El traqueteo del tren vuelve a sonar igual. Las vías siguen ahí. Los operarios trabajan junto al punto del siniestro y los convoyes han recuperado la normalidad ferroviaria en la zona de Adamuz pero para las víctimas del accidente nada ha vuelto a ser normal. «Hacer de tripas corazón», señala.. Una de las personas afectadas por el siniestro ha relatado en un vídeo, al que ha accedido este diario, la angustia que todavía siente cada vez que tiene que volver a subirse a un tren. La víctima describe una escena cotidiana convertida ahora en una experiencia traumática: necesita agarrar la mano de su acompañante para soportar el trayecto mientras el convoy atraviesa nuevamente el lugar del accidente. «El miedo es tan expansivo que no puedo soltar la mano de la persona que me acompaña». La sensación se acrecienta al pasado por Adamuz, afectada por el impacto psicológico del siniestro.. La reapertura de la línea y la sensación de rutina administrativa alrededor del punto del accidente aumentan además la desazón de muchos afectados.»¿Quién me garantiza que no volverá a suceder?». En las imágenes puede verse cómo continúan las obras y trabajos en la zona mientras los trenes vuelven a circular con aparente normalidad. Esa escena es precisamente una de las cuestiones que más indignación provoca en la víctima, que lamenta la sensación de que “aquí no hubiera pasado nada”.. El vídeo refleja el otro lado de los accidentes ferroviarios: el de las secuelas invisibles que permanecen mucho después de retirarse los restos del siniestro y reanudarse el servicio. El miedo a viajar, la ansiedad durante los trayectos o el recuerdo constante del accidente forman parte ahora de la vida cotidiana de algunos afectados.. La escena ha generado numerosas reacciones de apoyo, donde usuarios muestran comprensión ante el miedo de las víctimas y reclaman que no se minimice el impacto emocional que deja un accidente de estas características.. Mientras tanto, la circulación ferroviaria continúa ya prácticamente en el entorno del accidente de Adamuz, aunque para quienes estuvieron allí aquel día el trayecto difícilmente volverá a ser un simple viaje en tren.
Una víctima realiza un vídeo relatando «el miedo tan expansivo» que sufre y la falta de respuestas: «¿Quién me garantiza que no vuelva a suceder?»
El traqueteo del tren vuelve a sonar igual. Las vías siguen ahí. Los operarios trabajan junto al punto del siniestro y los convoyes han recuperado la normalidad ferroviaria en la zona de Adamuz pero para las víctimas del accidente nada ha vuelto a ser normal. «Hacer de tripas corazón», señala.. Una de las personas afectadas por el siniestro ha relatado en un vídeo, al que ha accedido este diario, la angustia que todavía siente cada vez que tiene que volver a subirse a un tren. La víctima describe una escena cotidiana convertida ahora en una experiencia traumática: necesita agarrar la mano de su acompañante para soportar el trayecto mientras el convoy atraviesa nuevamente el lugar del accidente. «El miedo es tan expansivo que no puedo soltar la mano de la persona que me acompaña». La sensación se acrecienta al pasado por Adamuz, afectada por el impacto psicológico del siniestro.. La reapertura de la línea y la sensación de rutina administrativa alrededor del punto del accidente aumentan además la desazón de muchos afectados.»¿Quién me garantiza que no volverá a suceder?». En las imágenes puede verse cómo continúan las obras y trabajos en la zona mientras los trenes vuelven a circular con aparente normalidad. Esa escena es precisamente una de las cuestiones que más indignación provoca en la víctima, que lamenta la sensación de que “aquí no hubiera pasado nada”.. El vídeo refleja el otro lado de los accidentes ferroviarios: el de las secuelas invisibles que permanecen mucho después de retirarse los restos del siniestro y reanudarse el servicio. El miedo a viajar, la ansiedad durante los trayectos o el recuerdo constante del accidente forman parte ahora de la vida cotidiana de algunos afectados.. La escena ha generado numerosas reacciones de apoyo, donde usuarios muestran comprensión ante el miedo de las víctimas y reclaman que no se minimice el impacto emocional que deja un accidente de estas características.. Mientras tanto, la circulación ferroviaria continúa ya prácticamente en el entorno del accidente de Adamuz, aunque para quienes estuvieron allí aquel día el trayecto difícilmente volverá a ser un simple viaje en tren.
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