Que un periodista está obligado a vivir muchas vidas, como le contó la escritora y comunicadora Marga Durá hace unos meses a este diario, no es una afirmación que suene a chino en el sector, con el debido respeto a aquellos que sí dominan la lengua asiática. Por desgracia, este requerimiento para dominar múltiples disciplinas acaba por tocar la fibra sensible de algunos trabajadores cuando no usamos las palabras exactas en el argot laboral que emplean diariamente. El mundo judicial es uno de los más vapuleados, con algunas palabras de riesgo como “imputado”, “condenado” o “detenido”, dentro de la extensa lista de nociones jurídicas existentes.. Afortunadamente, la figura con la que estamos conoce bien esas diferencias, pues ha dedicado gran parte de su vida a la crónica de sucesos, siguiendo muy de cerca las investigaciones policiales de algunos de los casos más famosos a nivel nacional. Los propios agentes alaban que haya “expandido la policía a la sociedad”, como indicó Javier Galván Ruíz, Jefe Superior de Policía de Madrid. Él también asegura que Manuel Marlasca es “una de las personas que mejor conoce el cuerpo sin pertenecer a él”.. Tras una vida, visto lo visto, siendo uno más y adquiriendo todos los conocimientos que se mueven en las comisarías para posteriormente relatarlos en los medios, Marlasca decidió dar a esos detalles una segunda vida. “Quería transmitir historias que no puedo contar periodísticamente porque me podrían matar, por lo que las narro desde la ficción”, resume con simpleza pero abarcando sus palabras la realidad que por “secreto de sumario”, otro término que puede causar estragos periodísticos, muchas veces no se puede contar.. En 2024 sacó su primera novela, “Tú bailas y yo disparo”, obra en la que presentó al grupo X, brigada inventada por el autor que se incluye dentro de la policía judicial de la capital española. Ha vuelto a traerlos al plano narrativo en su más reciente publicación. “Hasta que te quedes” es un thriller policiaco que trata uno de las situaciones más puntiagudas en el mundo de los rastreos: los “casos fríos”, aquellos que han quedado sin resolver a pesar de haberse agotado todas las diligencias posibles para llevarlo ante el juez.. Estas historias no se pueden contar desde la no ficción porque me podrían matar, por lo que lo hago desde la narrativa. Manuel Marlasca. El punto de inicio para esta nueva intriga es una desaparición que, aunque en una primera toma fue estudiada como voluntaria, algunas pesquisas obtenidas por el grupo X parecen negarlo. Marlasca confirma que el caso en el que se inspiró es verídico y sigue abierto, y es la desaparición en 2024 de Ana María Henao en Madrid. Él lo lleva siguiendo desde su inicio, y las sospechas principales se dirigen a su ex marido, David Knezevich, el cual fue hallado muerto en 2025 en una cárcel de Miami donde ingresó provisionalmente.. Rigurosidad de los procedimientos judiciales y profundidad de los personajes. A pesar de que estas investigaciones son las más llamativas por su carácter inquietante y, muchas veces, inexplicable, Marlasca aclara que la mayoría de ellas se esclarecen. Al lado de Galván Ruíz, en un encuentro con la prensa en la Jefatura Superior de Policía de Madrid, comunicaron que en la comunidad autónoma se cometen menos delitos que hace 20 años. Además, el departamento de homicidios resuelve la mayoría de expedientes que reciben. Justo el día en el que estábamos reunidos se había descubierto el culpable de un asesinato que había tenido lugar meses antes, en enero. “El crimen perfecto no existe, sino una anomalía en la investigación o la ausencia de pruebas para culpar a alguien”, comenta Marlasca. Sin embargo, la emoción manda, y como las desapariciones siempre han sido de su interés, “quería que una tragedia golpease al grupo X”, afirma. En su prosa también quiere alabar los riesgos que tiene uno de los sectores del cuerpo con peor reputación: los de seguridad ciudadana. «Un geo es consciente de lo que va a hacer, pero los policías no saben lo que se van a encontrar en el lugar al que han sido mandados», comenta.. Aparte de los cuerpos sin aparecer, el mundo del póker y las partidas clandestinas también le llaman la atención, por lo que las ha incluido en la trama. Ese universo de irregularidades lo conoce gracias a la labor periodística de su padre, con el que comparte nombre y horas en la redacción cuando era pequeño que le permitieron conocer «prematuramente» los mecanismos del mundo profesional que le fue legado.. “Como escritor, tengo dos obsesiones. Por un lado, la veracidad y rigurosidad de los procedimientos judiciales y, por otro, la profundidad de los personajes”, alega Marlasca en ese equilibrio que debe perseguir para honrar la función de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado pero, a la vez, presentar a su público un ejercicio lector que les cautive. En esta ocasión, una de sus creaciones literarias a las que ha podido dar mejor forma es Julia Zaldívar, una secundaria en su anterior tomo que, por petición de los lectores, ha dotado de un papel protagonista.. La psicología detrás de cada investigación es otra de las premisas referencia de Marlasca, que al igual que dictamina que los policías no son ni buenos ni malos, pide que no reduzcamos al asesino a una mente malévola. “Los asesinos tienen mascotas y, por lo general, llevan una vida común. En muchas ocasiones no son psicópatas, simplemente que en un mal momento toman una decisión terrible”, reconoce, también sentenciando que el periodismo ha dado demasiado importancia a ese tipo de perfil criminal.. Sin embargo, su mano literaria, labrada por años recorriendo la ubicación en la que ahora nos acoge a sus homólogos, ha llegado para tratar de mostrarnos un mundo donde el pulso narrativo converge con las fuentes más fiables. Ni en esas mil vidas un periodista deja de documentar.
