Cuando Belén Junco teclea las letras de su ordenador casi siempre teniendo próxima a su perra Jara, que podría ser incluso un trasunto femenino de Milú, lo hace desde el corazón. No solo para inculcar a sus «hijas de papel», como denomina a sus novelas, un cóctel de emociones, sino porque, antes de adentrarse en los derroteros narrativos, le dedicó buena parte de su vida a la llamada prensa rosa. Así, con 17 años entró a trabajar en la revista «¡Hola!». Su tío, Antonio Sánchez Gómez, fue el fundador de la publicación, y la joven consiguió con el paso del tiempo convertirse en directora adjunta de la misma. Después de toda una carrera profesional dedicada a la revista y presenciar, entre otras cosas, los cambios en el gremio con la llegada de las redes sociales y su inmediatez, decidió pasarse a la ficción. E inició su andadura literaria con «La reina de Nairobi», a la que le siguió «Las tres vidas de la duquesa de Grosvencer» y la última, de momento, «La digna heredera» que nos ocupa. Y de esta pasión por la escritura asevera que «no me jubilaré nunca». «Después de toda una vida informando sobre la realidad quería meterme en la ficción», confiesa la periodista. De hecho, muchos profesionales de la comunicación, como ella, en algún momento de su trayectoria han decidido sacar el alter ego escritor que esconden.. Sin embargo, Belén Junco decidió esperar a dejar su trabajo en «¡Hola!» para dedicarse plenamente a la literatura. Pero no le causa frustración no haber comenzado antes, ya que «yo soy periodista sobre todas las cosas». Ahora, que es espectadora de la profesión, confirma que la ve con más «serenidad» y «cercanía». También felicita a sus compañeros de la publicación por la cobertura del Caso Epstein, una de las temáticas más delicadas en el corazón actual: «Estos sucesos tan terribles solo pueden trasladarse por lo que dictamina un juez o lo que dicen sus protagonistas, no hay que alimentar juicios de valor hasta que haya una sentencia».. «Cuando empecé en ‘‘¡Hola!’’ únicamente había una mujer en toda la plantilla, mi tía». Belén Junco. Como buena informadora, sus relatos siempre tienen un potente carácter descriptivo (acabará siendo verdad eso de que la profesión nunca deja de correr por las venas), deteniéndose en la creación de una amplia biografía de sus personajes. «La digna heredera» narra, de este modo, la vida de Graciela, una joven jerezana que ha legado una bodega en su tierra natal. Un matrimonio infeliz, un dramático accidente y un secreto familiar inesperado fragmentarán su propia existencia. Su razón de ser salta por los aires y ya nada volverá a ser lo que era.. Ciertas semejanzas. La autora aclara que toda la historia ha salido de su cabeza y que ni mucho menos se basa en la vida de ninguna de las muchas celebridades con las que se topó y ha conocido durante su productivo camino: «Conozco bien a la mujer, no solo por ser yo una, sino también porque he tratado y trabajado con muchas. De hecho, casi siempre mis equipos de trabajo eran femeninos», certifica.. Aunque el personaje de Graciela presenta cierta semejanzas con la Belén Junco de carne y hueso (ambas se mueven en un universo hegemónicamente masculino), reconoce que ve una impronta más autobiográfica en otros aspectos de la historia, como la pasión por Andalucía, el vino fino o las bulerías. Y también comparten una determinación por romper con los esquemas sociales y de género: «Cuando empecé en ‘‘¡Hola!’’ únicamente había una mujer en toda la plantilla, mi tía. A pesar de que he sido tratada fenomenal, hay que trabajarlo mucho y notas que debes tener más osadía para hacerte respetar», narra Junco, mostrando su alegría por que los tiempos hayan cambiado, aunque también constata que todavía hay muchas cosas por conseguir.. «Casi siempre mis equipos de trabajo eran femeninos». Belén Junco. Su reivindicación, como lleva cimentando décadas, viene en forma de páginas. Y siempre sobre los dramas y comedias de personas que ya existan en el plano real o únicamente en el de la ficción. Y nos comenta, asimismo, que ya se encuentra en el proceso de escribir un nuevo libro, aunque por el momento no quiere desvelar nada sobre el mismo. De lo que no hay duda es que Belén Junco seguirá presentando tramas protagonizadas por mujeres de una pieza, valientes. Y, muy probablemente, nos seguirá transportando a escenarios de ensueño porque, aunque ame el turismo, prefiere «viajar con mi mente». De ahí que sus libros hasta ahora transcurran en decorados tan distintos como los de Europa, África y EE UU.
