Por si la imprevisibilidad del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no añadiera ya suficiente ruido a los mercados, el auge de los llamados mercados de predicción empieza a levantar suspicacias en Wall Street. Se trata de plataformas como Polymarket en las que se realizan apuestas binarias, de sí o no, sobre casi cualquier acontecimiento y sobre las que la Casa Blanca ha lanzado una advertencia para sus trabajadores sobre su uso.. Seguir leyendo
La Administración refuerza los controles tras operaciones millonarias ligadas a decisiones sobre Oriente Próximo
Por si la imprevisibilidad del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no añadiera ya suficiente ruido a los mercados, el auge de los llamados mercados de predicción empieza a levantar suspicacias en Wall Street. Se trata de plataformas como Polymarket en las que se realizan apuestas binarias, de sí o no, sobre casi cualquier acontecimiento y sobre las que la Casa Blanca ha lanzado una advertencia para sus trabajadores sobre su uso.. Hace apenas un par de semanas trascendió que varios inversores se habían embolsado millones de dólares gracias al uso de información privilegiada apenas 15 minutos antes de que el mandatario republicano aplazara su ultimátum a Irán. Desde entonces, la atención se ha centrado en el entorno de la Casa Blanca y en el posible uso de información sensible con fines especulativos.. Según la información aparecida en Bloomberg, el mes pasado los empleados de la Casa Blanca recibieron una advertencia expresa. En ella se les recordaba la prohibición de utilizar información no pública sobre la guerra en Oriente Próximo, incluida la relativa a Irán y a decisiones de política exterior, para operar o realizar apuestas en mercados de predicción. El aviso se produjo después de que se conociera que personas cercanas al presidente podrían haberse beneficiado de datos confidenciales para apostar por una caída del precio del crudo.. El 23 de marzo, minutos antes de que Trump volviera a suavizar su retórica, operadores del mercado de materias primas ejecutaron alrededor de 650 millones de dólares (unos 560 millones de euros) en derivados posicionados a favor de un descenso del petróleo. Aunque este tipo de operativas no es excepcional, la estrecha coincidencia temporal con decisiones políticas de alto impacto fue suficiente para disparar las alarmas.. En un correo electrónico fechado el 24 de marzo y dirigido a los trabajadores de la Casa Blanca, se advertía de que, a la vista de las informaciones publicadas en medios de todo el mundo, el uso de información privilegiada constituye un delito penal. Las normas de ética gubernamental prohíben expresamente emplear datos confidenciales para el beneficio privado de funcionarios públicos o de terceros.. Trump ha utilizado en varias ocasiones una estrategia ya conocida en los mercados: lanzar mensajes incendiarios para después recular y facilitar la recuperación de los activos. Esta pauta, bautizada por un columnista del Financial Times como TACO (Trump Always Chickens Out), se ha repetido desde que, el 2 de abril de 2025, su administración sacudiera a los mercados con el anuncio de los mayores aranceles desde la Gran Depresión. Las fuertes caídas bursátiles que siguieron al denominado día de la Liberación y, sobre todo, el severo castigo sufrido por el mercado de bonos llevaron al presidente a declarar una tregua.. Ese giro facilitó una pronta recuperación de los mercados y, apenas un mes después, los principales índices de Europa y Estados Unidos ya habían retornado a los niveles previos al anuncio de las barreras comerciales. Desde entonces, el republicano ha vuelto a recurrir a esta misma estrategia en numerosas ocasiones.. Lo que inquieta a los reguladores no son solo los constantes cambios de criterio de Trump, sino el posible uso que el círculo presidencial pueda hacer de ellos, amplificando la volatilidad y provocando sacudidas abruptas en los mercados. Los legisladores demócratas solicitaron ya hace un año investigaciones a la Oficina de Ética Gubernamental y a la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) por posibles violaciones de la normativa federal y por manipulación del mercado. Pocos días después de que Trump declarara la tregua, el propio presidente bromeó con que el empresario Charles Schwab, uno de los donantes de su campaña a la Casa Blanca, había ganado miles de millones de dólares en las jornadas posteriores al anuncio. En ese contexto, su eslogan —«si quieren ganar dinero, síganme»— ha ido ganando eco en unos mercados dominados por la especulación y cada vez más sensibles a los episodios de volatilidad desatados desde las redes sociales.. En un entorno ya tensionado por la geopolítica, el cruce entre poder político, mercados financieros y nuevas plataformas de apuestas abre un frente adicional de incertidumbre. La cuestión ya no es solo si los cambios de rumbo del presidente alimentan la volatilidad, sino si el acceso privilegiado a decisiones de alto impacto está siendo utilizado para obtener beneficios en tiempo real. Un riesgo que amenaza con erosionar la confianza en los mercados y que obliga a los reguladores a extremar la vigilancia.
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