Antes de que la noche se ilumine con el fuego de las hogueras y los cánticos rompan el silencio del Jueves Santo, Sotillo de la Ribera (Burgos) ya late al ritmo de su Semana Santa. Esta Fiesta de Interés Turístico de Castilla y León reúne cada año a miles de visitantes, y a pocas horas de dar la bienvenida al Jueves Santo, sus gentes ya empiezan a prender la llama de tan singular tradición que pone en valor la vida y las raíces del medio rural.. Las primeras reuniones para coordinar los preparativos de esta multitudinaria cita tienen lugar en diciembre y durante meses, el pueblo entero se implica en la organización de esta tradición centenaria que cada año convierte a este pueblo de la Ribera del Duero en un ejemplo de implicación y orgullo colectivo.. Cada detalle está cuidadosamente planificado por la Cofradía de la Veracruz, encargada de coordinar la Semana Santa de la localidad, que desde el puente de la Inmaculada organiza diferentes reuniones con el fin de revisar los preparativos de tan importante evento, e iniciar los ensayos correspondientes. También se lleva a cabo la preparación del característico monumento que se exhibe en el pueblo en estas fechas. Tal y como explica el secretario de la Cofradía de la Veracruz, Efrén Arroyo, se trata de un altar neoclásico desmontable, que se monta desde el suelo hasta el techo de la iglesia, y que este año se instaló unas semanas antes del mes de abril.. Así, durante meses, el pueblo ribereño ensaya y prepara con mimo cada paso y cada traje que compondrá los vestuarios, para que en los días grandes de su Semana Santa, el pueblo se llene de luz, música y devoción. Más de un centenar de personas se encargan de la organización, y la mayoría son vecinos de Sotillo, aunque algunos viven fuera.. La Semana Santa de este municipio burgalés destaca por su historia y elementos únicos, que cada año atraen a visitantes de toda España. Las hogueras iluminan las calles al anochecer, los soldados romanos escoltan los pasos y los niños nazarenos cantan ‘Romances a la Pasión’, que se atribuyen a Lope de Vega, mientras recorren el pueblo y recogen donativos.. Tal y como explican desde la organización, estas fiestas pascuales tienen más de cuatro siglos de historia, y algunos documentos la sitúan antes de 1578. Se cuenta además que, como en aquel entonces no había luz, y las procesiones del Jueves Santo salían de noche, se optó por encender hogueras a lo largo de todo el pueblo, a fin de iluminar la marcha de los pasos. Hoy, esta tradición sigue viva y más de una docena de fuegos iluminan el recorrido de las tallas. Las llamas dibujan un ambiente único, casi sobrecogedor, mientras avanzas las imágenes, acompañadas por el canto del Miserere en latín.. Sin embargo la hogueras no son las únicas protagonistas que se roban las miradas del público. Los soldados romanos, vestidos de oro y sangre, también llaman la atención de los visitantes. Y no es para menos, puesto que sus ropajes son de un intenso color amarillo y rojo, y son los encargados de velar por los santos.. Tal y como explica Efrén Arroyo, estos forman parte de la Cofradía de la Pía Unión de Soldados Romanos, que surge a finales del siglo XVIII, fundada por un cura franciscano precisamente para que protegiesen el monumento. Hoy en día, son los encargados de escoltar todos los pasos, además de un cambio de guardia cada media hora.. Los más pequeños también se roban el protagonismo en la Semana Santa de Sotillo de la Ribera, en especial los conocidos como Niños Nazarenos, un grupo de trece niños y niñas de entre seis y doce años que van vestidos con un atuendo tradicional y participan activamente en los actos procesionales cantando los ‘Romances a la Pasión’, unos textos religiosos que narran el sufrimiento de Jesús y narran momentos claves de la Pasión.. Tal y como señala Arroyo, 12 de estos niños representan a los apóstoles, y once de ellos llevan un vestido morado con flores de plata y una corona de flores de papel. El duodécimo apóstol, que representa al Judas, va de color verde y en vez de llevar una corona, lleva una gorra. El Cristo completa este grupo, y va vestido de color marrón, con una corona de espinas y una cruz. Los pequeños, van cantando los romances de Lope de Vega por todas las calles del pueblo, a la vez que piden donativos a sus gentes.. Todos estos elementos convierten a la festividad de Sotillo de la Ribera en una de las más llamativas y aclamadas de toda la provincia burgalesa, y sus vecinos esperan con ganas la llegada de una nueva edición, donde esperan reunir aún a más visitantes que el año anterior.
