Vivir en el extranjero suele implicar es obligación por interpretar una serie de gestos muy habituales que, en referencia al país de origen, parecen incuestionables. Al fin y al cabo son esos pequeños detalles a los que no se le dan tanta importancia hasta que no se ven modificados, y pueden tener que ver con cualquier aspecto en la sociedad. En el fondo, podría decirse que no salva ni uno, ya que hay muchos países en todo el mundo y muchos de ellos son bastante diferentes.. Esto es lo que le ha ocurrido a María Escudero, una joven española que en la actualidad está viviendo en Colombia y que ha elaborado una publicación en sus redes donde ha contado una diferencia que le llamó bastante la atención cuando llegó a Latinoamérica.. «Os tengo que confesar algo y es que como española viviendo en Colombia hay una cosa a la que nunca me llegué a acostumbrar», contextualiza al principio de su testimonio. En esta ocasión, su comparativa ha tenido que ver con las normas en carretera y qué usuarios tienen la prioridad sobre el resto en determinados momentos, como por ejemplo un paso de cebra.. «La primera vez que yo intenté cruzar y el coche no se paró…. «En España es el peatón el que tiene derecho a cruzar y el coche el que se para», recuerda. Sin embargo, en el territorio colombiano ocurre algo totalmente diferente; pasa lo mismo que en Italia, que es el transeúnte el que se frena para dejar pasar a los vehículos y, cuando este pueda, cruzará la carretera. «Es el ‘carro’ el que tiene derecho a cruzar y la persona se tiene que parar», aporta.. Ese cambio hizo que sus primeros días fueran algo extraño allí. De hecho, ha afirmado que le costó bastante acostumbrarse y que, al principio, todo era una odisea. «La primera vez que yo intenté cruzar y el coche no se paró… para mí era una aventura cada vez que salía a la calle», asegura Escudero. Durante sus primeros días, todo era desconcierto en ese sentido.. No obstante, ahora todo ha cambiado. Con el paso del tiempo, asegura haber incorporado esas dinámicas para moverse con mayor seguridad. «Ya me adapté y sé cuándo debo cruzar, cuándo debo pararme o cuándo debo salir corriendo», concluye.
Cambiar de país implica, en la mayoría de los casos, tener que lidiar con una serie de costumbres totalmente diferentes
Vivir en el extranjero suele implicar es obligación por interpretar una serie de gestos muy habituales que, en referencia al país de origen, parecen incuestionables. Al fin y al cabo son esos pequeños detalles a los que no se le dan tanta importancia hasta que no se ven modificados, y pueden tener que ver con cualquier aspecto en la sociedad. En el fondo, podría decirse que no salva ni uno, ya que hay muchos países en todo el mundo y muchos de ellos son bastante diferentes.. Esto es lo que le ha ocurrido a María Escudero, una joven española que en la actualidad está viviendo en Colombia y que ha elaborado una publicación en sus redes donde ha contado una diferencia que le llamó bastante la atención cuando llegó a Latinoamérica.. «Os tengo que confesar algo y es que como española viviendo en Colombia hay una cosa a la que nunca me llegué a acostumbrar», contextualiza al principio de su testimonio. En esta ocasión, su comparativa ha tenido que ver con las normas en carretera y qué usuarios tienen la prioridad sobre el resto en determinados momentos, como por ejemplo un paso de cebra.. «En España es el peatón el que tiene derecho a cruzar y el coche el que se para», recuerda. Sin embargo, en el territorio colombiano ocurre algo totalmente diferente; pasa lo mismo que en Italia, que es el transeúnte el que se frena para dejar pasar a los vehículos y, cuando este pueda, cruzará la carretera. «Es el ‘carro’ el que tiene derecho a cruzar y la persona se tiene que parar», aporta.. Ese cambio hizo que sus primeros días fueran algo extraño allí. De hecho, ha afirmado que le costó bastante acostumbrarse y que, al principio, todo era una odisea. «La primera vez que yo intenté cruzar y el coche no se paró… para mí era una aventura cada vez que salía a la calle», asegura Escudero. Durante sus primeros días, todo era desconcierto en ese sentido.. No obstante, ahora todo ha cambiado. Con el paso del tiempo, asegura haber incorporado esas dinámicas para moverse con mayor seguridad. «Ya me adapté y sé cuándo debo cruzar, cuándo debo pararme o cuándo debo salir corriendo», concluye.
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