Montoya se sinceró ante Ana Milán en una entrevista que arrancó desde el principio de todo: su decisión de participar en La isla de las tentaciones. El sevillano entró al concurso completamente enamorado y sin intención de dejarse llevar: «Yo estaba enamorado. A mí no me levantaba eso ni nada».. El exconcursante describió el formato como una prueba extrema para cualquier pareja y reconoció que la situación fue deteriorándose conforme veía a su novia alejarse. «Es muy heavy. Lo vives muy fuerte porque ves cómo estás perdiendo a tu pareja», apuntó, aunque subrayó que en ningún momento cruzó ciertos límites. «Cuando estoy ahí en ningún momento pensé en besar a ninguna chica».. El sevillano aseguró que repetiría y que no se arrepentía de sus decisiones. «Surgió esa oportunidad y yo tenía muy claro que era una forma de hacerte conocido. Siempre me ha encantado entretener», aseguró. Con todo, puso matices a ese balance: «Sí volvería a entrar. Uno no se puede arrepentir de lo que hace, pero perdí la ilusión que tenía en el amor».. Lo que vino después fue aún más duro. Montoya atravesó una crisis personal que le obligó a alejarse de los focos y buscar ayuda profesional. «Estaba en un pozo. Era una persona tan positiva y me veía sin ilusión, sin sentido, incluso sabiendo que podía ser el verano en el que más dinero ganara en mi vida», relató. Su entorno se convirtió en su ancla: «Me puse en manos de psicólogos. Lo que realmente me ha salvado ha sido mi entorno familiar».. El joven denunció el trato mediático que recibió en ese momento tan vulnerable y dejó claro cómo entiende su relación con la televisión. «No todo vale. Se me ha llegado a llamar maltratador y eso es muy fuerte», espetó. La entrevista acabó con una sentencia: «Me encanta una cámara, pero nunca me voy a inventar nada ni a jugar con ese tipo de cosas».
Ana Milán recibió al exconcursante de ‘Supervivientes’ y ‘La isla de las tentaciones’, que repasó su paso por televisión y el hundimiento personal que vivió.
20MINUTOS.ES – Televisión
Montoya se sinceró ante Ana Milán en una entrevista que arrancó desde el principio de todo: su decisión de participar en La isla de las tentaciones. El sevillano entró al concurso completamente enamorado y sin intención de dejarse llevar: «Yo estaba enamorado. A mí no me levantaba eso ni nada».. El exconcursante describió el formato como una prueba extrema para cualquier pareja y reconoció que la situación fue deteriorándose conforme veía a su novia alejarse. «Es muy heavy. Lo vives muy fuerte porque ves cómo estás perdiendo a tu pareja», apuntó, aunque subrayó que en ningún momento cruzó ciertos límites. «Cuando estoy ahí en ningún momento pensé en besar a ninguna chica».. El sevillano aseguró que repetiría y que no se arrepentía de sus decisiones. «Surgió esa oportunidad y yo tenía muy claro que era una forma de hacerte conocido. Siempre me ha encantado entretener», aseguró. Con todo, puso matices a ese balance: «Sí volvería a entrar. Uno no se puede arrepentir de lo que hace, pero perdí la ilusión que tenía en el amor».. Lo que vino después fue aún más duro. Montoya atravesó una crisis personal que le obligó a alejarse de los focos y buscar ayuda profesional. «Estaba en un pozo. Era una persona tan positiva y me veía sin ilusión, sin sentido, incluso sabiendo que podía ser el verano en el que más dinero ganara en mi vida», relató. Su entorno se convirtió en su ancla: «Me puse en manos de psicólogos. Lo que realmente me ha salvado ha sido mi entorno familiar».. El joven denunció el trato mediático que recibió en ese momento tan vulnerable y dejó claro cómo entiende su relación con la televisión. «No todo vale. Se me ha llegado a llamar maltratador y eso es muy fuerte», espetó. La entrevista acabó con una sentencia: «Me encanta una cámara, pero nunca me voy a inventar nada ni a jugar con ese tipo de cosas».