El pueblo ribereño ultima los preparativos de una de las Semanas Santas más singulares de la provincia, que cada año atrae a más de un millar de visitantes en torno al Jueves y Viernes Santo
Antes de que la noche se ilumine con el fuego de las hogueras y los cánticos rompan el silencio del Jueves Santo, Sotillo de la Ribera (Burgos) ya late al ritmo de su Semana Santa. Esta Fiesta de Interés Turístico de Castilla y León reúne cada año a miles de visitantes, y a pocas horas de dar la bienvenida al Jueves Santo, sus gentes ya empiezan a prender la llama de tan singular tradición que pone en valor la vida y las raíces del medio rural.. Las primeras reuniones para coordinar los preparativos de esta multitudinaria cita tienen lugar en diciembre y durante meses, el pueblo entero se implica en la organización de esta tradición centenaria que cada año convierte a este pueblo de la Ribera del Duero en un ejemplo de implicación y orgullo colectivo.. Cada detalle está cuidadosamente planificado por la Cofradía de la Veracruz, encargada de coordinar la Semana Santa de la localidad, que desde el puente de la Inmaculada organiza diferentes reuniones con el fin de revisar los preparativos de tan importante evento, e iniciar los ensayos correspondientes. También se lleva a cabo la preparación del característico monumento que se exhibe en el pueblo en estas fechas. Tal y como explica el secretario de la Cofradía de la Veracruz, Efrén Arroyo, se trata de un altar neoclásico desmontable, que se monta desde el suelo hasta el techo de la iglesia, y que este año se instaló unas semanas antes del mes de abril.. Así, durante meses, el pueblo ribereño ensaya y prepara con mimo cada paso y cada traje que compondrá los vestuarios, para que en los días grandes de su Semana Santa, el pueblo se llene de luz, música y devoción. Más de un centenar de personas se encargan de la organización, y la mayoría son vecinos de Sotillo, aunque algunos viven fuera.. La Semana Santa de este municipio burgalés destaca por su historia y elementos únicos, que cada año atraen a visitantes de toda España. Las hogueras iluminan las calles al anochecer, los soldados romanos escoltan los pasos y los niños nazarenos cantan ‘Romances a la Pasión’, que se atribuyen a Lope de Vega, mientras recorren el pueblo y recogen donativos.. Tal y como explican desde la organización, estas fiestas pascuales tienen más de cuatro siglos de historia, y algunos documentos la sitúan antes de 1578. Se cuenta además que, como en aquel entonces no había luz, y las procesiones del Jueves Santo salían de noche, se optó por encender hogueras a lo largo de todo el pueblo, a fin de iluminar la marcha de los pasos. Hoy, esta tradición sigue viva y más de una docena de fuegos iluminan el recorrido de las tallas. Las llamas dibujan un ambiente único, casi sobrecogedor, mientras avanzas las imágenes, acompañadas por el canto del Miserere en latín.. Sin embargo la hogueras no son las únicas protagonistas que se roban las miradas del público. Los soldados romanos, vestidos de oro y sangre, también llaman la atención de los visitantes. Y no es para menos, puesto que sus ropajes son de un intenso color amarillo y rojo, y son los encargados de velar por los santos.. Tal y como explica Efrén Arroyo, estos forman parte de la Cofradía de la Pía Unión de Soldados Romanos, que surge a finales del siglo XVIII, fundada por un cura franciscano precisamente para que protegiesen el monumento. Hoy en día, son los encargados de escoltar todos los pasos, además de un cambio de guardia cada media hora.. Los más pequeños también se roban el protagonismo en la Semana Santa de Sotillo de la Ribera, en especial los conocidos como Niños Nazarenos, un grupo de trece niños y niñas de entre seis y doce años que van vestidos con un atuendo tradicional y participan activamente en los actos procesionales cantando los ‘Romances a la Pasión’, unos textos religiosos que narran el sufrimiento de Jesús y narran momentos claves de la Pasión.. Tal y como señala Arroyo, 12 de estos niños representan a los apóstoles, y once de ellos llevan un vestido morado con flores de plata y una corona de flores de papel. El duodécimo apóstol, que representa al Judas, va de color verde y en vez de llevar una corona, lleva una gorra. El Cristo completa este grupo, y va vestido de color marrón, con una corona de espinas y una cruz. Los pequeños, van cantando los romances de Lope de Vega por todas las calles del pueblo, a la vez que piden donativos a sus gentes.. Todos estos elementos convierten a la festividad de Sotillo de la Ribera en una de las más llamativas y aclamadas de toda la provincia burgalesa, y sus vecinos esperan con ganas la llegada de una nueva edición, donde esperan reunir aún a más visitantes que el año anterior.
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