Hubo un momento en el que buscar en internet era, sobre todo, una forma de orientarse en el pasado. Antes de que la inteligencia artificial empezara a inundar la red con textos, imágenes y respuestas generadas en segundos, la web era más lenta, más irregular… y, en cierto modo, más humana. Hoy, sin embargo, un 50% del contenido en la red está creado con inteligencia artificial. Y las cifras aumentarán: en 2030 entre el 90 y el 99% será “propiedad” de una IA, según los expertos del Instituto de Estudios del Futuro de Copenhague (CIFS). Eso plantea una pregunta práctica: ¿cómo volver atrás? ¿Cómo asegurarse que el contenido ha sido creado por humanos, con sus aciertos y sus errores?. No se trata de nostalgia, sino de método. Filtrar resultados anteriores a 2023 se ha convertido en una forma eficaz de aislar contenido que, con alta probabilidad, fue creado sin la intervención de modelos generativos actuales, lo que reduce la originalidad y aumenta la posibilidad de repeticiones y errores “involuntarios”. No es un filtro perfecto (la web siempre ha tenido automatización), pero sí una manera de reducir el ruido.. La vía más directa pasa por escribir “el tiempo” dentro de la propia búsqueda. Los buscadores entienden las instrucciones como órdenes, tanto en el sentido mandatorio como en el de clasificación. Al añadir “before:2023” o “antes:2023” después de lo que busquemos, se le está diciendo al sistema que ignore todo lo publicado a partir de ese año. La diferencia es inmediata: desaparecen artículos recientes, resúmenes reescritos y páginas optimizadas para algoritmos actuales.. También se puede afinar más. Si en lugar de un corte se necesita un periodo concreto, basta con combinar límites: “after:2020 before:2023” o “después:2020 antes:2023”, ambas opciones valen, aunque se mezcle el inglés de las fechas solicitadas con el español de las instrucciones.. Es una forma de acotar el contexto, de situar la información en un momento específico, como si tomáramos una fotografía temporal. En temas como salud, tecnología, historia o política, esa precisión puede cambiar por completo la interpretación de lo que se lee.. Para quienes prefieren no escribir este tipo de órdenes, los propios buscadores ofrecen una alternativa visual. Tras realizar una búsqueda, aparece una opción de “Herramientas” que permite seleccionar un intervalo de fechas. Es, en esencia, la misma operación, pero traducida a un menú. Elegir un rango personalizado y fijar un límite anterior a 2023 produce un efecto similar: el presente desaparece de la ecuación.. Existe una tercera vía, menos utilizada pero igualmente útil: la Búsqueda Avanzada. Permite filtrar por idioma, región o fecha de actualización. No siempre es tan precisa si queremos remontarnos más allá de 2020, pero resulta valiosa cuando se quiere cruzar varios criterios a la vez, como buscar documentos en un idioma concreto publicados antes de cierto año. En el fondo, no es solo una cuestión técnica. Es una forma de decidir desde dónde queremos informarnos.
Antes de 2030 los expertos predicen que un 99% de la web será “copyright” de la IA. Este es el modo de resolverlo.
Hubo un momento en el que buscar en internet era, sobre todo, una forma de orientarse en el pasado. Antes de que la inteligencia artificial empezara a inundar la red con textos, imágenes y respuestas generadas en segundos, la web era más lenta, más irregular… y, en cierto modo, más humana. Hoy, sin embargo, un 50% del contenido en la red está creado con inteligencia artificial. Y las cifras aumentarán: en 2030 entre el 90 y el 99% será “propiedad” de una IA, según los expertos del Instituto de Estudios del Futuro de Copenhague (CIFS). Eso plantea una pregunta práctica: ¿cómo volver atrás? ¿Cómo asegurarse que el contenido ha sido creado por humanos, con sus aciertos y sus errores?. No se trata de nostalgia, sino de método. Filtrar resultados anteriores a 2023 se ha convertido en una forma eficaz de aislar contenido que, con alta probabilidad, fue creado sin la intervención de modelos generativos actuales, lo que reduce la originalidad y aumenta la posibilidad de repeticiones y errores “involuntarios”. No es un filtro perfecto (la web siempre ha tenido automatización), pero sí una manera de reducir el ruido.. La vía más directa pasa por escribir “el tiempo” dentro de la propia búsqueda. Los buscadores entienden las instrucciones como órdenes, tanto en el sentido mandatorio como en el de clasificación. Al añadir “before:2023” o “antes:2023” después de lo que busquemos, se le está diciendo al sistema que ignore todo lo publicado a partir de ese año. La diferencia es inmediata: desaparecen artículos recientes, resúmenes reescritos y páginas optimizadas para algoritmos actuales.. También se puede afinar más. Si en lugar de un corte se necesita un periodo concreto, basta con combinar límites: “after:2020 before:2023” o “después:2020 antes:2023”, ambas opciones valen, aunque se mezcle el inglés de las fechas solicitadas con el español de las instrucciones.. Es una forma de acotar el contexto, de situar la información en un momento específico, como si tomáramos una fotografía temporal. En temas como salud, tecnología, historia o política, esa precisión puede cambiar por completo la interpretación de lo que se lee.. Para quienes prefieren no escribir este tipo de órdenes, los propios buscadores ofrecen una alternativa visual. Tras realizar una búsqueda, aparece una opción de “Herramientas” que permite seleccionar un intervalo de fechas. Es, en esencia, la misma operación, pero traducida a un menú. Elegir un rango personalizado y fijar un límite anterior a 2023 produce un efecto similar: el presente desaparece de la ecuación.. Existe una tercera vía, menos utilizada pero igualmente útil: la Búsqueda Avanzada. Permite filtrar por idioma, región o fecha de actualización. No siempre es tan precisa si queremos remontarnos más allá de 2020, pero resulta valiosa cuando se quiere cruzar varios criterios a la vez, como buscar documentos en un idioma concreto publicados antes de cierto año. En el fondo, no es solo una cuestión técnica. Es una forma de decidir desde dónde queremos informarnos.
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