CHAMPIONS. Valverde aplasta al Manchester City y deja los cuartos muy cerca para el Madrid. SUCESO. Hallan restos óseos en una casa de los dos investigados por la desaparición de Francisca Cadenas. Mostrar comentarios
Aramís Fuster ha permitido la entrada al equipo de Y ahora Sonsoles en la vivienda que alquila en Barcelona para mostrar, ante testigos, que se encuentra sin luz ni agua corriente por, según ha sostenido, decisión de su casero, decidido a que abandone el inmueble cuanto antes.. La reportera Lourdes Pineda y el cámara que la acompañaba han podido comprobar la ausencia de suministros básicos. La autodenominada bruja más famosa de España les ha guiado por la casa a oscuras y ha relatado que lleva días viviendo un auténtico infierno porque su arrendador intenta expulsarla del piso mediante presiones, amenazas veladas y maniobras como el corte de la electricidad. «Como quiere que me vaya…», ha lamentado.. Para respaldar su versión, la médium ha acudido al cuadro eléctrico de la morada. Ante la atenta mirada de la comunicadora, ha levantado y bajado en repetidas ocasiones los interruptores del panel de mandos, sin que se encendiera ni una sola bombilla ni se activara ningún aparato. Tras la demostración, ha lanzado una pregunta retórica, claramente dirigida tanto al público del programa como a su casero: «¿Quién tiene razón?».. El tour por la residencia ha incluido también una parada obligada en el cuarto de baño, donde ha mostrado una gotera que, ha asegurado, sufre desde hace tiempo. «Abren el agua para que me caiga a mí», ha advertido.. En lugar de presentarse como una víctima pasiva, Aramís se ha reivindicado como mujer organizada, que ha sabido adaptarse a las circunstancias. «Soy muy previsora, tengo provisiones de agua y de comida que pido por internet», ha explicado, mientras enseñaba botellas, garrafas y productos no perecederos almacenados en distintos rincones del apartamento.. De acuerdo con el propietario, el problema radicaría en una deuda próxima a los 15.000 euros en rentas impagadas y en la petición de 30.000 euros que Aramís habría hecho para abandonar el piso.
