuerzas de Teherán. El cruce de acusaciones añade más incertidumbre a una región sumida en la inestabilidad.. Kuwait, por su parte, anunció que «está haciendo frente a ataques con misiles y drones». El Estado Mayor General del Ejército kuwaití informó en X de que sus sistemas de defensa aérea están interceptando «ataques enemigos», sin especificar qué zona del país del golfo Pérsico resultó afectada, y que «los sonidos de explosiones que puedan escucharse son resultado de la interceptación». Asimismo, instó a la población a seguir «las instrucciones de seguridad emitidas por las autoridades competentes».. Mientras el Pentágono asegura que sus ataques buscan proteger las rutas comerciales marítimas y que no ha sufrido bajas militares, el régimen de Irán advirtió de que cualquier nueva agresión estadounidense provocará una respuesta de una escala y naturaleza radicalmente diferentes.. Este choque directo rompe el frágil escenario que se mantenía tras los recientes intentos de negociación. La reactivación de los combates coincide con el bloqueo naval que ambos países mantienen en el estrecho de Ormuz, una ruta clave por la que pasa el 20% del petróleo mundial. El corte de los suministros ha encarecido el crudo Brent hasta los 93 dólares y amenaza con provocar desabastecimiento global de fertilizantes químicos. Esta crisis presiona al presidente Donald Trump, obligado a bajar los precios de la gasolina antes de las elecciones legislativas de noviembre.. A pesar de los ataques en el terreno, los canales diplomáticos siguen abiertos. El propio Trump aseguró en sus redes sociales que Irán «realmente quiere llegar a un acuerdo», mientras delegaciones de ambos países discuten el levantamiento de las sanciones económicas y el futuro del programa nuclear iraní. No obstante, los analistas advierten que la falta de un pacto definitivo y los errores de cálculo militares podrían arrastrar de nuevo a la región a una guerra abierta no deseada.
La Guardia Revolucionaria bombardea una base militar aliada como respuesta a las operaciones aéreas d Washington del fin de semana
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