La Sindicatura de Greuges de Barcelona ha presentado hoy su informe anual 2025, que recoge los principales motivos de queja de los vecinos barceloneses y propone medidas de actuación para el gobierno municipal liderado por Jaume Collboni.
Según ha explicado el Defensor del Pueblo de la capital catalana, David Bondia, en 2025 la Sindicatura ha llevado a cabo un total de 3.264 actuaciones, de las cuales 1.623 han sido quejas recibidas y tramitadas, 1.596 consultas atendidas, 17 actuaciones de oficio, tres informes monográficos y 25 barrios visitados. En concreto, a lo largo del año pasado, el Síndic trasladó al consistorio diez propuestas de mejora que considera «prioritarias».
En primer lugar, pide abordar el sinhogarismo «de forma innovadora y colaborativa». El informe señala que esta problemática se ha «cronificado» y que el crecimiento de recursos «no ha evitado el incremento» de personas viviendo en la calle. Por ello, reclama «un enfoque municipal más amplio» y «desplegar un plan transformador», dejando de tratar el sinhogarismo como una emergencia y «avanzar hacia un modelo basado en la criba de precisión, la diversificación territorial y el apoyo distribuido».
Por otro lado, la Sindicatura solicita también eliminar la cita previa obligatoria, que nació durante la pandemia como una medida excepcional pero que «se ha convertido ahora en una barrera de acceso».
Otra de las propuestas del Síndic es garantizar que las terrazas «respeten el derecho al descanso». «Algunas de las situaciones que generan más quejas son los ruidos procedentes de las terrazas o la superación del límite horario», explica el informe.
Además, Bondia ha pedido al ejecutivo municipal «incrementar la calidad democrática de la participación ciudadana», «fortalecer el uso institucional y social del catalán», impulsar la rehabilitación en el barrio del Besòs i el Maresme, acabar con la publicidad de alcohol en soportes municipales y acelerar la replantación y reparación de los alcorques.
Por último, el informe del Síndic asegura que una de las quejas más frecuentes de los vecinos es la presencia de motos aparcadas sobre la acera, así como el peligro que generan los carriles bici ubicados encima de las aceras. Por ello, reclama «emprender acciones» para que los peatones «recuperen» este espacio.
«Elemento catalizador»
En el acto de presentación, Bondia ha reivindicado que la Sindicatura actúa como un «elemento catalizador», que «piensa de forma diferente aquello que todo el mundo ve». En este sentido, ha asegurado que se debe «hacer bandera del derecho a vivir bien en la ciudad», y ha remarcado que Barcelona no es una ciudad pobre ni con miedo, sino «con pobreza y donde el discurso se ha ido activando más».
Por ello, la Sindicatura «aborda los temas no como conflictos sino como problemáticas con soluciones», y trabaja con la «proximidad» y la «resiliencia» como estandartes.
Derechos afectados y respuesta municipal
Las 3.264 intervenciones totales se han traducido en 374 resoluciones de la Sindicatura de Greuges, en las que la defensoría ha incluido 470 pronunciamientos dirigidos al Ayuntamiento. En un 70% de los casos, la respuesta municipal ha sido satisfactoria, mientras que en el 13% han sido rechazados.
Según la Sindicatura, las más de 1.600 quejas recibidas «reflejan las dificultades que todavía afrontan muchas personas en su relación con los servicios municipales». En este sentido, el informe presenta los diez derechos más afectados en Barcelona. El más repetido es el relativo a una buena administración (23%), que es «el derecho a ser tratados con respeto e imparcialidad, a recibir una respuesta motivada y dentro de un plazo razonable, y a unos servicios públicos de calidad».
Le siguen el derecho a los servicios de protección social (12%), el derecho a la movilidad (11,7%), el derecho a la vivienda (10,1%) y el derecho al descanso (10%).
David Bondia, el Defensor del Pueblo, ha publicado su informe anual, que registra 1.623 quejas sobre los barrios e incluye diez recomendaciones para el gobierno de la ciudad.
El Sindicato Greuges de Barcelona ha publicado hoy su informe anual 2025, que describe las principales quejas de los residentes de Barcelona y sugiere medidas para el gobierno de la ciudad bajo Jaume Collboni. Según el Defensor del Pueblo de la capital catalana, David Bondia, la Sindicatura llevó a cabo un total de 3.264 acciones en 2025, incluidas 1.623 quejas recibidas y procesadas, 1.596 consultas manejadas, 17 acciones de oficio, tres informes temáticos y visitas a 13 barrios. En particular, durante el año pasado, el Defensor del Pueblo presentó al Consejo diez propuestas de mejora «prioritarias». El primero insta a abordar la falta de vivienda «de una manera innovadora y colaborativa». El informe afirma que este problema se ha convertido en «crónico» y que la expansión de los recursos «no ha impedido el aumento» del número de personas que viven en las calles. Por lo tanto, aboga por «un enfoque municipal más amplio» y «el despliegue de un plan transformador», ya no viendo la falta de vivienda como una emergencia y «cambiando a un modelo centrado en la detección de precisión, la diversificación territorial y el apoyo distribuido». Mientras tanto, el Sindicato también pide la abolición de la cita obligatoria, que se originó como una medida excepcional de la era de la pandemia pero «ahora se ha convertido en una barrera de acceso». «El informe explica que algunas de las situaciones más denunciadas son los ruidos de las terrazas o el exceso de los límites de tiempo». Además, Bondia ha instado al ejecutivo municipal a «mejorar la calidad democrática de la participación ciudadana», «reforzar el uso institucional y social del catalán», apoyar la rehabilitación en el barrio de Besòs i el Maresme, prohibir la publicidad de alcohol en los activos municipales y acelerar la replantación y reparación de los pozos de árboles. Por último, el informe del Sindicato señala que una de las quejas más comunes de los vecinos son las motocicletas estacionadas en las aceras, junto con los peligros que representan los carriles para bicicletas colocados sobre las aceras. Por lo tanto, insta a los peatones a «tomar medidas» para «recuperar» este espacio. «Elemento catalítico» es el término. Durante la presentación, Bondia declaró que el Sindicato sirve como un «elemento catalizador» que «piensa diferente sobre lo que todos ven». En este sentido, afirmó que «el derecho a vivir bien en la ciudad debe ser defendido», enfatizando que Barcelona no es una ciudad indigente o intimidada, sino «una con pobreza donde el discurso se ha vuelto más vibrante».
Noticias de Cataluña en La Razón
