El fuerte crecimiento de la población en los últimos años y el éxito de España como destino turístico han permitido a la economía española mantener un crecimiento notablemente superior al de los países de su entorno en años difíciles. Ese flujo ha sostenido el consumo, ha ampliado la fuerza laboral y ha hecho posible que el empleo alcance un récord de 22 millones de ocupados. Pero esa misma presión demográfica, que bordea los 50 millones de residentes y los 100 millones de turistas, ha tensionado el mercado de la vivienda, los servicios públicos y las infraestructuras, porque su desarrollo no ha ido acompasado a la nueva realidad española. No se han reforzado los cimientos del país y en algunos puntos amenaza colapso bajo el peso de la demografía.. Seguir leyendo
España tiene que elevar el nivel de inversión pública para evitar que las infraestructuras colapsen por el rápido aumento de la población
editorial. Es responsabilidad del director, y expresa la opinión del diario sobre asuntos de actualidad nacional o internacional. España tiene que elevar el nivel de inversión pública para evitar que las infraestructuras colapsen por el rápido aumento de la población. Estación de metro de Plaza Cataluña, Barcelona.GIANLUCA BATTISTA. El fuerte crecimiento de la población en los últimos años y el éxito de España como destino turístico han permitido a la economía española mantener un crecimiento notablemente superior al de los países de su entorno en años difíciles. Ese flujo ha sostenido el consumo, ha ampliado la fuerza laboral y ha hecho posible que el empleo alcance un récord de 22 millones de ocupados. Pero esa misma presión demográfica, que bordea los 50 millones de residentes y los 100 millones de turistas, ha tensionado el mercado de la vivienda, los servicios públicos y las infraestructuras, porque su desarrollo no ha ido acompasado a la nueva realidad española. No se han reforzado los cimientos del país y en algunos puntos amenaza colapso bajo el peso de la demografía.. La falta de inversión se ha convertido el talón de Aquiles de la economía española. Desde la crisis de 2010, la inversión pública se ha mantenido en niveles anémicos y se ha situado muy por debajo del crecimiento del PIB, del gasto corriente y del gasto destinado a pensiones. La inversión hoy supone de media el 21% del crecimiento del PIB, frente al 35% del anterior ciclo expansivo. Ni siquiera la llegada de los fondos Next Generation —de los que España ha sido uno de los países más beneficiados— ha permitido llegar a la media europea: en 2025 alcanzó el 2,9% del PIB frente al 3,8% de media de nuestro entorno. Ese desfase ha provocado una erosión de las infraestructuras existentes que resulta evidente en el día a día de muchos ciudadanos: para los usuarios de Cercanías, para quienes sufren restricciones en el consumo de agua cuando llega la temporada alta turística, para los desarrollos de viviendas paralizados por falta de enganche a la red eléctrica, o para quienes se desplazan con asiduidad por carretera. A los ciudadanos no se lo tiene que contar nadie, lo ven. El capital nacional en infraestructuras se está agotando.. Este no es únicamente un problema de la economía a la que aspira España. Es una cuestión de proteger el contrato social y, con ello, eliminar el combustible emocional del que se nutren los populismos. Cuando los servicios públicos se tensionan hasta el límite el malestar ciudadano no siempre es capaz de percibir la falta de recursos y la responsabilidad de cada Administración en su deterioro, y puede buscar culpables de su desprotección entre los últimos en llegar. El discurso de ultraderecha explota esta debilidad que alimenta el voto de protesta.. Revertir años de déficit inversor no se arregla de la noche a la mañana, menos aún en un contexto de ausencia reiterada de Presupuestos Generales del Estado, para los que no hay ni fecha comprometida. Pero resulta urgente abordar este reto y planificar las necesidades de la economía y de la sociedad a medio plazo. Eso pasa por menos fotos de inauguraciones y más recursos para el mantenimiento y actualización de las infraestructuras que ya hay en pie; por planes más allá del ciclo electoral; por la cooperación entre administraciones y partidos; y por un esfuerzo colectivo para sentar las bases de un crecimiento sostenible, equitativo y capaz de resistir los vaivenes políticos sin perder de vista el interés general. Todo en un contexto de descarbonización y digitalización de la economía que demanda infraestructuras robustas y suministros seguros para culminar la transformación con éxito.. En ocasiones, para abordar retos de esta magnitud se abusa de la expresión “pactos de Estado” cuando, quizás, se trate solo de hacer política de largo plazo y de tener voluntad de acuerdo.. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Más información. Archivado En. Opinión. España. Política. Gobierno. Población. Ciudades sostenibles. Infraestructuras del transporte. Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí
Opinión en EL PAÍS
