Nos acercamos hasta la provincia de Salamanca, concretamente al Sur. Un lugar idílico con el marchamo de la reserva de la Bisofera y con numerosas localidades declaradas Conjunto Histórico-Artístico. Tierra del buen yantar, con tradiciones centenarias, como en La Alberca, donde cada año se disfruta de la suelta el marrano de San Antón.. Este recorrido nos lleva por nueve localidades distintas. Cada una con sus características y con sus propios encantos. Arrancamos en Béjar, la gran capital del textil antaño- Ubicada al sureste de la provincia, a los pies de la sierra, podemos caminar por sus calles tradiciones, donde destaca el Palacio Ducal y su cámara oscura, además de algunas iglesias.. En la cercanía nos encontramos con el palacio renacentista y el jardín de El Bosque, un lugar declarado Jardín Histórico Europeo. Y para los amantes del esquí y para los que no, se puede subir hasta la estación de la Covatilla.. No puede faltar en este recorrido una visita a uno de los pueblos más bonitos de la provincia salmantina como es Candelario. La llegada a este encantador pueblo, a lo largo de una estrecha carretera, ya nos da idea de lo que nos vamos a encontrar. Unas casas de arquitectura tradicional adaptadas a la montaña, y diseñadas para la curación de los productos del cerdo. Y cuando llueve, todo un espectáculo, con el agua corriendo por las regaderas de sus calles.. Seguimos en dirección a Montemayor del Río, una localidad rodeada de castañares y donde sobrevive sus elementos tradicionales y su castillo medieval. Antesala de Miranda del Castañar, con un patrimonio monumental donde destaca su plaza fortificada con murallas y castillo. Uno retrocede al medievo al recorrer su casco antiguo, donde sobresalen sus casas de mampostería y madera junto con edificaciones de granito con blasones en las fachadas.. Nuestros pasos nos llevan hasta Villanueva del Conde, con un recinto amurallado cerrado desde el siglo XVIII, una estructura muy rara de ver en toda Europa. Y todo ello para proteger las huertas que se ubican en la parte posterior de las casas y a las que solo se puede acceder por tres pasos de piedra construidos bajo las casas, más conocidas como «callejinas».. Seguimos nuestro periplo y nos detenemos en Sequeros, donde se puede ver una vista majestuosa de la Sierra de Francia, con sus picos más destacados así como sus valles.. Y en San Martín del Castañar nos espera su señorial castillo, donde alberga un centro de interpretación de la Reserva dela Biosfera, así como restos de murallas y rutas por el entorno. Y para finalizar dos pueblos con mucha historia y encanto. Empezando por Mogarraz, donde podemos pasear por un entramado de callejuelas y pasadizos, donde se pueden ver aún originales dinteles con grabados religiosos, cruceros y fuentes, así como la exposición de retratos que adornan las fachadas de las casas, y que rememoran a los propios lugareños del lugar.. Y finalizamos en La Alberca, otro de los pueblos que han mantenido su arquitectura tradicional. Un aire auténtico con sus calles e iglesias de época y su monumental plaza mayor, donde se celebran sus tradiciones. Una ruta con encanto y sazonada con productos gastronómicos de la tierra, con la chacinería como punta de lanza.
Una ruta por las Sierras de Béjar y Francia nos hará descubrir pueblos históricos que aún mantienen sus ancestras tradiciones
Nos acercamos hasta la provincia de Salamanca, concretamente al Sur. Un lugar idílico con el marchamo de la reserva de la Bisofera y con numerosas localidades declaradas Conjunto Histórico-Artístico. Tierra del buen yantar, con tradiciones centenarias, como en La Alberca, donde cada año se disfruta de la suelta el marrano de San Antón.. Este recorrido nos lleva por nueve localidades distintas. Cada una con sus características y con sus propios encantos. Arrancamos en Béjar, la gran capital del textil antaño- Ubicada al sureste de la provincia, a los pies de la sierra, podemos caminar por sus calles tradiciones, donde destaca el Palacio Ducal y su cámara oscura, además de algunas iglesias.. En la cercanía nos encontramos con el palacio renacentista y el jardín de El Bosque, un lugar declarado Jardín Histórico Europeo. Y para los amantes del esquí y para los que no, se puede subir hasta la estación de la Covatilla.. No puede faltar en este recorrido una visita a uno de los pueblos más bonitos de la provincia salmantina como es Candelario. La llegada a este encantador pueblo, a lo largo de una estrecha carretera, ya nos da idea de lo que nos vamos a encontrar. Unas casas de arquitectura tradicional adaptadas a la montaña, y diseñadas para la curación de los productos del cerdo. Y cuando llueve, todo un espectáculo, con el agua corriendo por las regaderas de sus calles.. Seguimos en dirección a Montemayor del Río, una localidad rodeada de castañares y donde sobrevive sus elementos tradicionales y su castillo medieval. Antesala de Miranda del Castañar, con un patrimonio monumental donde destaca su plaza fortificada con murallas y castillo. Uno retrocede al medievo al recorrer su casco antiguo, donde sobresalen sus casas de mampostería y madera junto con edificaciones de granito con blasones en las fachadas.. Nuestros pasos nos llevan hasta Villanueva del Conde, con un recinto amurallado cerrado desde el siglo XVIII, una estructura muy rara de ver en toda Europa. Y todo ello para proteger las huertas que se ubican en la parte posterior de las casas y a las que solo se puede acceder por tres pasos de piedra construidos bajo las casas, más conocidas como «callejinas».. Seguimos nuestro periplo y nos detenemos en Sequeros, donde se puede ver una vista majestuosa de la Sierra de Francia, con sus picos más destacados así como sus valles.. Y en San Martín del Castañar nos espera su señorial castillo, donde alberga un centro de interpretación de la Reserva dela Biosfera, así como restos de murallas y rutas por el entorno. Y para finalizar dos pueblos con mucha historia y encanto. Empezando por Mogarraz, donde podemos pasear por un entramado de callejuelas y pasadizos, donde se pueden ver aún originales dinteles con grabados religiosos, cruceros y fuentes, así como la exposición de retratos que adornan las fachadas de las casas, y que rememoran a los propios lugareños del lugar.. Y finalizamos en La Alberca, otro de los pueblos que han mantenido su arquitectura tradicional. Un aire auténtico con sus calles e iglesias de época y su monumental plaza mayor, donde se celebran sus tradiciones. Una ruta con encanto y sazonada con productos gastronómicos de la tierra, con la chacinería como punta de lanza.
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