Si Álvaro Arbeloa, entrenador del Real Madrid, viese una conferencia de Hansi Flick, entrenador del Barcelona, se moriría de envidia. Mientras el entrenador blanco tiene que lidiar con cómo explicar una pelea en su vestuario, el azulgrana piensa en cerrar ya la temporada. Son dos mundos distintos. No quiso hablar Flick del Real Madrid, pero dio una receta: el ego no es bueno.. La figura de Arbeloa se debate entre la gestión de la crisis interna que parece sacudir el seno blanco y la preparación de un Clásico que, en otras circunstancias, sería el epicentro de la atención futbolística. Su homólogo en la otra orilla, sin embargo, navega en aguas mucho más tranquilas. Flick, ajeno a las polémicas extradeportivas que rodean a su rival, se centra en consolidar el proyecto que le ha llevado a la puerta de otro título. El foco está puesto en el presente, en la consecución de un objetivo que él mismo define como «muy grande».. «Preocuparnos por el Barcelona». El técnico alemán se desmarca de cualquier especulación sobre la supuesta debilidad del conjunto madrileño. Para él, la clave reside en la fortaleza interna y en la concentración del propio equipo. «Lo que tenemos que hacer es preocuparnos por nosotros», sentenció Flick ante las preguntas que intentaban vincular su preparación a la situación del Real Madrid. «Estamos en esta situación porque hemos jugado una temporada fantástica como equipo y eso es lo que yo quiero ver, un equipo. Esto va sobre nosotros. Está claro lo que tenemos que hacer y lo tenemos que demostrar.». La idea de que el Clásico podría ser más favorable para el Barcelona debido a las turbulencias en el Madrid es rápidamente desestimada por Flick. Su discurso se mantiene firme, enfocado en el mérito deportivo y en la exigencia que implica cada partido. «Nuestro objetivo está claro. Queremos ganar», afirmó con rotundidad. «Jugamos en casa, tenemos un buen equipo y la afición estará con nosotros. Pero para el Madrid también es un Clásico. Es importante para todos. Lo que queremos es ganar.». «Mbappé es uno de los mejores del mundo». Incluso la hipotética ausencia o la discutida presencia de un jugador de la talla de Kylian Mbappé en el Real Madrid no altera la perspectiva de Flick. El respeto por el talento individual es innegable, pero no eclipsa la filosofía de equipo que él pregona. «Es uno de los mejores jugadores del mundo, por favor», reconoció el alemán. «Tiene una calidad increíble dentro del campo. En cada situación es peligroso. Delante del gol, es el mejor del mundo. Y es peligroso fuera del área, dentro del área…».. Para Flick, este encuentro ante el Real Madrid adquiere una dimensión especial siempre. «Me centro en preparar el partido. Ya sé que es un partido especial, claro», admitió el entrenador. «Lo es para los jugadores, la afición, nuestro staff. Queremos ganar nuestro segundo título consecutivo. Es algo que no es normal en España con el nivel que tiene LaLiga.» El deseo de alzar un nuevo título, de consolidar una racha de éxitos, es el motor que impulsa al equipo y a su técnico, subrayando la dificultad de la gesta en un campeonato tan competitivo.. La gestión de un vestuario es, sin duda, una de las facetas más complejas de la labor de un entrenador, y Flick tiene una visión muy clara al respecto. Frente a las noticias sobre fricciones en el Real Madrid, el alemán defendió la importancia de la cohesión y la comunicación. «Lo más importante en un vestuario y un club es ir en la misma dirección. Y eso es lo que más aprecio en el Barça», declaró. «Estas cosas pasan en la vida. Si pasara eso alguna vez aquí, ya pensaré en ello. Tienes que comunicar los problemas y gestionarlos…». El técnico alemán reconoció que la noticia de los conflictos en el vestuario del Real Madrid le pudo sorprender, pero insiste en que su prioridad absoluta es su propio club. «Pasa en todo el mundo. Puede que me sorprendiera un poco, pero tengo que preocuparme de mi club, y de mi equipo. Es lo que le puedo decir», sentenció, mostrando una profesionalidad que relega las distracciones externas. La preparación del partido y el bienestar de su plantilla son sus únicas preocupaciones.. La euforia, esa sensación peligrosa que puede nublar el juicio y relajar la concentración, es otro de los aspectos que Flick se esfuerza por controlar. No quiere que el equipo caiga en la complacencia ni en la prepotencia ante la idea de una victoria fácil. «No tenemos que hacer cosas diferentes a las que hacemos normalmente», advirtió. «Hemos jugado una gran temporada y en las dos o tres últimas semanas hemos estado muy bien, con confianza. Tenemos que dar lo mejor como equipo y estar preparados para hacer un buen partido.». El ambiente del vestuario. Flick describe el ambiente en el vestuario como «una relación excelente». La conexión forjada en La Masia, donde muchos jugadores han compartido años de formación, es un pilar fundamental. «Ser parte de este grupo para mí es importante, seguir viendo crecer jugadores», explicó. «No quiero decir que no habrá problemas en el vestuario porque son cosas que pasan. Pero ahora mismo tenemos una gran comunicación y eso es muy importante.». Finalmente, el entrenador alemán reiteró su máxima: «El ego mata el éxito». Una frase que, si bien no quiso vincular directamente al Real Madrid, resume su filosofía de gestión. «No quiero hablar del Madrid porque no es mi trabajo. Pero la frase es verdad porque todo va del nosotros, no del yo», sentenció. «Todo lo que decidamos tiene que ser positivo para el equipo y así es como lo gestionamos. Es mi punto de vista.»