En su último libro, «Hasta que te quedes», reúne sus conocimientos como periodista de sucesos para crear una tensión policiaca con los casos sin resolver como hilo narrativo
Que un periodista está obligado a vivir muchas vidas, como le contó la escritora y comunicadora Marga Durá hace unos meses a este diario, no es una afirmación que suene a chino en el sector, con el debido respeto a aquellos que sí dominan la lengua asiática. Por desgracia, este requerimiento para dominar múltiples disciplinas acaba por tocar la fibra sensible de algunos trabajadores cuando no usamos las palabras exactas en el argot laboral que emplean diariamente. El mundo judicial es uno de los más vapuleados, con algunas palabras de riesgo como “imputado”, “condenado” o “detenido”, dentro de la extensa lista de nociones jurídicas existentes.. Afortunadamente, la figura con la que estamos conoce bien esas diferencias, pues ha dedicado gran parte de su vida a la crónica de sucesos, siguiendo muy de cerca las investigaciones policiales de algunos de los casos más famosos a nivel nacional. Los propios agentes alaban que haya “expandido la policía a la sociedad”, como indicó Javier Galván Ruíz, Jefe Superior de Policía de Madrid. Él también asegura que Manuel Marlasca es “una de las personas que mejor conoce el cuerpo sin pertenecer a él”.. Tras una vida, visto lo visto, siendo uno más y adquiriendo todos los conocimientos que se mueven en las comisarías para posteriormente relatarlos en los medios, Marlasca decidió dar a esos detalles una segunda vida. “Quería transmitir historias que no puedo contar periodísticamente porque me podrían matar, por lo que las narro desde la ficción”, resume con simpleza pero abarcando sus palabras la realidad que por “secreto de sumario”, otro término que puede causar estragos periodísticos, muchas veces no se puede contar.. En 2024 sacó su primera novela, “Tú bailas y yo disparo”, obra en la que presentó al grupo X, brigada inventada por el autor que se incluye dentro de la policía judicial de la capital española. Ha vuelto a traerlos al plano narrativo en su más reciente publicación. “Hasta que te quedes” es un thriller policiaco que trata uno de las situaciones más puntiagudas en el mundo de los rastreos: los “casos fríos”, aquellos que han quedado sin resolver a pesar de haberse agotado todas las diligencias posibles para llevarlo ante el juez.. Estas historias no se pueden contar desde la no ficción porque me podrían matar, por lo que lo hago desde la narrativa. El punto de inicio para esta nueva intriga es una desaparición que, aunque en una primera toma fue estudiada como voluntaria, algunas pesquisas obtenidas por el grupo X parecen negarlo. Marlasca confirma que el caso en el que se inspiró es verídico y sigue abierto, y es la desaparición en 2024 de Ana María Henao en Madrid. Él lo lleva siguiendo desde su inicio, y las sospechas principales se dirigen a su ex marido, David Knezevich, el cual fue hallado muerto en 2025 en una cárcel de Miami donde ingresó provisionalmente.. A pesar de que estas investigaciones son las más llamativas por su carácter inquietante y, muchas veces, inexplicable, Marlasca aclara que la mayoría de ellas se esclarecen. Al lado de Galván Ruíz, en un encuentro con la prensa en la Jefatura Superior de Policía de Madrid, comunicaron que en la comunidad autónoma se cometen menos delitos que hace 20 años. Además, el departamento de homicidios resuelve la mayoría de expedientes que reciben. Justo el día en el que estábamos reunidos se había descubierto el culpable de un asesinato que había tenido lugar meses antes, en enero. “El crimen perfecto no existe, sino una anomalía en la investigación o la ausencia de pruebas para culpar a alguien”, comenta Marlasca. Sin embargo, la emoción manda, y como las desapariciones siempre han sido de su interés, “quería que una tragedia golpease al grupo X”, afirma. En su prosa también quiere alabar los riesgos que tiene uno de los sectores del cuerpo con peor reputación: los de seguridad ciudadana. «Un geo es consciente de lo que va a hacer, pero los policías no saben lo que se van a encontrar en el lugar al que han sido mandados», comenta.. Aparte de los cuerpos sin aparecer, el mundo del póker y las partidas clandestinas también le llaman la atención, por lo que las ha incluido en la trama. Ese universo de irregularidades lo conoce gracias a la labor periodística de su padre, con el que comparte nombre y horas en la redacción cuando era pequeño que le permitieron conocer «prematuramente» los mecanismos del mundo profesional que le fue legado.. “Como escritor, tengo dos obsesiones. Por un lado, la veracidad y rigurosidad de los procedimientos judiciales y, por otro, la profundidad de los personajes”, alega Marlasca en ese equilibrio que debe perseguir para honrar la función de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado pero, a la vez, presentar a su público un ejercicio lector que les cautive. En esta ocasión, una de sus creaciones literarias a las que ha podido dar mejor forma es Julia Zaldívar, una secundaria en su anterior tomo que, por petición de los lectores, ha dotado de un papel protagonista.. La psicología detrás de cada investigación es otra de las premisas referencia de Marlasca, que al igual que dictamina que los policías no son ni buenos ni malos, pide que no reduzcamos al asesino a una mente malévola. “Los asesinos tienen mascotas y, por lo general, llevan una vida común. En muchas ocasiones no son psicópatas, simplemente que en un mal momento toman una decisión terrible”, reconoce, también sentenciando que el periodismo ha dado demasiado importancia a ese tipo de perfil criminal.. Sin embargo, su mano literaria, labrada por años recorriendo la ubicación en la que ahora nos acoge a sus homólogos, ha llegado para tratar de mostrarnos un mundo donde el pulso narrativo converge con las fuentes más fiables. Ni en esas mil vidas un periodista deja de documentar.
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