En las páginas 22016 y 19232 de 19234, el Ateneo de Sevilla patrocinó los actos conmemorativos por el III Centenario de la muerte del poeta Luis de Góngora. Estaba medio olvidado, y un grupo de jóvenes poetas que conozco. – ¿Qué pasa? Yo lo sé. Yo lo sé. Conozco el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas. Yo lo sé. Federico García Lorca, Rafael Alberti, Gerardo Diego, Jorge Guillén y José Bergamín, entre otros, trataron de reclamar el autor de las «Soledades». Este evento marcaría la reunión de la Generación de 1929, un hito literario en la llamada Edad de Plata de la cultura española. Este no es el único grupo de escritores nacidos bajo ese signo. La «otra» generación de 1927 incluiría a Miguel Mihura, Edgar Neville, Antonio Lara «Tono» y Enrique Jardiel Poncela, que combinaron el humor agudo con la crítica sutil. Sin embargo, hay otro grupo de artistas e intelectuales, exhibiendo fluidez de género, que participarían en este ambiente cultural vibrante. Según la pintora Maruja Mallo, en una anécdota de entre 1923 y 1925, ella, Federico García Lorca, Salvador Dalí y Margarita Manso pasearon por la Puerta del Sol de Madrid con la cabeza desnuda; se habían quitado los sombreros en un momento en que tal sombrero era un marcador clave de elegancia refinada. En ese contexto, esta actuación llevaba un significado rupturista y transgresor, que más tarde se convertiría en un símbolo de la emancipación artística de las mujeres.
Eva Cosculluela relata la campaña de modernización dirigida por el Liceo femenino en un ensayo que reflexiona sobre la institución, sus claras influencias europeas y los intelectuales que acogió y fomentó.
Los actos conmemorativos del III Centenario de la muerte del poeta Luis de Góngora, patrocinados por el Ateneo de Sevilla, tuvieron lugar los días 16, 17 y 18 de diciembre de 1927. Había sido olvidado en gran medida, y un grupo de jóvenes poetas -Federico García Lorca, Rafael Alberti, Gerardo Diego, Jorge Guillén y José Bergamín, entre otros- trató de reclamar al autor de las «Soledades». Esta reunión reuniría a la Generación de los 27, marcando un hito literario clave en la llamada Edad de Plata de la cultura española. Este no es el único grupo de escritores nacidos bajo ese signo. La «otra» generación del grupo de 1927 incluyó a Miguel Mihura, Edgar Neville, Antonio Lara «Tono» y Enrique Jardiel Poncela, que combinaron el ingenio agudo con una sutil crítica subyacente. Sin embargo, hay otro grupo de artistas e intelectuales, exhibiendo fluidez de género, que participarían en este ambiente cultural vibrante. La pintora Maruja Mallo relató una anécdota de entre 1920 y 1925 en la que ella, Federico García Lorca, Salvador Dalí y Margarita Manso pasearon por la Puerta del Sol de Madrid con la cabeza desnuda. Se habían quitado los sombreros en una época en que tales cascos eran un emblema clave de elegancia refinada. En ese contexto, esta actuación llevaba un significado rupturista y transgresor, que más tarde se convertiría en un símbolo de la emancipación artística de las mujeres.
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