El entrenador del Barcelona no quiso hablar de los problemas de su rival, pero sí que habló de la importancia de lo colectivo frente al ego
Si Álvaro Arbeloa, entrenador del Real Madrid, viese una conferencia de Hansi Flick, entrenador del Barcelona, se moriría de envidia. Mientras el entrenador blanco tiene que lidiar con cómo explicar una pelea en su vestuario, el azulgrana piensa en cerrar ya la temporada. Son dos mundos distintos. No quiso hablar Flick del Real Madrid, pero dio una receta: el ego no es bueno.. La figura de Arbeloa se debate entre la gestión de la crisis interna que parece sacudir el seno blanco y la preparación de un Clásico que, en otras circunstancias, sería el epicentro de la atención futbolística. Su homólogo en la otra orilla, sin embargo, navega en aguas mucho más tranquilas. Flick, ajeno a las polémicas extradeportivas que rodean a su rival, se centra en consolidar el proyecto que le ha llevado a la puerta de otro título. El foco está puesto en el presente, en la consecución de un objetivo que él mismo define como «muy grande».. «Preocuparnos por el Barcelona». El técnico alemán se desmarca de cualquier especulación sobre la supuesta debilidad del conjunto madrileño. Para él, la clave reside en la fortaleza interna y en la concentración del propio equipo. «Lo que tenemos que hacer es preocuparnos por nosotros», sentenció Flick ante las preguntas que intentaban vincular su preparación a la situación del Real Madrid. «Estamos en esta situación porque hemos jugado una temporada fantástica como equipo y eso es lo que yo quiero ver, un equipo. Esto va sobre nosotros. Está claro lo que tenemos que hacer y lo tenemos que demostrar.». La idea de que el Clásico podría ser más favorable para el Barcelona debido a las turbulencias en el Madrid es rápidamente desestimada por Flick. Su discurso se mantiene firme, enfocado en el mérito deportivo y en la exigencia que implica cada partido. «Nuestro objetivo está claro. Queremos ganar», afirmó con rotundidad. «Jugamos en casa, tenemos un buen equipo y la afición estará con nosotros. Pero para el Madrid también es un Clásico. Es importante para todos. Lo que queremos es ganar.». «Mbappé es uno de los mejores del mundo». Incluso la hipotética ausencia o la discutida presencia de un jugador de la talla de Kylian Mbappé en el Real Madrid no altera la perspectiva de Flick. El respeto por el talento individual es innegable, pero no eclipsa la filosofía de equipo que él pregona. «Es uno de los mejores jugadores del mundo, por favor», reconoció el alemán. «Tiene una calidad increíble dentro del campo. En cada situación es peligroso. Delante del gol, es el mejor del mundo. Y es peligroso fuera del área, dentro del área…».. Para Flick, este encuentro ante el Real Madrid adquiere una dimensión especial siempre. «Me centro en preparar el partido. Ya sé que es un partido especial, claro», admitió el entrenador. «Lo es para los jugadores, la afición, nuestro staff. Queremos ganar nuestro segundo título consecutivo. Es algo que no es normal en España con el nivel que tiene LaLiga.» El deseo de alzar un nuevo título, de consolidar una racha de éxitos, es el motor que impulsa al equipo y a su técnico, subrayando la dificultad de la gesta en un campeonato tan competitivo.. La gestión de un vestuario es, sin duda, una de las facetas más complejas de la labor de un entrenador, y Flick tiene una visión muy clara al respecto. Frente a las noticias sobre fricciones en el Real Madrid, el alemán defendió la importancia de la cohesión y la comunicación. «Lo más importante en un vestuario y un club es ir en la misma dirección. Y eso es lo que más aprecio en el Barça», declaró. «Estas cosas pasan en la vida. Si pasara eso alguna vez aquí, ya pensaré en ello. Tienes que comunicar los problemas y gestionarlos…». El técnico alemán reconoció que la noticia de los conflictos en el vestuario del Real Madrid le pudo sorprender, pero insiste en que su prioridad absoluta es su propio club. «Pasa en todo el mundo. Puede que me sorprendiera un poco, pero tengo que preocuparme de mi club, y de mi equipo. Es lo que le puedo decir», sentenció, mostrando una profesionalidad que relega las distracciones externas. La preparación del partido y el bienestar de su plantilla son sus únicas preocupaciones.. La euforia, esa sensación peligrosa que puede nublar el juicio y relajar la concentración, es otro de los aspectos que Flick se esfuerza por controlar. No quiere que el equipo caiga en la complacencia ni en la prepotencia ante la idea de una victoria fácil. «No tenemos que hacer cosas diferentes a las que hacemos normalmente», advirtió. «Hemos jugado una gran temporada y en las dos o tres últimas semanas hemos estado muy bien, con confianza. Tenemos que dar lo mejor como equipo y estar preparados para hacer un buen partido.». El ambiente del vestuario. Flick describe el ambiente en el vestuario como «una relación excelente». La conexión forjada en La Masia, donde muchos jugadores han compartido años de formación, es un pilar fundamental. «Ser parte de este grupo para mí es importante, seguir viendo crecer jugadores», explicó. «No quiero decir que no habrá problemas en el vestuario porque son cosas que pasan. Pero ahora mismo tenemos una gran comunicación y eso es muy importante.». Finalmente, el entrenador alemán reiteró su máxima: «El ego mata el éxito». Una frase que, si bien no quiso vincular directamente al Real Madrid, resume su filosofía de gestión. «No quiero hablar del Madrid porque no es mi trabajo. Pero la frase es verdad porque todo va del nosotros, no del yo», sentenció. «Todo lo que decidamos tiene que ser positivo para el equipo y así es como lo gestionamos. Es mi punto de vista.»
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