El Arzobispado de Granada ha iniciado los trámites para reconvertir la Abadía del Sacromonte en un complejo hotelero. Concretamente, en un hotel de lujo que ha generado el rechazo de colectivos vecinales, plataformas ciudadanas y asociaciones patrimonialistas por esta situación. De hecho, ya ha presentado ante la Junta de Andalucía el documento ambiental estratégico para la evaluación simplificada del estudio de ordenación, que permita el cambio urbanístico para uso hotelero y, de igual modo, también lo ha registrado en el Ayuntamiento de Granada. Todo ello mediante un plan de reurbanización de la zona, que afectaría en total a unos 11.000 metros cuadrados, entre la edificación, la creación de un parking subterráneo de tres plantas y la reurbanización de paseos y miradores, con unos costes estimados en 24,4 millones de euros. Y sí, esto ha generado controversia.. La historia alrededor de este futuro establecimiento hostelero lleva ya bastante tiempo en la picota. Todo comenzó cuando salió a la luz la intención de transformar unos terrenos cercanos a la Abadía del Sacromonte en un complejo hotelero de alto nivel vinculado al turismo de lujo, tras la llegada a Granada del Arzobispo José María Gil Tamayo, quien en 2024 cuenta su idea para la Abadía del Sacromonte, uno de los monumentos eclesiásticos más emblemáticos de la ciudad. Concretamente, lo que explicó era que se proyectaba un uso combinado religioso y cultural añadiendo como novedad el uso hostelero. Y acogiéndose a que en su día, el Plan Director de la Abadía, ya incluía el uso de hospedería, pero todo ello se fue al traste cuando en el año 2000 un incendio afectó al complejo.. Si bien, desde que Gil Tamayo lo hizo público, la propuesta ha ido encontrándose con una fuerte contestación social por parte de vecinos y colectivos que consideran que el proyecto puede alterar gravemente el entorno natural, paisajístico y patrimonial de una de las zonas más simbólicas de Granada.. A lo largo de estos meses se han sucedido concentraciones, alegaciones y pronunciamientos públicos de distintas asociaciones en contra del hotel. Los colectivos críticos sostienen que el entorno del Sacromonte ya soporta una importante presión turística y alertan de que una infraestructura de estas características podría afectar tanto al paisaje como a la identidad histórica y cultural de la zona. Además, cuestionan el impacto ambiental y urbanístico del proyecto en un espacio especialmente sensible dentro de la ciudad. Si bien, desde el Arzobispado mantienen que no se trata de un hotel al uso que potencie el «turismo masivo», sino de un establecimiento de lujo, de más calidad y más relajado. Todo ello ya que la intención es utilizar parte del Colegio Nuevo para un hotel que, en función del número de habitaciones, pudiera ser de cinco estrellas.. Para ello, el Arzobispado de Granada ya ha iniciado los trámites necesarios para sacar adelante la iniciativa, tanto con la solicitud de impacto ambiental como con la tramitación del estudio de adecuación para el cambio de uso.. La actuación contempla la rehabilitación y transformación de varios edificios existentes dentro del recinto para convertirlos en un hotel de lujo. El objetivo pasa por impulsar un establecimiento turístico de alta gama aprovechando el enorme atractivo patrimonial y paisajístico del entorno. Desde el Arzobispado defienden que la intervención permitirá recuperar espacios actualmente infrautilizados y garantizar la conservación del complejo mediante nuevos usos vinculados al turismo cultural y religioso. Además, sostienen que el proyecto busca integrarse dentro del entorno respetando el valor patrimonial de la Abadía y manteniendo la esencia histórica del enclave.. Sin embargo, la oposición vecinal sigue creciendo. Diversas plataformas ciudadanas, como Ecologistas en Acción, han reiterado en los últimos meses su rechazo absoluto a la construcción del hotel y reclaman que se paralice cualquier desarrollo urbanístico en la zona. Los colectivos consideran que Granada corre el riesgo de seguir profundizando en un modelo basado en la turistificación intensiva de espacios especialmente sensibles. Y uno de los principales argumentos de los opositores es precisamente el valor simbólico y cultural que tiene el Sacromonte para Granada. La zona no solo constituye uno de los lugares más visitados por turistas, sino también un espacio profundamente ligado a la identidad histórica de la ciudad, al flamenco, a las cuevas y al paisaje que rodea la Abadía.. Además, las críticas también apuntan al impacto sobre la movilidad y el tráfico en una zona donde los accesos ya presentan dificultades importantes, especialmente en momentos de alta afluencia turística. A eso se suma el temor de muchos vecinos a que el entorno pierda parte de su identidad tradicional ante el crecimiento constante de proyectos vinculados al turismo de alto nivel. El proyecto sigue ahora pendiente de los distintos procedimientos administrativos y urbanísticos necesarios para su aprobación definitiva. Ahora mismo, el Arzobispado está pendiente de recibir el Informe Ambiental Estratégico, un trámite que puede demorarse unos cuatro meses desde que el documento ambiental salga a consulta.
