Más de 11.000 personas se rindieron en la tarde noche de este domingo el bueno rollo y la particular fiesta musical de Amaia, la joven cantante de Pamplona que salió de «Operación Triunfo» pero que casi una década después ya es una de las voces más reconocibles del panorama musical de Valencia. Más madura pero sin perder la frescura a la que tiene acostumbrados a sus seguidores, el Roig Arena de Valencia se rindió a su música (es excelente al piano), pero también a su espontaneidad y a sus monólogos con un público entregado que no paró de obsequiarle con regalos (camisetas y hasta una figurita con su imagen) y de corear sus canciones.. Ni siquiera Marta, una joven que cumplía años, podrá olvidar la noche de este domingo, cuando todo el Roig Arena, con Amaia al mando, le ha cantado el feliz cumpleaños (versión de parchís incluida). Ni tampoco Manu, quien le ha prestado a la cantante el Ipad que llevaba para que ella se hiciera fotos y vídeos para el recuerdo.. Y más allá de las anécdotas, del buen rollo que la artista transmitía y del cariño con el que la recibieron los valencianos y un recinto musical que calificó de «precioso», en lo musical, su inseparable piano abrió la noche, con un «corre corre caballito» que anticipaba la fiesta que se avecinaba. «¡Qué buena energía¡», llegó a decir una Amaia que, incluso, respondía «guapo, tú» cuando se le lanzaba un piropo.. La noche se llenó de temas inolvidables. «C’est la vie» y su versión de «Me pongo colorada», el popular tema de los 2000 del grupo Papá Levante sorprendieron al público. Luego llegó el arpa para interpretar «Ya está», que fue una delicia. La artista intercalaba sus reflexiones entre canción y canción. Siempre con un ojo puesto en un público que le pedía canciones -y que, aunque no estaban en la «playlist» del concierto llegó a cantar a capella-, Amaia vibró y se divirtió como nunca. Se la vio sola, bailando y comiéndose el escenario, acompañada de unos músicos excelentes. Pero en este concierto, enmarcado en su gira de grandes recintos, Amaia se rodea de un coro también extraordinario, que la acompaña hacia la mitad de la actuación y que ya no la abandona. En ese instante interpretaron «Despedida», una canción dedicada a la abuela de la artista, fallecida hace unos años, que se convirtió en una celebración de la vida.. Y, como no podía ser de otra forma. se escucharon «El relámpago», «Nuevo verano», «El encuentro» y «La canción que no quiero cantarte, su conocida colaboración con Aitana. Pero «Quedará en nuestra mente» dio paso a otro de los instantes más conmovedores del concierto: la interpretación del sentido homenaje a «Yamaguchi», el emblemático parque de Pamplona que ha visto crecer a la artista. El cierre definitivo fue con «Aralar», «Tengo un pensamiento» y «Bienvenidos al show». El Roig Arena fue una fiesta. De las buenas, de las llenas de buen rollo. Para todos los públicos y de todas las edades. Todos salieron con una sonrisa. La que tenía la propia Amaia en el penúltimo concierto de este «tour». Se despedirá en Barcelona. Pero Valencia no olvida la noche de este domingo.
Más de 11.000 personas se rinden a la destreza musical de la joven cantante, que llena de buen rollo, versiones y algún que otro monólogo el auditorio valenciano
Más de 11.000 personas se rindieron en la tarde noche de este domingo el bueno rollo y la particular fiesta musical de Amaia, la joven cantante de Pamplona que salió de «Operación Triunfo» pero que casi una década después ya es una de las voces más reconocibles del panorama musical de Valencia. Más madura pero sin perder la frescura a la que tiene acostumbrados a sus seguidores, el Roig Arena de Valencia se rindió a su música (es excelente al piano), pero también a su espontaneidad y a sus monólogos con un público entregado que no paró de obsequiarle con regalos (camisetas y hasta una figurita con su imagen) y de corear sus canciones.. Ni siquiera Marta, una joven que cumplía años, podrá olvidar la noche de este domingo, cuando todo el Roig Arena, con Amaia al mando, le ha cantado el feliz cumpleaños (versión de parchís incluida). Ni tampoco Manu, quien le ha prestado a la cantante el Ipad que llevaba para que ella se hiciera fotos y vídeos para el recuerdo.. Y más allá de las anécdotas, del buen rollo que la artista transmitía y del cariño con el que la recibieron los valencianos y un recinto musical que calificó de «precioso», en lo musical, su inseparable piano abrió la noche, con un «corre corre caballito» que anticipaba la fiesta que se avecinaba. «¡Qué buena energía¡», llegó a decir una Amaia que, incluso, respondía «guapo, tú» cuando se le lanzaba un piropo.. La noche se llenó de temas inolvidables. «C’est la vie» y su versión de «Me pongo colorada», el popular tema de los 2000 del grupo Papá Levante sorprendieron al público. Luego llegó el arpa para interpretar «Ya está», que fue una delicia. La artista intercalaba sus reflexiones entre canción y canción. Siempre con un ojo puesto en un público que le pedía canciones -y que, aunque no estaban en la «playlist» del concierto llegó a cantar a capella-, Amaia vibró y se divirtió como nunca. Se la vio sola, bailando y comiéndose el escenario, acompañada de unos músicos excelentes. Pero en este concierto, enmarcado en su gira de grandes recintos, Amaia se rodea de un coro también extraordinario, que la acompaña hacia la mitad de la actuación y que ya no la abandona. En ese instante interpretaron «Despedida», una canción dedicada a la abuela de la artista, fallecida hace unos años, que se convirtió en una celebración de la vida.. Y, como no podía ser de otra forma. se escucharon «El relámpago», «Nuevo verano», «El encuentro» y «La canción que no quiero cantarte, su conocida colaboración con Aitana. Pero «Quedará en nuestra mente» dio paso a otro de los instantes más conmovedores del concierto: la interpretación del sentido homenaje a «Yamaguchi», el emblemático parque de Pamplona que ha visto crecer a la artista. El cierre definitivo fue con «Aralar», «Tengo un pensamiento» y «Bienvenidos al show». El Roig Arena fue una fiesta. De las buenas, de las llenas de buen rollo. Para todos los públicos y de todas las edades. Todos salieron con una sonrisa. La que tenía la propia Amaia en el penúltimo concierto de este «tour». Se despedirá en Barcelona. Pero Valencia no olvida la noche de este domingo.
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