Kiko Rivera y su novia, Lola García, se han convertido en los protagonistas de un reciente suceso ocurrido en la finca de Cantora, hasta ahora propiedad de su madre, Isabel Pantoja, y que está a punto de venderse. Almudena Mateos, guardesa de Cantora, ha revelado en el programa ¡De viernes! este desagradable episodio, acompañado de imágenes, en las que ha mostrado cómo el hijo de la tonadillera y su actual pareja han asaltado el recinto tras forzar la puerta principal.. Según ha contado la guardesa, el pasado 17 de abril regresaba a la finca después de comprar unos candados cuando se encontró que la entrada había sido forzada. Al bajar del coche, ve a Kiko Rivera y a su novia, con quienes tiene un encontronazo. «Fue un trato muy desagradable», ha recordado Mateos al asegurar que Lola García estaba «todo el tiempo intentando buscar una discusión. Es una provocadora».. «Se ponen agresivos conmigo cuando les digo que han entrado a la fuerza», ha añadido la guardesa de Cantora. Después de recriminarle a Kiko Rivera que haya entrado de esas formas en Cantora, el DJ decide llamar a su madre para aclarar el asunto, «pero no le coge el teléfono. Lo coge Agustín y me dicen que yo no soy nadie para llamar a la Guardia Civil».. Almudena Mateos lleva un año y medio trabajando en Cantora, donde vive con su hija menor de edad. Tal y como ha revelado, se encuentra en una situación precaria, ya que lleva nueve meses sin cobrar, y con continuos cortes de luz y agua en la finca, que no podía abandonar.. En las imágenes mostradas por el programa, que aparecen completamente borrosas, se escucha a Kiko Rivera discutir con la guardesa: «Tú puedes estar trabajando aquí, pero es que yo estoy entrando en mi casa», le responde.. «Aquí las únicas personas que pueden entrar, Kiko, son tu madre, tu tío y tú, son las indicaciones que a mí me dan», comenta Almudena Mateos al reprochar las formas de haber entrado por la fuerza en el lugar.. «Yo vengo aquí porque a mí me han mandado venir para acá a sacar las cosas, y yo no tengo tu teléfono», se ha justificado Kiko Rivera ante la guardesa, que ha tratado de explicar lo nerviosa que estaba tras encontrarse la puerta de la finca abierta al venir de hacer la compra. La discusión escaló hasta tal punto en que la guardesa amagó con llamar a la policía «porque yo no me siento segura ni con vosotros». Fue entonces cuando Kiko Rivera acordó llamar a su madre para aclarar el asunto.. En el plató del programa, Mateos ha explicado sus sensaciones al llegar al lugar: «Yo entro tensa, porque yo encuentro un candado roto en la cancela principal y hasta la casa hay casi un kilómetro. Yo acabo de encontrar una cerradura forzada y no sé quién hay arriba. Al principio veo a varios hombres que no conozco. En el momento en que identifico a Kiko, eso me tranquiliza. Pero las formas de responder de Kiko… Llega un momento en que Kiko se me queda a dos centímetros de mi cara».. Para Mateos, la entrada por la fuerza en Cantora ha sido el colmo de la situación que lleva meses viviendo allí. «Si nadie ha cogido un teléfono en siete meses para preguntarme cómo estoy, si tengo un plato de comida en la mesa, si me van a pagar o no, que entraran forzándolo todo ya era lo de menos. Nadie ha avisado. Y a Kiko no le avisaron de que estaba yo, pero si él no hubiera perdido las formas, esto no estaría pasando», concluye.
«Se ponen agresivos conmigo cuando les digo que han entrado a la fuerza», ha recordado la guardesa de la finca en ‘¡De viernes!’.
20MINUTOS.ES – Televisión
Kiko Rivera y su novia, Lola García, se han convertido en los protagonistas de un reciente suceso ocurrido en la finca de Cantora, hasta ahora propiedad de su madre, Isabel Pantoja, y que está a punto de venderse. Almudena Mateos, guardesa de Cantora, ha revelado en el programa ¡De viernes! este desagradable episodio, acompañado de imágenes, en las que ha mostrado cómo el hijo de la tonadillera y su actual pareja han asaltado el recinto tras forzar la puerta principal.. Según ha contado la guardesa, el pasado 17 de abril regresaba a la finca después de comprar unos candados cuando se encontró que la entrada había sido forzada. Al bajar del coche, ve a Kiko Rivera y a su novia, con quienes tiene un encontronazo. «Fue un trato muy desagradable», ha recordado Mateos al asegurar que Lola García estaba «todo el tiempo intentando buscar una discusión. Es una provocadora».. «Se ponen agresivos conmigo cuando les digo que han entrado a la fuerza», ha añadido la guardesa de Cantora. Después de recriminarle a Kiko Rivera que haya entrado de esas formas en Cantora, el DJ decide llamar a su madre para aclarar el asunto, «pero no le coge el teléfono. Lo coge Agustín y me dicen que yo no soy nadie para llamar a la Guardia Civil».. Almudena Mateos lleva un año y medio trabajando en Cantora, donde vive con su hija menor de edad. Tal y como ha revelado, se encuentra en una situación precaria, ya que lleva nueve meses sin cobrar, y con continuos cortes de luz y agua en la finca, que no podía abandonar.. En las imágenes mostradas por el programa, que aparecen completamente borrosas, se escucha a Kiko Rivera discutir con la guardesa: «Tú puedes estar trabajando aquí, pero es que yo estoy entrando en mi casa», le responde.. «Aquí las únicas personas que pueden entrar, Kiko, son tu madre, tu tío y tú, son las indicaciones que a mí me dan», comenta Almudena Mateos al reprochar las formas de haber entrado por la fuerza en el lugar.. «Yo vengo aquí porque a mí me han mandado venir para acá a sacar las cosas, y yo no tengo tu teléfono», se ha justificado Kiko Rivera ante la guardesa, que ha tratado de explicar lo nerviosa que estaba tras encontrarse la puerta de la finca abierta al venir de hacer la compra. La discusión escaló hasta tal punto en que la guardesa amagó con llamar a la policía «porque yo no me siento segura ni con vosotros». Fue entonces cuando Kiko Rivera acordó llamar a su madre para aclarar el asunto.. En el plató del programa, Mateos ha explicado sus sensaciones al llegar al lugar: «Yo entro tensa, porque yo encuentro un candado roto en la cancela principal y hasta la casa hay casi un kilómetro. Yo acabo de encontrar una cerradura forzada y no sé quién hay arriba. Al principio veo a varios hombres que no conozco. En el momento en que identifico a Kiko, eso me tranquiliza. Pero las formas de responder de Kiko… Llega un momento en que Kiko se me queda a dos centímetros de mi cara».. Para Mateos, la entrada por la fuerza en Cantora ha sido el colmo de la situación que lleva meses viviendo allí. «Si nadie ha cogido un teléfono en siete meses para preguntarme cómo estoy, si tengo un plato de comida en la mesa, si me van a pagar o no, que entraran forzándolo todo ya era lo de menos. Nadie ha avisado. Y a Kiko no le avisaron de que estaba yo, pero si él no hubiera perdido las formas, esto no estaría pasando», concluye.