La durante varios años directora adjunta de «¡Hola!» presenta «La digna heredera», una obra sobre traiciones y secretos familiares
Cuando Belén Junco teclea las letras de su ordenador casi siempre teniendo próxima a su perra Jara, que podría ser incluso un trasunto femenino de Milú, lo hace desde el corazón. No solo para inculcar a sus «hijas de papel», como denomina a sus novelas, un cóctel de emociones, sino porque, antes de adentrarse en los derroteros narrativos, le dedicó buena parte de su vida a la llamada prensa rosa. Así, con 17 años entró a trabajar en la revista «¡Hola!». Su tío, Antonio Sánchez Gómez, fue el fundador de la publicación, y la joven consiguió con el paso del tiempo convertirse en directora adjunta de la misma. Después de toda una carrera profesional dedicada a la revista y presenciar, entre otras cosas, los cambios en el gremio con la llegada de las redes sociales y su inmediatez, decidió pasarse a la ficción. E inició su andadura literaria con «La reina de Nairobi», a la que le siguió «Las tres vidas de la duquesa de Grosvencer» y la última, de momento, «La digna heredera» que nos ocupa. Y de esta pasión por la escritura asevera que «no me jubilaré nunca». «Después de toda una vida informando sobre la realidad quería meterme en la ficción», confiesa la periodista. De hecho, muchos profesionales de la comunicación, como ella, en algún momento de su trayectoria han decidido sacar el alter ego escritor que esconden.. Sin embargo, Belén Junco decidió esperar a dejar su trabajo en «¡Hola!» para dedicarse plenamente a la literatura. Pero no le causa frustración no haber comenzado antes, ya que «yo soy periodista sobre todas las cosas». Ahora, que es espectadora de la profesión, confirma que la ve con más «serenidad» y «cercanía». También felicita a sus compañeros de la publicación por la cobertura del Caso Epstein, una de las temáticas más delicadas en el corazón actual: «Estos sucesos tan terribles solo pueden trasladarse por lo que dictamina un juez o lo que dicen sus protagonistas, no hay que alimentar juicios de valor hasta que haya una sentencia».. «Cuando empecé en ‘‘¡Hola!’’ únicamente había una mujer en toda la plantilla, mi tía». Como buena informadora, sus relatos siempre tienen un potente carácter descriptivo (acabará siendo verdad eso de que la profesión nunca deja de correr por las venas), deteniéndose en la creación de una amplia biografía de sus personajes. «La digna heredera» narra, de este modo, la vida de Graciela, una joven jerezana que ha legado una bodega en su tierra natal. Un matrimonio infeliz, un dramático accidente y un secreto familiar inesperado fragmentarán su propia existencia. Su razón de ser salta por los aires y ya nada volverá a ser lo que era.. La autora aclara que toda la historia ha salido de su cabeza y que ni mucho menos se basa en la vida de ninguna de las muchas celebridades con las que se topó y ha conocido durante su productivo camino: «Conozco bien a la mujer, no solo por ser yo una, sino también porque he tratado y trabajado con muchas. De hecho, casi siempre mis equipos de trabajo eran femeninos», certifica.. Aunque el personaje de Graciela presenta cierta semejanzas con la Belén Junco de carne y hueso (ambas se mueven en un universo hegemónicamente masculino), reconoce que ve una impronta más autobiográfica en otros aspectos de la historia, como la pasión por Andalucía, el vino fino o las bulerías. Y también comparten una determinación por romper con los esquemas sociales y de género: «Cuando empecé en ‘‘¡Hola!’’ únicamente había una mujer en toda la plantilla, mi tía. A pesar de que he sido tratada fenomenal, hay que trabajarlo mucho y notas que debes tener más osadía para hacerte respetar», narra Junco, mostrando su alegría por que los tiempos hayan cambiado, aunque también constata que todavía hay muchas cosas por conseguir.. «Casi siempre mis equipos de trabajo eran femeninos». Su reivindicación, como lleva cimentando décadas, viene en forma de páginas. Y siempre sobre los dramas y comedias de personas que ya existan en el plano real o únicamente en el de la ficción. Y nos comenta, asimismo, que ya se encuentra en el proceso de escribir un nuevo libro, aunque por el momento no quiere desvelar nada sobre el mismo. De lo que no hay duda es que Belén Junco seguirá presentando tramas protagonizadas por mujeres de una pieza, valientes. Y, muy probablemente, nos seguirá transportando a escenarios de ensueño porque, aunque ame el turismo, prefiere «viajar con mi mente». De ahí que sus libros hasta ahora transcurran en decorados tan distintos como los de Europa, África y EE UU.
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