El Arzobispado de Granada contempla una inversión cercana a los 24,4 millones y prevé rehabilitar varios edificios del entorno
El Arzobispado de Granada ha iniciado los trámites para reconvertir la Abadía del Sacromonte en un complejo hotelero. Concretamente, en un hotel de lujo que ha generado el rechazo de colectivos vecinales, plataformas ciudadanas y asociaciones patrimonialistas por esta situación. De hecho, ya ha presentado ante la Junta de Andalucía el documento ambiental estratégico para la evaluación simplificada del estudio de ordenación, que permita el cambio urbanístico para uso hotelero y, de igual modo, también lo ha registrado en el Ayuntamiento de Granada. Todo ello mediante un plan de reurbanización de la zona, que afectaría en total a unos 11.000 metros cuadrados, entre la edificación, la creación de un parking subterráneo de tres plantas y la reurbanización de paseos y miradores, con unos costes estimados en 24,4 millones de euros. Y sí, esto ha generado controversia.. La historia alrededor de este futuro establecimiento hostelero lleva ya bastante tiempo en la picota. Todo comenzó cuando salió a la luz la intención de transformar unos terrenos cercanos a la Abadía del Sacromonte en un complejo hotelero de alto nivel vinculado al turismo de lujo, tras la llegada a Granada del Arzobispo José María Gil Tamayo, quien en 2024 cuenta su idea para la Abadía del Sacromonte, uno de los monumentos eclesiásticos más emblemáticos de la ciudad. Concretamente, lo que explicó era que se proyectaba un uso combinado religioso y cultural añadiendo como novedad el uso hostelero. Y acogiéndose a que en su día, el Plan Director de la Abadía, ya incluía el uso de hospedería, pero todo ello se fue al traste cuando en el año 2000 un incendio afectó al complejo.. Si bien, desde que Gil Tamayo lo hizo público, la propuesta ha ido encontrándose con una fuerte contestación social por parte de vecinos y colectivos que consideran que el proyecto puede alterar gravemente el entorno natural, paisajístico y patrimonial de una de las zonas más simbólicas de Granada.. A lo largo de estos meses se han sucedido concentraciones, alegaciones y pronunciamientos públicos de distintas asociaciones en contra del hotel. Los colectivos críticos sostienen que el entorno del Sacromonte ya soporta una importante presión turística y alertan de que una infraestructura de estas características podría afectar tanto al paisaje como a la identidad histórica y cultural de la zona. Además, cuestionan el impacto ambiental y urbanístico del proyecto en un espacio especialmente sensible dentro de la ciudad. Si bien, desde el Arzobispado mantienen que no se trata de un hotel al uso que potencie el «turismo masivo», sino de un establecimiento de lujo, de más calidad y más relajado. Todo ello ya que la intención es utilizar parte del Colegio Nuevo para un hotel que, en función del número de habitaciones, pudiera ser de cinco estrellas.. Para ello, el Arzobispado de Granada ya ha iniciado los trámites necesarios para sacar adelante la iniciativa, tanto con la solicitud de impacto ambiental como con la tramitación del estudio de adecuación para el cambio de uso.. La actuación contempla la rehabilitación y transformación de varios edificios existentes dentro del recinto para convertirlos en un hotel de lujo. El objetivo pasa por impulsar un establecimiento turístico de alta gama aprovechando el enorme atractivo patrimonial y paisajístico del entorno. Desde el Arzobispado defienden que la intervención permitirá recuperar espacios actualmente infrautilizados y garantizar la conservación del complejo mediante nuevos usos vinculados al turismo cultural y religioso. Además, sostienen que el proyecto busca integrarse dentro del entorno respetando el valor patrimonial de la Abadía y manteniendo la esencia histórica del enclave.. Sin embargo, la oposición vecinal sigue creciendo. Diversas plataformas ciudadanas, como Ecologistas en Acción, han reiterado en los últimos meses su rechazo absoluto a la construcción del hotel y reclaman que se paralice cualquier desarrollo urbanístico en la zona. Los colectivos consideran que Granada corre el riesgo de seguir profundizando en un modelo basado en la turistificación intensiva de espacios especialmente sensibles. Y uno de los principales argumentos de los opositores es precisamente el valor simbólico y cultural que tiene el Sacromonte para Granada. La zona no solo constituye uno de los lugares más visitados por turistas, sino también un espacio profundamente ligado a la identidad histórica de la ciudad, al flamenco, a las cuevas y al paisaje que rodea la Abadía.. Además, las críticas también apuntan al impacto sobre la movilidad y el tráfico en una zona donde los accesos ya presentan dificultades importantes, especialmente en momentos de alta afluencia turística. A eso se suma el temor de muchos vecinos a que el entorno pierda parte de su identidad tradicional ante el crecimiento constante de proyectos vinculados al turismo de alto nivel. El proyecto sigue ahora pendiente de los distintos procedimientos administrativos y urbanísticos necesarios para su aprobación definitiva. Ahora mismo, el Arzobispado está pendiente de recibir el Informe Ambiental Estratégico, un trámite que puede demorarse unos cuatro meses desde que el documento ambiental salga a consulta.
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