En los últimos años se ha evidenciado un cambio en los hogares, tanto en lo relativo a su composición como en lo que respecta a su estructura, el cual describe ahora el informe «Hogares en transformación en España y Portugal», impulsado por el Observatorio Social de la Fundación La Caixa en colaboración con el Centro de Estudios Demográficos.. Según este trabajo, que estudió la evolución de los hogares entre 1991 y 2022, el cambio más significativo que se ha producido en estas tres décadas de análisis es el aumento de los hogares unifamiliares en detrimento de los formados por cinco o más personas.. Si bien a principio de los años noventa las familias españolas se caracterizaban por su homogeneidad y composición numerosa, con el paso del tiempo se ha ido evolucionado hacia un modelo más reducido y diverso.. En este contexto, los hogares unipersonales, que en 1991 representaban el 13,5%, siendo así la estructura de convivencia menos habitual, han experimentado el mayor crecimiento de todos, con un aumento de 11 puntos porcentuales y un incremento relativo de aproximadamente el 81%, para ser la segunda estructura más común y representar el 24,5% del total.. En contrapartida, en los últimos años se ha registrado un destacado descenso de los hogares formados por cuatro personas, los cuales han experimentado una caída del 23%, para pasar de representar el 23,1% en 1991 al 17,8% en 2022.. Pero la gran caída se ha producido en relación a las estructuras familiares formadas por cinco personas o más, que hace unos treinta años eran el 19,7% del total y han experimentado un descenso del 73% hasta representar el 5,3% hace cuatro años.. La única distribución que se ha mantenido estable durante este periodo de tiempo ha sido la de los hogares con tres personas, con valores en ambas fechas que rondan el 20,3%, y aunque la cohabitación entre dos personas era en 1991 la estructura del 23,3% de los hogares para pasar a ser la del 32,1% en 2022, lo que refleja un incremento del 37,8%, esta era a principios de los noventa y seguía siendo en 2022 la más habitual.. Cada vez más solitarios. En definitiva, en las últimas tres décadas se ha evidenciado una reducción destacada del tamaño de los hogares, que ha pasado de una media de 3,3 a 2,4 personas por núcleo familiar, y ello es debido, principalmente, al crecimiento de los de carácter unifamiliar y, en menor medida, de los formados por dos personas.. Para Albert Esteve, director del Centro de Estudios Demográficos que ha elaborado el informe junto a los investigadores Juan Galiano y Jesús García, la reducción del tamaño de los hogares españoles se relaciona con tres tendencias.. «El principal motor del incremento de los hogares unipersonales en España es el envejecimiento de la población, que ha implicado un aumento del número de personas que viven solas, sobre todo mujeres que viven más años que sus maridos», comenta Esteve, quien apunta a la caída de la fecundidad y las separaciones o divorcios como la segunda tendencia que explicaría la reducción del tamaño de los hogares nucleares. La tercera sería la relativa a la caída en el número de hogares formados por 5 o más personas.. Por último, el informe pone de manifiesto que cada vez se viven más años en solitario. De hecho, en España las mujeres han pasado de vivir solas una media. de 4,9 años de vida en 1991 a 7,5 años en 2022, mientras que los hombres, por su parte, han pasado de vivir 2,6 años en solitario hace tres décadas a los 7,5 años de hace cuatro años.
De 1991 a 2022 las viviendas unifamiliares han crecido un 81% y las de 5 o más personas han caído un 73%
En los últimos años se ha evidenciado un cambio en los hogares, tanto en lo relativo a su composición como en lo que respecta a su estructura, el cual describe ahora el informe «Hogares en transformación en España y Portugal», impulsado por el Observatorio Social de la Fundación La Caixa en colaboración con el Centro de Estudios Demográficos.. Según este trabajo, que estudió la evolución de los hogares entre 1991 y 2022, el cambio más significativo que se ha producido en estas tres décadas de análisis es el aumento de los hogares unifamiliares en detrimento de los formados por cinco o más personas.. Si bien a principio de los años noventa las familias españolas se caracterizaban por su homogeneidad y composición numerosa, con el paso del tiempo se ha ido evolucionado hacia un modelo más reducido y diverso.. En este contexto, los hogares unipersonales, que en 1991 representaban el 13,5%, siendo así la estructura de convivencia menos habitual, han experimentado el mayor crecimiento de todos, con un aumento de 11 puntos porcentuales y un incremento relativo de aproximadamente el 81%, para ser la segunda estructura más común y representar el 24,5% del total.. En contrapartida, en los últimos años se ha registrado un destacado descenso de los hogares formados por cuatro personas, los cuales han experimentado una caída del 23%, para pasar de representar el 23,1% en 1991 al 17,8% en 2022.. Pero la gran caída se ha producido en relación a las estructuras familiares formadas por cinco personas o más, que hace unos treinta años eran el 19,7% del total y han experimentado un descenso del 73% hasta representar el 5,3% hace cuatro años.. La única distribución que se ha mantenido estable durante este periodo de tiempo ha sido la de los hogares con tres personas, con valores en ambas fechas que rondan el 20,3%, y aunque la cohabitación entre dos personas era en 1991 la estructura del 23,3% de los hogares para pasar a ser la del 32,1% en 2022, lo que refleja un incremento del 37,8%, esta era a principios de los noventa y seguía siendo en 2022 la más habitual.. Cada vez más solitarios. En definitiva, en las últimas tres décadas se ha evidenciado una reducción destacada del tamaño de los hogares, que ha pasado de una media de 3,3 a 2,4 personas por núcleo familiar, y ello es debido, principalmente, al crecimiento de los de carácter unifamiliar y, en menor medida, de los formados por dos personas.. Para Albert Esteve, director del Centro de Estudios Demográficos que ha elaborado el informe junto a los investigadores Juan Galiano y Jesús García, la reducción del tamaño de los hogares españoles se relaciona con tres tendencias.. «El principal motor del incremento de los hogares unipersonales en España es el envejecimiento de la población, que ha implicado un aumento del número de personas que viven solas, sobre todo mujeres que viven más años que sus maridos», comenta Esteve, quien apunta a la caída de la fecundidad y las separaciones o divorcios como la segunda tendencia que explicaría la reducción del tamaño de los hogares nucleares. La tercera sería la relativa a la caída en el número de hogares formados por 5 o más personas.. Por último, el informe pone de manifiesto que cada vez se viven más años en solitario. De hecho, en España las mujeres han pasado de vivir solas una media. de 4,9 años de vida en 1991 a 7,5 años en 2022, mientras que los hombres, por su parte, han pasado de vivir 2,6 años en solitario hace tres décadas a los 7,5 años de hace cuatro años.
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