Pasan los años y la vida sigue igual en el centro comercial «Equinoccio» de Zaratán. Una localidad a escasos cinco kilómetros de Valladolid. Un paseo por sus instalaciones vacías dejan bien a las claras lo que fue en su día y donde por una parte, la irrupción de Ikea y unas batallas «políticas» de entonces enterraron el que fue el gran centro comercial en Valladolid. Hoy continúa abierto y se van a cumplir tres años desde que cerrara la penúltima tienda, Visionlab, justo a la entrada. Pero desde entonces, solo sigue al pie del cañón una bolera recreativa. La razón, tiene contrato en vigor hasta el año 2029 y no ha llegado a acuerdo alguno con los dueños del centro comercial para el cierre de negocio.. Así que estamos ante un centro fantasma, que solo tiene algo de acción por las tardes y los fines de semana gracias a esta bolera, con zonas recreativas, que sigue atrayendo aún a una fiel clientela. Fuera del centro, la imagen del aparcamiento vacío y de otros tres grandes almacenes, aquí estuvo Leroy Merlin, MediaMarkt o Sprinter, con las puertas cerradas, deja bien a las claras de los estragos que vive el comercio y la mala planificación comercial. La llegada de Ikea en el año 2011, significó el remate final a un centro que en su día congregó a miles y miles de vallisoletanos, por la gran variedad de ocio con lo que contaba, que iba desde tiendas comerciales, hostelería, bares e incluso unos cines modernos para aquella época.. Este complejo abría sus puertas en 2002, hace ahora 24 años. Tiendas des de altura como Levis, Desigual, Cortefiel, agencias de viaje, restaurantes como Ginos, MacDonalds, restaurantes chinos, Kepabs, los cines Cinesa. Y fuera se instalaba Leroy Merlín, Sprinter, PC City y llegaría incluso Media Markt. Y también una amplia zona de copas… Que fue el principio del fin, ya que los fines de semana se colocaban numerosos controles de alcoholemia en las inmediaciones de Valladolid que hizo inviables estos negocios ya que los jóvenes y no jóvenes desistieron de este lugar.. Los primeros en caer los bares de copas, pero el complejo comercial fue funcionando hasta el desembarco de Ikea a otra localidad del extrarradio vallisoletano, Arroyo de la Encomienda, y eso si que fue una dura estocada. Varios comercios cambiaron de lugar y el centro comercialse fue quedando huérfano de actividades, aunque también supuso la oportunidad para otras tantas como un circuito de karting, que estuvo operativo varios años.. La pandemia significó la estocada final, con el cierre posterior en enero de 2021 de los cines Cinesa. A partir de ese año solo quedaba operativo la tienda óptica Visionlab (que echaría el telón a finales de 2022), cuatro academias de bailes, un minigolf así como la Escuela de Pádel además del Karting, que irían cerrando a lo largo de 2023, dejando solo a la Bolera, que continúa, contra viento y marea, haciendo que el centro comercial no pueda cerrar sus puertas definitivamente.. Hoy pasear por sus pasillos, donde ya se vislumbran goteras, es rememorar viejos tiempos, mientras sus dueños y el Ayuntamiento de Zaratán buscan soluciones para dar una segunda oportunidad a un megacentro que se resiste a morir.
Es el único local abierto y con contrato en vigor hasta el año 2029 del que en su día fue la gran atracción de Valladolid
Pasan los años y la vida sigue igual en el centro comercial «Equinoccio» de Zaratán. Una localidad a escasos cinco kilómetros de Valladolid. Un paseo por sus instalaciones vacías dejan bien a las claras lo que fue en su día y donde por una parte, la irrupción de Ikea y unas batallas «políticas» de entonces enterraron el que fue el gran centro comercial en Valladolid. Hoy continúa abierto y se van a cumplir tres años desde que cerrara la penúltima tienda, Visionlab, justo a la entrada. Pero desde entonces, solo sigue al pie del cañón una bolera recreativa. La razón, tiene contrato en vigor hasta el año 2029 y no ha llegado a acuerdo alguno con los dueños del centro comercial para el cierre de negocio.. Así que estamos ante un centro fantasma, que solo tiene algo de acción por las tardes y los fines de semana gracias a esta bolera, con zonas recreativas, que sigue atrayendo aún a una fiel clientela. Fuera del centro, la imagen del aparcamiento vacío y de otros tres grandes almacenes, aquí estuvo Leroy Merlin, MediaMarkt o Sprinter, con las puertas cerradas, deja bien a las claras de los estragos que vive el comercio y la mala planificación comercial. La llegada de Ikea en el año 2011, significó el remate final a un centro que en su día congregó a miles y miles de vallisoletanos, por la gran variedad de ocio con lo que contaba, que iba desde tiendas comerciales, hostelería, bares e incluso unos cines modernos para aquella época.. Este complejo abría sus puertas en 2002, hace ahora 24 años. Tiendas des de altura como Levis, Desigual, Cortefiel, agencias de viaje, restaurantes como Ginos, MacDonalds, restaurantes chinos, Kepabs, los cines Cinesa. Y fuera se instalaba Leroy Merlín, Sprinter, PC City y llegaría incluso Media Markt. Y también una amplia zona de copas… Que fue el principio del fin, ya que los fines de semana se colocaban numerosos controles de alcoholemia en las inmediaciones de Valladolid que hizo inviables estos negocios ya que los jóvenes y no jóvenes desistieron de este lugar.. Los primeros en caer los bares de copas, pero el complejo comercial fue funcionando hasta el desembarco de Ikea a otra localidad del extrarradio vallisoletano, Arroyo de la Encomienda, y eso si que fue una dura estocada. Varios comercios cambiaron de lugar y el centro comercialse fue quedando huérfano de actividades, aunque también supuso la oportunidad para otras tantas como un circuito de karting, que estuvo operativo varios años.. La pandemia significó la estocada final, con el cierre posterior en enero de 2021 de los cines Cinesa. A partir de ese año solo quedaba operativo la tienda óptica Visionlab (que echaría el telón a finales de 2022), cuatro academias de bailes, un minigolf así como la Escuela de Pádel además del Karting, que irían cerrando a lo largo de 2023, dejando solo a la Bolera, que continúa, contra viento y marea, haciendo que el centro comercial no pueda cerrar sus puertas definitivamente.. Hoy pasear por sus pasillos, donde ya se vislumbran goteras, es rememorar viejos tiempos, mientras sus dueños y el Ayuntamiento de Zaratán buscan soluciones para dar una segunda oportunidad a un megacentro que se resiste a morir.
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